Perro come perro – Edward Bunker

Perro come perro

Sajalín Editores nos ofrece ‘Perro come perro’, la cuarta novela publicada de Edward Bunker (Los Ángeles, 1933-2005). Encarcelamientos, robos, ajustes de cuentas, secuestros, mafias de narcotraficantes, incluso un viaje a México y, como ingrediente de base, un sórdido pasado forjado en centros de menores, reformatorios y prisiones. De telón de fondo están los suburbios de Los Ángeles, los patios de cárcel y algún que otro restaurante o club de striptease propiedad de algún amigo. Por estos derroteros, Troy Cameron se reunirá con sus camaradas Charley “Diesel” Carson y Gerald “Mad Dog” McCain en cuanto salga con la condicional para volver a su mundo y hacer lo que lleva ya grabado a fuego: vivir delinquiendo.

EDWARD BUNKER, THE EX-CON 

Nacido en Los Ángeles en los años treinta. Una mente brillante atrapada en un entorno de mierda. Dicen que su primer recuerdo consciente fue el de una bronca entre sus padres alcohólicos, y que la policía tuvo que ir al domicilio para poner paz. Cuando tenía cinco años se fugó de casa, empezó un recorrido por reformatorios infantiles, escuelas militares, y posteriormente de entradas y salidas de la cárcel que lo mantuvieron encerrado durante dieciocho años. Con diecisiete, entró en la prisión de San Quintín como el preso más joven de la historia de la institución.

Marcado como convicto por la sociedad, tomó la decisión de afianzarse en ese papel otorgado y hacer de la delincuencia su modus vivendi. Mientras estaba entre rejas, empezó a leer todo lo que podía obtener en la biblioteca de la cárcel. Un día se preguntó por qué él no podría escribir una novela y enfocó sus esfuerzos en esa dirección. Cuentan que vendió su sangre para poder pagarse un curso de escritura a distancia. En 1973 el tiempo se paró para Bunker y se publicó su obra No Beast so Fierce (“No hay bestia tan feroz”). Para cuando cumplió condena y salió a la calle, en 1975, contaba con seis novelas y docenas de historias escritas anteriormente, y que no habían visto la luz.

Entonces Eddie Bunker, que hasta entonces había cumplido a la perfección el perfil de delincuente que justifica un sistema penitenciario inefectivo, hipócrita y represivo, y que parecía condenado al corredor de la muerte más temprano que tarde, le da la vuelta a su destino y hace uso de su obra para consagrarse como escritor, actor y guionista. Y con su empeño atraviesa como un cuchillo al sistema que lo ha estado encerrando sin darle ninguna salida para hacerle un jaque mate y ganar una batalla que estaba perdida. Bunker deja de ser un delincuente y empieza su carrera como figura de culto.

L.A. IS THE PLACE

Los Ángeles es la ciudad donde puedes conseguir lo que quieras, tío” me decía hace unos años un oriundo fumando conmigo en la puerta de un club en Sunset Boulevard. La ciudad de Hollywood y su colosal industria del cine, de las playas y el surf, del glamur, de los años de rock and roll desenfrenado en los 80  y el alto standing. Un manto urbano que cubre 1215 km de paisaje al sur de California y que funde la cultura americana con la hispana, las fantasías de Beverly Hills con los barrios marginales y los guetos de población negra.

Pero la ciudad ha cambiado durante los años que Troy ha pasado en prisión, los barrios degradados han empeorado, los lugares por los que antes se movía son ahora más peligrosos, y los delincuentes negros no respetan los viejos códigos que siempre se habían respetado. Así, la ciudad conforma el escenario y Troy y compañía se encargan de mantener al lector enganchado en todo momento, sin que se dé cuenta, de una forma viperina y sutil.

DOG EAT DOG

Tal como reza la canción homónima de AC/DC,

Up’s above and down’s below
And limbo’s in between
Up you win, down you lose
It’s anybody’s game

Porque, al final, el juego ha sido y es siempre el mismo: seguir vivo y libre. A menudo toca pelear para comer o ser comido, y será mejor que no cometas un fallo porque puedes irte de vuelta a la cárcel o directo al hoyo.

Fue llevada al cine –en España bajo el título de Como perros salvajes– bajo la dirección de Paul Schrader, con la interpretación de Nicolas Cage, Willem Dafoe y Christopher Matthew Cook. Si te gusta la gran pantalla, no dudes en ver la película.

No me extraña que a Bunker se le considere un autor de culto, ni que Quentin Tarantino lo quisiera fichar sí o sí para ‘Reservoir dogs’, a mí este tipo me ha fascinado al primer contacto. Porque es auténtico, en el sentido estricto de la palabra. Y porque es una de esas personas sobre las que vale la pena indagar, conocer su vida y su legado. Me quedo con lo que William Styron lanza en la introducción de la novela: Bunker estuvo allí. Nuff said.

 

David Esquius

Título original: Dog Eat Dog
Título: Perro come perro
Autor: Edward Bunker
Traducción: Zulema Couso
Editorial: Sajalín Editores
Páginas: 339
Fecha de publicación: noviembre 2019

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