Noche cerrada – Chris Offutt

noche cerrada

El escritor norteamericano Chris Offutt (Lexington, Kentucky, 1958) vuelve  ̶ casi dos décadas después de su anterior trabajo de ficción Kentucky seco (Sajalín, 2019) ̶  por sus fueros en Noche cerrada. En ella clava, con alevosía y ensañamiento, su pluma sobre el estado que le vio nacer. Un rural noir sureño más crudo que el filete de una ardilla sin pasar por la sartén.

NOIR SUREÑO DE LOS EE.UU.

Quiero iniciar esta reseña recalcando, una vez más, mi afición y atracción sobre la historia de la parte del sur de los Estados Unidos. Todo lo que allí aconteció, en toda su amplitud en cuanto a tiempo y espacio, es único en el territorio norteamericano. La cantera de escritores autóctonos es incalculable, y el estilo literario de estos es igual de genuino que inigualable. Leer este tipo de relatos es como si te golpeasen duramente en la boca del estómago, pero yo añadiría que es como si me agarraran del gaznate y me arrastraran en pelotas por un camino sembrado de guijarros puntiagudos.

La vida de la sociedad de esos lares no entendía de poder policial ni fuerzas de la autoridad. Hasta el sheriff del pueblucho más recóndito estaba más podrido que un fiambre olvidado en medio del bosque en época estival. Estoy seguro que el ancestral y eterno moonshine tenía mucho que ver.

NOCHE CERRADA

Nos situamos a mediados de la década de los 50, 1954 para ser más precisos, cuando conocemos al joven Tucker. Nuestro protagonista se enrolaba en el ejército huyendo tanto de su vida como de su hogar. Tucker se alistó a una edad prematura, mintiendo sobre ello para que no le rechazasen en su intención de enrolamiento a filas. Once meses sufriendo en la Guerra de Corea, un periodo que le sirvió para repudiar a los blancos, por amistarse con compatriotas negros. No se me ocurre peor tormento que sobrevivir en primera persona a una guerra donde caen en el campo de batalla hasta dos terceras partes de tu tropa, de tus compañeros.
La vuelta no fue sencilla, las secuelas se convertían en grandes gigantes que se le aparecían en pesadillas todas las noches, en las noches cerradas.

En su camino a casa se topa con el Tío Boot y sus malas intenciones para con su sobrina. El encuentro por el camino con la quinceañera Rhonda marca su vida, y a la vez, por supuesto, el resto de la novela. Una historia de amor, también, por la familia.

UNA TRISTEZA PERENNE

Noche cerrada es un triste canto de desesperación, en él no existe la alegría, ni tan siquiera hay lugar para una carcajada. Buena gente con muy mala suerte. Cuando todo se te pone cuesta arriba, solo tienes dos opciones: abandonar o tirar de tenacidad y amor propio e intentar que nadie pisotee a los tuyos.

Chris Offutt escribe una novela de aventuras de la zona, unas aventuras muy crueles. Narrada en tercera persona y con capítulos cortos, acompañaremos al intrépido Tucker en la parte más importante de su vida. Experimentaremos el resultado de muchas decisiones vitales que tiene que tomar, a pesar del caro peaje a pagar en muchas de ellas. Vamos a empatizar de manera prematura con los personajes, hasta en ocasiones con los no tan benévolos.

SAJALÍN EDITORES: SINÓNIMO DE CALIDAD

Rodeados de un entorno auténtico, pelearemos contra las injusticias sociales de la época, a la vez de contra la ley del poderoso. Sajalín continúa en su línea de calidad, acercándonos literatura de la buena y eso se agradece. Además de contar con la traducción de Javier Lucini, lo que aporta al asunto un punto extra.

Es momento para la dieta de ardillas, de serpientes, para el contrabando en la Ley Seca y para seguir conociendo la vida de los lugareños en uno de los espacios más difíciles y rebeldes de Norteamérica.

 

Paco Atero

Título original: Country Dark
Título: Noche cerrada
Autor: Chris Offutt
Traducción: Javier Lucini
Editorial: Sajalín Editores
Páginas: 243
Fecha de publicación: marzo 2020

3 Comentarios
  • Alba R. Prieto
    Publicado a las 14:46h, 04 mayo

    Dan ganas de sumergirse en algunas de esas obras que transcurren en el sur de los EUA donde parece que el mundo o la civilización han dejado de existir y los relojes se hayan quedado atrapados en el tiempo.

    • Paco Atero
      Publicado a las 14:54h, 04 mayo

      Claro que sí, yo te animo a ello Alba. Eso si, olvídate de inspectores, comisarios, forenses y demás personajes de ese estilo.

      • Alba R. Prieto
        Publicado a las 15:02h, 05 mayo

        Vaya, vale. Fuera inspectores…