Nada ilegal, nada inmoral – Adrián Grant

Nada ilegal, nada inmoral

Adrián Grant (Madrid, 1988) debuta en la novela con Nada ilegal, nada inmoral. Esta ópera prima arranca con la filtración a la prensa de unos documentos sensibles de una asesoría fiscal de Luxemburgo. Se revela que la compañía les rebaja impuestos a sus clientes. Dichas prácticas son narradas por la prensa como deshonestas con la sociedad. El autor relata el eco de este suceso a través de diversas voces narrativas. Esta propuesta muestra distintas reacciones ante la noticia del momento.

MORALIDAD O NO

Vivimos rodeados de binomios contrapuestos: el bien y el mal, el frío y el calor, el rico y el pobre, etc. Nos enseñan de pequeños a distinguir entre las dos caras de una moneda. Entremedio existe una delgada línea gris. Dicho margen se explora en esta historia. A través de un narrador omnipresente y el punto de vista de tres personajes, se invita a reflexionar dónde empieza y termina la moralidad. Si se piensa en ello, algunas personas lo sabrán enseguida. Otras, en cambio, adaptan sus principios a la situación en la que se encuentren. Todo es cuestión de perspectivas, interpretaciones y definiciones que asumamos de estos conceptos. Esta obra aprovecha la publicación en los medios del asesoramiento fiscal preferente de una empresa hacia sus clientes para preguntarnos qué es moral y qué no. El debate está servido.

DEAMBULANDO POR LUXEMBURGO

La trama ocurre en fin de semana. El viernes se divulga la noticia que trastoca a todo el mundo. El sábado y el domingo sirven para que algunos trabajadores extranjeros de este negocio cavilen sobre la naturaleza de su trabajo. Como contrapunto a la tensión que genera este escándalo entre los empleados, Grant cartografía la ciudad en la que se enmarca la historia. En los dos días de descanso laboral, se ahonda en la cotidianeidad de unos empleados de la compañía fiscal que bucean por la noche luxemburguesa. Comen, beben, ríen y practican sexo. Se relajan. Algunas de sus rutinas laborales están en boca de sus allegados. Todos opinan sobre ello. El tiempo de ocio se ve salpicado por su profesión. Sin embargo, se recalca las opciones que da esta urbe para disfrutar de un buen rato con tus amigos.

NARRADORES MÚLTIPLES

En el texto se intercalan dos tipos de narradores. El omnisciente en tercera persona y varios en primera persona. De esta segunda clase, se le da voz a tres altos cargos de la empresa protagonista de la filtración. La suma de puntos de vista que propone el autor ofrece amplias reacciones al convertirse en objeto de discusión pública. En esta variedad de voces reside la belleza de esta propuesta literaria. Se resigue la escala de mando en la asesoría financiera para reflejar cómo afecta el poder a la gente. Según el cargo que una persona ostente, su definición de moralidad puede variar. Dicha afirmación no significa que siempre a mayor responsabilidad mayor inmoralidad.  En el texto no se apuesta por posicionamientos contundentes. Ni siquiera entre los ejecutivos. Cada uno carga con una mochila vital distinta. Digieren la revelación de documentos a su modo.

Nada ilegal, nada inmoral propone reflexionar sobre de qué hablamos cuando nos referimos a la moralidad. Cavilando sobre ello descubrimos la ciudad de Luxemburgo. Inmersos en su ambiente nocturno se examinan los hábitos de emigrantes que trabajan en este país para construir una vida mejor allí.

Daniel Marchante

Título: Nada ilegal, nada inmoral
Autora: Adrián Grant
Editorial: Caballo de Troya
Páginas: 192
Fecha de publicación: enero 2021

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