Soy mujer, soy escritora

Este próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, y de mujeres vamos a hablar. De esas que abrieron el camino en la literatura, las primeras escritoras que se hicieron hueco en un mundo de hombres, donde ellas no tenían sitio ni voz y aun así, perseveraron, lucharon contra las normas de la época que les tocó vivir y pudieron publicar sus obras, grandes joyas de la literatura, que hoy podemos disfrutar.

Si nos remontamos varios siglos atrás, podemos observar que las mujeres eran relegadas a ser esposas y madres, y profesionalmente hablando se ocupaban de labores en su mayor parte de ámbito doméstico. Todos aquellos trabajos que estuvieran relacionados con el intelecto les eran vetados. No podía darse que el sexo femenino fuera superior intelectualmente al masculino. Es por esto que aquellas que sintieron la necesidad de expresarse mediante la escritura debieron recurrir a diversos métodos para que su obra pudiera ver la luz.

 

George Eliot

George Eliot

George Sand

George Sand

Si hablo de Mary Ann Evans o de Amantine Dupin, seguro que muy pocos sabréis de quienes estoy hablando. Si digo George Eliot o George Sand, probablemente no solo os sonarán sus nombres, sino que conoceréis y habréis disfrutado de obras como ‘Middlemarch’, ‘Indiana’ o ‘El molino de Floss’ entre otras. Tanto la autora inglesa como la francesa fueron muy prolíficas, pero tuvieron que adoptar un seudónimo masculino para ser tomadas en serio.

 

Hermanas Bronte

Hermanas Brönte

Hoy no podríamos imaginar que se nos hubiera privado de novelas como ‘Jane Eyre’,  ‘Cumbres borrascosas’ o ‘La inquilina de Wildfell Hall’, consideradas como grandes ejemplos de la literatura inglesa y cuyas autoras tuvieron también que recurrir al cambio de apelativo, así las hermanas Charlotte, Anne y Emily Brönte firmaron sus trabajos como Currer, Acton y Ellis Bell, cuya única coincidencia con sus verdaderos nombres es la inicial.

 

Jane Austen

Jane Austen

Y qué podemos decir de una de las más grandes escritoras de todos los tiempos: Jane Austen. Austen nunca llegó a publicar ninguna de sus novelas con su verdadero nombre, sino que lo hizo bajo el anonimato, así pues, ‘Sentido y sensibilidad’, su primera publicación, viene firmada como “By a Lady” (por una dama). Aunque debido al éxito que alcanzarían tanto esta como las siguientes, ‘Orgullo y prejuicio’ y ‘Mansfield Park’, empezaron a circular rumores sobre la identidad de su autora, pero en la firma simplemente se hacía alusión a sus trabajos anteriores.

Hay muchos grandes escritores que han hecho propias las obras de sus mujeres, que en honor a la verdad, de otra manera probablemente no hubieran visto la luz. Pero eso no deja de ser una injusticia.

 

Fernán Caballero

Fernán Caballero

En España uno de los casos más famosos sobre seudónimos es el de Fernán Caballero, que ocultaba la identidad de Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larrea, cuya obra ‘La gaviota’ es uno de los ejemplos más importantes de novela costumbrista de la España del siglo XIX.

 

Pero el problema con el que se topaban las escritoras no era solo el poder firmar con su nombre o no, sino hacerse valer, demostrar su talento y que este fuera reconocido. Fueron tantas y tantas las escritoras cuyas obras no fueron valoradas hasta años después que me quedaría sin espacio para mencionarlas.

 

Virginia Woolf

Virginia Woolf

Muchas aprovecharon sus trabajos escritos para reivindicar a la mujer y sus derechos en pro de una merecida igualdad. Virginia Woolf fue uno de los máximos exponentes de la literatura modernista del siglo XX. Se la considera una pionera en cuanto a la condición de la mujer, la identidad femenina y las relaciones de la mujer con la literatura y el arte en general, conceptos que desarrolló en algunos de sus ensayos.

 

Rosalía de Castro

Rosalía de Castro

Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán

En España cabe destacar la obra de Rosalía de Castro, una de las figuras imprescindibles del panorama literario español del siglo XIX y uno de los máximos exponentes de las letras gallegas modernas. Su labor fomentando la lengua gallega es de un valor inconmensurable. Emilia Pardo Bazán se valió de su buena situación económica y fue una pionera en promover los derechos de las mujeres. Pero en vida solo recibió críticas, insultos machistas y discriminación; se le negó hasta en tres ocasiones el ingreso en la Real Academia Española (RAE).

 

Para ver un poco en números el papel de la mujer en la historia de la literatura encontramos que en cuanto al Premio Nobel de Literatura, de los 116 premiados, tan solo 15 han sido mujeres. El Premio Cervantes ha tenido 40 escritores como ganadores y tan solo 5 escritoras merecedoras del galardón. En cuanto a la mencionada atrás RAE, tan solo once mujeres han ocupado uno de sus asientos hasta la fecha, siendo en la actualidad siete las autoras que forman parte de la institución.

Creo que estos números reflejan perfectamente la realidad del papel de la mujer a lo largo de la historia.

Con este pequeño artículo nuestra intención desde Negra y Mortal es simplemente rendir un pequeño homenaje a esas mujeres que lucharon por sus sueños, que lograron hacerse oír en un universo masculino, que abrieron el camino a todas las que vinieron después. Porque la literatura no conoce de sexos, ni religiones, ni razas. Ser escritor no depende del número de X que tengas en tus cromosomas. Ser escritor es saber poner en palabras historias que nos hacen sentir, sufrir, emocionarnos… hacernos vivir mil vidas distintas y llevarnos a lugares que de otra manera no podríamos visitar.  

 

“Para la mayor parte de la Historia, Anónimo era una mujer”.

Virginia Woolf

 

Marta Pérez

2 Comentarios
  • Paco Atero
    Publicado a las 21:14h, 06 marzo

    Sencillamente genial Marta. Gracias por darnos a conocer -a los ignorantes- una pequeña parte de la historia de la mujer en la literatura.

    • Marta Pérez
      Publicado a las 09:01h, 07 marzo

      Muchas gracias por tus palabras Paco. A todos nos quedan muchas cosas por aprender 😉