Pablo Bonell: «Nos gusta mezclar ficción y realidad»

Pablo Bonell

Pablo Bonell. Fuente: Editorial Almuzara

Pablo Bonell (Barcelona, 1961) es profesor de Historia en un instituto público y de Español para Extranjeros en una universidad privada. Junto a Empar Fernández ha publicado libros de diferente estilo. Dos han sido de carácter histórico: Cienfuegos, 17 de agosto, sobre Cuba en la época de finales del siglo  XIX, y La mirada infinita. Además, ha cultivado el género negro en cuatro novelas protagonizadas por el subinspector Santiago Escalona, la última de ellas: Líbranos del mal, publicada en febrero de este año por la editorial Almuzara.

Negra y Mortal. Líbranos del mal es la cuarta novela del subinspector Santiago Escalona. Han pasado once años desde que Empar y usted publicaran la anterior. ¿A qué se debe que haya pasado todo este tiempo entre ambas?

Pablo Bonell. El género negro ha alcanzado tal éxito que a veces lo ha desbordado. Creímos necesario tomarnos un tiempo, mirar con perspectiva y no hacer nada hasta que no estuviéramos seguros de aportar algo nuevo y diferente a lo que se iba publicando.

NyM. ¿Qué cambios en la personalidad de Escalona puede encontrar el lector en este libro con respecto a los anteriores?

P.B. Escalona no es aquí el protagonista, es un personaje secundario. No le seguimos todo el rato y no siempre el lector sabe lo que piensa, hace y descubre. Incluso intuimos que puede tomar decisiones contrarias a los protagonistas. Eso lo hace más imprevisible.

NyM. La mayor parte de la novela se desarrolla dentro de un instituto. ¿Cómo surge esta idea?

P.B. Ambos llevamos unos 30 años dando clase en institutos, por tanto sabemos de qué hablamos. Ese fue el punto de partida. Puede haber escritores que son mossos de esquadra o policías y que de ese mundillo saben más. Pero ningún escritor tiene más de 60 años de experiencia en institutos.

NyM. Uno de los aciertos que han tenido, a mi juicio, es que han plasmado con acierto las relaciones humanas que hay en un centro educativo entre profesores, alumnos y padres. ¿Qué pretendían con ello?

P.B. Todos tenemos una experiencia escolar. Pero los institutos de hoy y los de hace 40 años son muy diferentes. Queríamos acercar al lector la situación actual con toda la diversidad que conlleva. Un instituto es el reflejo de la sociedad de un país: alegre y triste, competitiva y solidaria, egoísta y generosa, pero nunca aburrida.

NyM. ¿Cómo se les ocurrió que Empar Fernández y usted fuesen los protagonistas de esta obra?

P.B. Nos gusta mezclar ficción y realidad y el hecho de protagonizar la novela era dar un paso más en esa línea, hasta el punto que puede no saberse dónde empieza y dónde termina la ficción. Y además, hay un golpe final, que ahora no vamos a desvelar que profundiza en esa línea delgada entre realidad y ficción.

NyM. Sus personajes tienen personalidades diferentes. Les unen varias cosas, pero Empar es más aventurera y usted más temeroso. ¿También son así en su vida real?

P.B. Creo que ambos mantenemos un equilibrio entre ambos adjetivos. Entendiendo que somos aventureros, más que en el sentido clásico, en el mismo hecho de escribir novelas; hoy en día eso no deja de ser una aventura de pronóstico siempre incierto.

NyM. ¿Qué nos puede contar de las facilidades y dificultades del proceso de escritura de un libro entre dos escritores?

P.B. No conozco otros casos, pero en el nuestro resulta muy sencillo y agradable. Y eso es así porque hace muchos años que nos conocemos, somos amigos y hay mucha complicidad entre nosotros. El proceso requiere hablar, compartir, desechar, sacrificar lo que al otro no le gusta y seguir hablando. Pero hacer todo esto con Empar es muy estimulante.

NyM. Por propia experiencia sé que el trabajo de profesor ocupa mucho tiempo. ¿Cómo se organiza para compatibilizarlo con la escritura?

P.B. Yo sólo he publicado con Empar, así que no me considero un escritor al uso. Pero cuando estás en un proceso así, se sacrifican otras cosas: amigos, lecturas, películas, …

NyM. ¿En cuál de sus dos profesiones se siente más a gusto?

P.B. Son placeres diferentes.

NyM. Líbranos del mal se publicó justo antes de que iniciáramos el confinamiento, lo cual les habrá supuesto dificultades para darla a conocer. ¿Cómo puede un escritor dar publicidad a un libro que se ha puesto a la venta en esta época?

P.B. De por sí ya es difícil, así que en un periodo como este resulta muy complicado. La promoción es la parte que peor llevamos. Ahora mismo, las redes sociales son casi la única opción.


Julio Megía

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