Sábado, domingo – Ray Loriga

Sábado, domingo – Ray Loriga

sabado, domingo

Dos capítulos, dos personajes y dos formas distintas de narrar la distancia que separa dos historias en el tiempo. Ray Loriga (Madrid, 1967) nos cuenta en su última novela ‘Sábado, domingo’ (Alfaguara) los sinsabores de la juventud y los condicionantes de la amistad.

“…para contar lo de aquel sábado con la camarera necesito contar lo que pasó unas horas antes, aunque eso en realidad no explica nada

El protagonista de esta historia no es un niño de papá aunque viva en una casa con jardín, tenga piscina propia y disponga de seguridad privada. Que un profesor de tenis y matemáticas le dé clases varios días a la semana tampoco significa nada, porque a él no le gusta ninguna de las dos materias. Sus notas eran excelentes hasta que varios compañeros empezaron a castigarlo por ello. Entonces se puso a la altura de las circunstancias y se pasó al otro bando, dedujo que se lo pasaría mejor zurrando que dejándose zurrar. (Cualquiera, en su lugar, hubiera hecho lo mismo…)

El adolescente que narra en primera persona los hechos ocurridos la noche del sábado al domingo prefiere no decir su nombre. Bien porque piensa que su vida mejorará o bien porque se avergüenza de lo que está a punto de recordar y no quiere que lo relacionen con ello.

A la fiesta de su prima Gini (su preferida), estaba invitado él solo, pero desde que el Chino ha aparecido en su vida y lo acompaña a todos los sitios, ahora serán dos los que acudan a la llamada festiva.

El Chino sí que es una persona que lo tiene todo. Sus padres saben que conduce sin carnet los coches de alta gama que hay aparcados en el garaje y es lógico que no se lo quiera sacar si puede disponer de ellos cuando quiera. Es verdad que aquella vez que estampó el Mercedes (último modelo) de su padre casi se queda sin paga. Pero con cuatro gritos consiguió arreglar la situación y sus padres no le “castigaron”. (Si lo pensamos bien, cualquiera de nosotros, en su lugar, hubiera hecho lo mismo…)

El Chino está acostumbrado a suspender seis o siete asignaturas al año y a él no le supone ningún problema que los profesores lo amenacen con expulsarlo del colegio por su mala conducta. Ahora que ha conocido a este chico tan majo que lo paga todo cada vez que salen, tiene la vida medio solucionada. El Chino es un crack, un showman, el típico muchacho que cualquier padre querría tener lejos de sus hijos.

Es un amigo fiel, de los que te acompañan todas las noches siempre que tu cartera sea la encargada de pagar la cuenta. La felicidad no se compra con dinero, pero las amistades sí. Y nuestro chico (el que no tiene nombre) comprobará demasiado pronto lo que significa tener dinero, aunque el resto de amigos tengan más que él.

“La distancia entre lo sucedido y lo contado sólo se conoce demasiado tarde”

Por supuesto, algo trágico está a punto de ocurrir la noche del sábado al domingo, y los dos personajes de esta historia serán los protagonistas de sus propias desgracias, pero no seré yo quien os cuente lo que sucedió. Lo que si os voy a decir es que Ray Loriga ha vuelto a sacar a pasear su talento y nos ha despertado del letargo a bofetadas. Con el juego de palabras que emplea para titular los dos únicos capítulos de esta novela, nos narra dos historias muy diferentes: la que ocurre “la noche de marras” de un mes cualquiera del año 1988, y la vida del personaje principal un domingo cualquiera veinticinco años después, cuando el tiempo le ha enseñado que las decisiones que uno toma no siempre son las acertadas.

Los detalles descriptivos que nos sujetan a la novela son tan importantes como la trama, que el escritor cuenta con una ironía constante y que yo he querido imitar rebajando el tono, por supuesto. La ubicación, los personajes e, incluso, las situaciones carecen de importancia cuando el escritor nos narra los sentimientos que se apoderan de un adolescente que se encuentra perdido y de un adulto que lo ha perdido todo.

Cualquiera de nosotros, en el lugar del protagonista, posiblemente no hubiera hecho lo mismo…

 

Lara Adell

Título: Sábado, domingo
Autor: Ray Loriga
Editorial: Alfaguara
Páginas: 224
Año de publicación: febrero 2019

 

 

 

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