Muerte de una heroína roja – Qiu Xiaolong

Muerte de una heroína roja

Descubrí a Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953) mediante una recomendación de Twitter. Me atrajo lo exótico de la procedencia del autor y que sus libros se ubicaran en la lejana China. Después de leer Muerte de una heroína roja, he de decir que ha sido todo un acierto seguir el consejo.

EL INSPECTOR CHEN CAO

Esta es la primera de una serie de novelas protagonizadas por Chen Cao, camarada inspector jefe de la policía de Shanghai y responsable de la Brigada de Asuntos Especiales de la División de Homicidios. Así de extensos eran los nombres de los cargos estatales del gigante asiático.

Chen es un investigador que comparte algunos atributos convencionales con otros muchos colegas: minucioso, riguroso y obsesivo, aunque también sabe disfrutar de los pequeños placeres de la vida. En cambio, tiene otras cualidades inusuales entre el gremio: es poeta, conoce profundamente la poesía tradicional y traduce obras literarias occidentales. 

UNA JOVEN POLÍTICA

En la primavera de 1990, dos hombres encuentran el cuerpo de la joven de 31 años, Guan Hongying, en el fondo de un canal a las afueras de Shanghai. El cadáver está dentro de una bolsa, por lo que, sin duda, ha sido asesinada. 

Esta mujer ostentaba el título de trabajadora modelo de rango nacional. Esta distinción significaba que su comportamiento y fidelidad a las ideas socialistas eran un ejemplo que el Partido Comunista proyectaba a sus ciudadanos. Es decir, se trata de una persona conocida en todo el país y que, además, tiene relevancia dentro del régimen. Por esta razón, su violenta muerte adquiere tintes políticos y se asigna al inspector Chen y a su ayudante, el inspector Yu Guangming.

SOCIEDAD Y GASTRONOMÍA

Qiu Xiaolong nos introduce en el ambiente de la ciudad más poblada del país. Actualmente, en Shanghai viven 24 millones de personas, aunque tres décadas antes ya tenía problemas de tráfico, de sobrepoblación y de vivienda. De hecho, en varias ocasiones, el escritor refleja las condiciones infrahumanas en las que vivían la mayoría de sus habitantes. Algunos de los apartamentos que describe tienen ocho metros cuadrados con una única estancia dedicada al dormitorio y al salón. La cocina y el aseo eran comunitarios para la inmensa mayoría de los shanghaianos. 

También nos empapamos de otros aspectos de su vida cotidiana, ya que la gastronomía forma parte habitual del relato de Muerte de una heroína roja. Algunos platos son conocidos por nosotros, como por ejemplo: los rollitos de carne de cerdo o el arroz con tiras de pato asado. Otros son mucho más exóticos, como el estofado de perro o un surtido de carnes de serpiente y gato, llamado la Batalla del tigre y dragón.

DICTADURA COMUNISTA

El régimen comunista, al menos en aquella época, dictaba el destino de las personas: desde la vivienda en que debían vivir, con quién tenían que casarse y qué puesto laboral les correspondía. No obstante, los dirigentes del Partido, el único, tenían numerosos privilegios. No solo ellos, sino también sus hijos, denominados HCS: Hijos de Cuadros Superiores. Este es otro punto en el que la trama policial se combina con la política. 

Toda esta situación social era consecuencia de la dictadura comunista que impuso Mao Zedong con la proclamación del nacimiento de la República Popular China en 1949. Y eso que, cuarenta años más tarde, Deng Xiaoping había iniciado la reforma y apertura del país mediante una paulatina introducción del libre mercado. Se permitía, por tanto, una cierta iniciativa privada combinada con la economía socialista. Esto, sin embargo, no impedía que el Estado siguiera controlando estrechamente la vida de sus ciudadanos.

TRABAJAR DURO, RECIBIR POCO

Qiu no se deja engatusar, al contrario, deja claro que estos cambios no han traído más libertades a sus compatriotas. Es por ello que, con bastante frecuencia, el escritor reflexione en la novela sobre la vida a la que el socialismo ha abocado a sus compatriotas. «El punto final de toda una vida, otra más en la historia del pueblo chino: trabajar duro, recibir poco, no quejarse y sufrir mucho», piensa Chen al terminar una visita que le hace a la anciana madre de Guan.

En definitiva, Muerte de una heroína roja no es solo un notable ejemplo de novela policíaca. Asimismo, constituye una estupenda oportunidad para conocer las costumbres y el modo de vida que padecen los chinos bajo el sometimiento de la dictadura comunista.

 

Julio Megía

Título original: Death of a Red Heorine
Título: Muerte de una heroína roja
Autor: Qiu Xiaolong
Traductor: Alberto Magnet
Editorial: Tusquets Editores
Páginas: 440
Fecha de publicación: mayo 2006

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