Mikel Santiago: “La verdad a veces puede ser demasiado cegadora”

Mikel Santiago

Mikel Santiago © Archivo del autor 

Mikel Santiago regresa a las librerías con El mentiroso, la primera de sus cinco novelas que se encuentra ambientada en España, en el País Vasco. Un thriller psicológico en el que iremos descubriendo que todos, en algún momento de la vida, hemos echado mano de las mentiras para poder seguir adelante.

Negra y Mortal. Su última obra, El mentiroso, gira en torno a las mentiras, ¿qué opina del hecho de mentir: es algo necesario o es algo que deberíamos evitar?

Mikel Santiago. En El mentiroso se hace una reflexión sobre la mentira, sobre lo útil que es para esconder secretos inconfesables y hacer la existencia más fácil a muchas personas. La mentira no es necesariamente mala; la mentira puede servir para disfrazar, decorar y hacer mucho más digerible la realidad y eso es uno de los mensajes que se lanzan en la novela: la verdad a veces puede ser demasiado cegadora.

NyM. ¿Mentir es un arte?

M. S. Contar historias se parece mucho a mentir en el sentido de que tenemos que sujetar una ficción en el tiempo, mantener una fantasía viva sin permitir que se dude de ella en ningún momento. Esto es algo que los escritores sabemos: no debemos dejar nada que haga pestañear al lector, que le haga salir de nuestro engaño. En ese sentido, escribir es un arte que se basa mucho en mentir.

NyM. Convénzanos para leer El mentiroso; ¿qué nos puede aportar su lectura?

M. S. El mentiroso está pensada para provocar el deleite de los amantes del misterio y el suspense. Este es un placer que los grandes lectores de novela de misterio, enigma y novela de tensión o thriller conocen muy bien. El juego de intentar adivinar al asesino en un quién lo hizo, donde hay varios sospechosos. La sensación de tensión y de incertidumbre que provocará esa huida hacia delante protagonizada por Álex en el momento que tiene que salir de esa fábrica y tratar de resolver el misterio por sí mismo mientras la policía comienza sus propias pesquisas.

Mikel Santiago

Mikel Santiago emulando al protagonista de El mentiroso ©Asís Ayerbe

NyM. En sus novelas, el aspecto climatológico tiene mucha relevancia en el desarrollo de la historia, ¿hay que verlo como un protagonista más?

M. S. Toda la atmósfera y la ambientación de una historia forman una parte inseparable de ella. Para mí, la ambientación, la climatología e incluso los personajes corales, la cultura local, el color folclórico que rodean las historias forman parte de ella y tienen que ayudarla a avanzar. La ambientación debe contribuir a esa sensación que queremos transmitir. En el caso de El mentiroso, hablamos de pequeñas comunidades que esconden secretos, algo que podría estar simbolizado por la oscuridad de los bosques tan densos que Álex recorre en la historia. Tenemos también la tormenta, que viene a simbolizar un peligro inminente, así como el acantilado, que simboliza el miedo a tomar decisiones importantes. Incluso la casa donde viven es una pequeña simbología de esa familia que se está agrietando, que va desvaneciéndose en la nada.

NyM. Tras llevarnos a Irlanda, Italia, el sur de Francia y el mar del Norte, por fin una novela ambientada en su tierra, el País Vasco, aunque sea en una localidad ficticia. ¿Cómo se ha sentido al escribir sobre su tierra?

M. S. Pues me he sentido extrañamente cómodo después de escribir muchísimas historias en el extranjero y localizar mis tramas en Italia o en Irlanda. Traer una historia al País Vasco tenía algunos riesgos para mí: caer en una ambientación demasiado costumbrista, desviarme de la simpleza de la elegancia de la trama de un thriller yéndome por otros derroteros… pero bueno, creo que he conseguido lo que perseguía, que es crear un pueblo —Illumbe— que cumple con una escenografía perfecta para un thriller. Illumbe funciona perfectamente con mis tramas de familias, amigos, vecinos de pequeñas comunidades. Espero poder reutilizarlo en el futuro en otras historias. Me encantaría crear un universo que veamos crecer e ir enriqueciéndose de libro en libro.

NyM. ¿Cómo elige los lugares? ¿O son los lugares los que le eligen a usted?

M. S. Yo creo que los lugares cuentan su propia historia. Es muy diferente caminar por la Gran Vía de Madrid que por una montaña del País Vasco, no estamos viendo ni sintiendo la misma historia. Creo que elegir el escenario correctamente tiene que ver mucho con detectar las historias que tienen lugar en la naturaleza con determinada ambientación. Es algo a lo que presto mucha atención cuando intento casar una trama con el lugar donde ha de desarrollarse.

NyM. Sociólogo, músico, programador, escritor… ¿Va a seguir sumando profesiones o ya encontró su vocación?

M. S. Bueno, llevo ya ocho años escribiendo de forma profesional y es una profesión que no me cansa. Me gusta tanto escribir novelas como guiones, que es algo que he empezado a hacer recientemente y, por ahora, creo que no me voy a mover de aquí a menos que me echen 😉

NyM. ¿Cuándo comenzó a escribir?

M. S. Yo llevo toda la vida escribiendo; desde niño que escribía cuentos, como adolescente prosa poética, canciones cuando tuve una banda y me dedicaba a componer… pero digamos que el intento serio por empezar y terminar un relato, por corto que fuese, creo que lo empecé a los 27 años.

NyM. Ser escritor es mucho más que sentarse frente a una hoja en blanco y ponerse a escribir. ¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de su profesión?

M. S. Lo que más me gusta es que todo funcione y el juego fluya. Para mí, escribir es como jugar con un muñequito durante horas, sentirse niño otra vez. La parte mala es que a veces te das cuenta de que eres un tipo raro, que es el que está solo y que en la cena de empresa por Navidad te basta con comerte un polvorón. Además tiene otras partes negativas, como puede ser la incertidumbre; es un trabajo artístico en el que nunca sabemos muy bien por dónde nos van a ir los tiros económicamente hablando…. Pero en un cómputo general, en un balance general, es una profesión fantástica y bellísima que no cambiaría por nada.

NyM. Por algunos guiños que se pueden encontrar en sus novelas, podemos entrever que Stephen King es uno de sus referentes. ¿Quiénes han sido y son los autores de los que se ha nutrido literariamente?

M. S. Sí, es verdad que Stephen King ha sido uno de mis grandes referentes, así como otros autores de novela negra como Patricia Highsmith o Agatha Christie; pero yo siempre digo que soy un lector ecléctico que no me ciño sólo a un género. Soy un gran lector de novelas de viaje, me interesa mucho la literatura escrita en primera persona, porque es el estilo que yo manejo, y me gusta ver cómo otros autores lo han resuelto. Mis autores de cabecera van desde Truman Capote a Nick Hornby o Carrere. No soy un lector que me ciña estrictamente al género que escribo, aunque después cuando me pongo a escribir… ¡lo que me sale son thrillers!

NyM. En su anterior libro, La isla de últimas voces, se atrevió a introducir un componente paranormal. ¿Va a volver a intentar ese lado más fantástico o de momento se queda en la realidad?

M. S. La verdad es que escribo lo que me da la gana en cada momento. A veces hay tintes paranormales en mis historias, a veces no los hay… no es una decisión que tome en base a nada. Hay gente que me recomienda escribir novela policíaca —pues es lo que más vende hoy en día—, novelas en donde los policías y las investigaciones forenses son el centro de la trama, pero no me atrae mucho ese género ni creo que lo hiciese bien. Siempre intento dejarme llevar por lo que me apetece artísticamente.

NyM. Desde hace tiempo, se oyen rumores sobre la adaptación cinematográfica de alguna de sus obras. ¿Va tomando forma la idea?

M. S. Es un largo y lento proceso que espero que algún día culmine.

NyM. ¿Se encuentra ya trabajando en su próximo proyecto? Si es que sí, ¿nos puede adelantar algo?

M. S. Sí, estoy trabajando en algo, pero por ahora prefiero mantenerlo en el mundo del misterio 🙂

 

Marta Pérez

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