Tríptico de Granola – José Miguel Martínez

Tríptico de Granola

Tras la edición de Prótesis con motivo de su cuadragésimo aniversario, Tres Puntos Ediciones nos presenta a José Miguel Martínez (Santiago de Chile, 1986) por medio de su Tríptico de Granola. El autor, no demasiado conocido a este lado del Atlántico, ofrece una novela criminal alejada de la linealidad de un thriller raso. La historia la cuenta un expolicía, postrado en una silla de ruedas gracias al Gordo Granola (Antonio Granola), que nos relatará la vida de su agresor desde tres ángulos y momentos diferentes.

La historia de Gordo Granola y José Miguel Martínez

Esta no es la primera referencia publicada del autor y ni siquiera es la primera en la que aparecen los personajes que encontramos en Tríptico de Granola. Gordo Granola ya protagonizó El diablo en Punitaqui, junto con el señor Cavagnaro, su jefe mafioso, que también tiene mucho peso en la obra que nos ocupa. Así que, para algunos afortunados, esta será una especie de reencuentro.

Sin embargo, la ausencia de referencias anteriores no supone ningún problema durante la lectura, puesto que sus protagonistas están lo suficientemente bien retratados como para no echar de menos un boceto previo. De hecho, la historia comienza hablando de los orígenes de los Granola y los Cavagnaro, familias con origen italiano que emigraron a Chile a comienzos del siglo XX. La ciudad en la que se forjará la relación entre las familias será Capitán Battista.

Las tres caras del tríptico

Uno de los puntos destacables de esta novela es la variedad de enfoques que ofrece a la hora de retratar al propio Granola y todo lo que esto arrastra. Como se especifica en el título del libro, se divide en tres partes.

La primera parte —Una genealogía— podría comenzar con aquel mítico «En el principio…» del Génesis, puesto que narra la llegada de las familias italianas a Capitán Battista y cómo las pistolas, los machetes y el crimen pasan a formar parte de su ADN. El germen de cómo y porqué llegar a ser un gánster.

La segunda parte —titulada Ocho balas— aborda uno de los episodios que más marcó la vida del Gordo Granola: cuando le tirotearon y estuvo a punto de morir. Quizás sea la parte más emotiva de la novela porque, aunque parezca que no, Antonio tiene sentimientos. Y ahí está Camila para ponerlo a prueba.

Finalmente, en la tercera parte —El revólver de la familia— adquiere de nuevo protagonismo el expolicía que narra toda la historia y sirve para cerrar el círculo. Muchos años después de que se le perdiera la vista al Sr. Cavagnaro, este y el Gordo (que padece Parkinson) se reencuentran y en un último desafío.

Otro acierto de Tres Puntos Editorial

Con Tríptico de Granola estamos ante una novela policíaca contada de forma original y poco previsible. El lenguaje crudo —cuando debe serlo— y la violencia que acompaña a los entornos criminales (o mafiosos, para que lo entendamos todos) hacen acto de presencia en la obra: no podía ser de otro modo.

Sin embargo, José Miguel Martínez consigue dotar de humanidad a personas tan despreciables como las que aparecen en su novela. Ofrece una panorámica que permite al lector justificar, en cierto modo, algunas de las acciones de los protagonistas. Mediante un lenguaje sencillo y sin artilugios innecesarios consigue dotar de familiaridad a tipos violentos y sin escrúpulos.

Tres Puntos Editorial vuelve a sorprendernos con su selección de autores tan afinada. Hay que seguirles la pista.

 

Rocío Palomino

Título: Tríptico de Granola
Autor: José Miguel Martínez
Editorial: Tres Puntos Ediciones
Páginas: 256
Fecha de publicación: abril 2020

 

 

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