Mayte Expósito

Mayte Expósito
Autor

No es fácil abrir la parte más íntima de uno mismo y dejar que los demás conozcan las anécdotas de tu vida para ser leída y juzgada. Así que dejo de lado la vergüenza y tomo lápiz y papel para narrar aquello que me ha hecho mejor o peor persona.

Mi nombre es Mayte, tengo 46 años y mis raíces son extremeñas. Tanto mi infancia como mi adolescencia fueron complicadas, pasé por momentos duros que prefiero no mencionar y que sin duda, me marcaron para siempre.
Mi salvación fue la música, concretamente el flamenco, me permitía aislarme de todos los problemas escuchando las letras de grandes cantaores.
 
Nunca destaqué en los estudios por mis notas, aunque me esforzaba y prestaba atención. Además con 14 años tuve que empezar a trabajar y alternar ambas cosas, eran tiempos difíciles...
 
A los diecinueve años sufrí mi primera trombosis y a los pocos meses me detectaron una enfermedad rara, por la que he de luchar diariamente. Desde entonces, he pasado veintiocho veces por quirófano y las que me quedan...
 
Por tener una vida más saludable, dejé Barcelona y me vine hace dieciocho años a Calafell, donde estoy felizmente casada y tengo a mi hija Aroa, "un torbellino".
 
Mis dos primeros años tenía tres horas de trayecto entre tren y metro para ir a trabajar y era un tiempo perdido, así que entré en una librería de la estación de Sants y elegí un libro al azar. Devoré todas las novelas de Danielle Steel y luego se sumaron de otros escritor@s: Julia Navarro, María Dueñas, Matilde Asensi, Almudena Grandes, Dolores Redondo, Carlos Ruíz Zafón,...
 
Y justo hace ocho años, conocí a mi jefe, una persona maravillosa que hizo que me interesara por la novela histórica regalándome "Un mundo sin fín" de Ken Follett y si mi memoria no me falla, he disfrutafo leyendo todos sus libros.
 
Lo último en incluir a mis gustos literarios, ha sido la novela negra con "Crímenes exquisitos" de Nieves Albarca y Vicente Garrido. En mayo aparqué la lectura porque mi padre enfermó y me volqué especialmente en él hasta que en julio nos dejó. Mi vida se hizo añicos, era tan injusto que empezé a tocar fondo, su ausencia no la podía aceptar. 
Pero, gracias a mis amigos Paco y Eva, estoy aquí, formando parte de este equipo y he de reconocer que como terapia funciona, al menos, tengo la mente ocupada y disfruto de historias reales o ficticias, que me hacen sufrir, llorar o reír.
"Nunca dejes que tus miedos ocupen el lugar de tus sueños."
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