PornoXplotación – Mabel Lozano y Pablo J. Conellie

PornoXplotación

Nunca he sido de subrayar libros. Ni de apuntar ideas en los márgenes. Hasta cuando estudiaba Filología evitaba hacerlo. Como mucho he pegado algún que otro post-it a modo de nota. El hecho de, simplemente, «garabatear» las páginas, en mi cabeza era sinónimo de profanación. Incluso me cuesta dar ese paso en el Kindle (soy rarita; lo sé). Tal vez por eso me sorprende extremadamente haber remarcado tantos pasajes, tantos párrafos y tantas frases en PornoXplotación, un libro en el que Mabel Lozano (Toledo, 1967) y Pablo J. Conellie nos cuentan, sin pudor alguno, los entresijos de la industria pornográfica.

Agarraos porque vienen curvas.

NOSOTROS Y EL SEXO

La pornografía forma parte de nuestra vida. En mayor o menor medida y de manera más o menos habitual. No importa. Todos y cada uno de nosotros hemos tenido algún contacto con ella, y punto. Tal vez fue en la adolescencia, cuando encontramos esa revista escondida entre el cajón de los calcetines, en la habitación de nuestros padres; o esa tarde en casa de Fulanito o Menganita, que quería enseñarnos una cinta de vídeo muy rara que había encontrado «por ahí»; o el día que por fin tuvimos conexión a Internet en casa y navegábamos como locos y sin rumbo fijo por los mares virtuales de la red. O en el momento que nos «modernizamos» e instalamos WhatsApp en nuestro smartphone y en los distintos grupos no paraban de enviar vídeos, fotos o memes «subiditos de tono».

Esas pueden ser nuestras experiencias. Banales, anecdóticas y sin repercusión alguna. Pero no siempre es así. Hay muchas personas ―muchísimas, demasiadas― a quienes la industria del sexo les ha destrozado la vida. Por ejemplo, los protagonistas de este libro.

OCHO PUNTOS DE VISTA. OCHO VOCES

Halyna, la joven chica del este que llega a España con medias verdades. Con su testimonio empieza la obra y, aviso, es duro. Muy duro.

Antonio, un niño-chico-hombre (porque todas su etapas vitales se han basado en ello) adicto a la pornografía. Incluso tuvo que acudir a un centro de rehabilitación.

Diana, víctima del amor y de un «Lover Boy»: un proxeneta que enamora a las pobres e inocentes jovencitas cuyos cuerpos serán posteriormente vendidos o alquilados.

Pablo, un padre a quien de repente le llega al móvil un vídeo de contenido adulto protagonizado por… su hija menor de edad.

Pascual, actor de porno gay maltratado por su pareja, su «chulo» y sus jefes. Sin contratos, sin analíticas al día, sin preservativos. Vio, además, cómo las drogas y, sobre todo, el «chem-sex» acababan con la vida de un amigo suyo.

Pedro, un pornostar que luchó por los derechos de los trabajadores del cine para adultos y que se negó a «pasar por el aro» en más de una ocasión. Dice que lo dejó, pero podemos imaginarnos qué pasó en realidad.

María, prostituta colombiana 2.0. Porque las «XCam» no dejan de ser una forma moderna de vender tu cuerpo y tus servicios sexuales a los clientes que pagan tras una pantalla.

Carolina, tres años trabajando como «CamGirl»; explotada primero por sus superiores y, después, por el gobierno colombiano. Logró salir de este mundillo, pero con la Covid… sus ingresos se han visto muy reducidos…

SIN ALGUNOS NOMBRES, AUNQUE NO SON NECESARIOS

La gran mayoría de veces, cuando oímos hablar de la explotación sexual, nuestra mente viaja inconscientemente hacia Estados Unidos, Sudamérica o países del Este (es posible que por la influencia de series como The Deuce o Adult Material). Sin embargo, la realidad es que la tenemos mucho más cerca. En los capítulos de los testimonios españoles, hay personajes que no se identifican ―como mínimo, no por su nombre de pila―, pero son altamente reconocibles. Ya sea por su descripción física (algo repugnante y poco agraciada), por sus públicas polémicas o por sus múltiples juicios pendientes en nuestro país. Sus palabras clave: actor, director, productor, Gran Vía, Madrid.

Si aun así no sabéis de quién hablo, mejor. No merece la pena perder ni un solo minuto de nuestro tiempo en «personas» de este tipo.

PORNOXPLOTACIÓN: EL LIBRO QUE TODO EL MUNDO DEBERÍA LEER

Soy consciente de que me estoy extendiendo. Pero son tantas las cosas a comentar, las ideas que van de un lado a otro en mi cabeza, que es difícil resumir lo que ha supuesto leer este ensayo. Me ha durado dos días, pero me ha marcado de por vida. Y creo que con esto lo he dicho todo. Como decía Bernd Schuster: «No hace falta decir nada más».

Por favor, haceos con PornoXplotación y opinad vosotros mismos. Mientras lo leéis, podéis mantener vuestras piernas cerradas, pero no lo hagáis con vuestras mentes.

 

Marta Cañigueral Ayllón

Título: PornoXplotación
Autores: Mabel Lozano y Pablo J. Conellie
Editorial: Alrevés Editorial
Páginas: 288
Fecha de publicación: octubre 2020  

 

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