Marta Vives: «Restringir la cultura es limitar la felicidad»

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    Marta Vives / © Foto cedida por la autora


Marta Vives (Igualada, 1988) acaba de publicar Una mujer con la cuna fracturada. En ella, la escritora nos presenta distintos escenarios en los que Isabela es la protagonista, una joven cuyo objetivo interno es el hilo conductor de la historia. Marta estudió Arte Dramático en el Ward Acting Studio de Nueva York y en el estudio Nancy Tuñón de Barcelona, y es Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Negra y Mortal. Actriz, periodista y, ahora, escritora. ¿Cómo surgió este último impulso?

Marta Vives. En realidad, si vamos por orden cronológico es el primero. Escribo desde que tengo nueve años. Tuve un blog en Internet donde escribí semanalmente más de una década hasta que me di cuenta de que era el momento de mi primera novela. Y fue un gran acierto, ya que con la literatura también vino el guion. Este pasado octubre salió Una mujer con la cuna fracturada y La Treintena, la serie que coescribí durante el confinamiento y en la que también he trabajado como actriz.

NyM. Isabela, la protagonista de Una mujer con la cuna fracturada, es una joven con un objetivo interno. ¿Cuánto de usted tiene este personaje?

M.V. La curiosidad por escudriñarse.

NyM. Parece que la historia se haya desarrollado de forma orgánica. ¿Es así o tuvo claro desde el principio todo el hilo narrativo?

M.V. Configuré la historia como si de un vecindario se tratase. Quería que Isabela viajara por las distintas casas y espacios y que el lector la pudiera acompañar para hacer el viaje con ella. Literalmente, dibujé cada capítulo como si fuera una casa y en cada croquis esbocé las estancias, los personajes, los temas y los conflictos. Tanto en la literatura como en el guion, las historias que más me gustan son las que retratan una porción de vida. Siempre me ha fascinado que un personaje cuente su historia desde su punto de vista con todos los flecos que eso supone que se queden al descubierto. Me parece la vida misma.

NyM. La familia tiene un peso muy importante a lo largo de todo el relato. ¿Cree que nuestras acciones son el resultado de un proceso inconsciente que se nutre de lo que hemos vivido dentro del ámbito familiar?

M.V. El concepto de cuna fracturada es la horma que persigue a la mayoría de los personajes de esta novela. Me parecía divertido usar la herencia material como son las casas y los objetos para transitar a la herencia emocional y genética. Considero que la información que llevamos con nosotros por nacer y crecer en una familia es parte de nuestra codificación. Luego con nuestra experiencia personal la podemos revisar, moldear y actualizar.

NyM. Por otra parte, también aparecen hombres que no cumplen con las expectativas de Isabela…

M.V. Cumplir con las expectativas es algo complicado y la información que se baraja en el juego va creciendo a medida que los jugadores van entrando en escena. A más jugadores, más expectativas y menos probabilidades de que el cuento tenga un final feliz.

NyM. Podemos identificarnos con ella; sin embargo, no es una protagonista tópica, ni arquetípica. En apariencia, no arrastra fatalidades ni vivencias muy traumáticas. ¿Su experiencia como actriz le ha permitido crear un personaje así, tan original?

M.V. Creo que es la mezcla de la interpretación, con el guion y con la literatura. Cuando escribía la novela me ponía constantemente varias chaquetas. La de guionista y actriz: ¿qué haría este personaje femenino en esta situación más allá de que esta sea la línea que debe decir? Y ahí pensaba: sentiría demasiado su escote pronunciado para una situación nueva y pública. Entonces añadía esa información a la literatura. Jugaba constantemente a la mezcla del papel con el audiovisual. Para poner toda la carne en el asador. Para que los personajes tuvieran informaciones distintas y que se alejaran de un estar llano. En cuanto a las vivencias traumáticas creo que se nos meten en los poros de la piel poquito a poco y lo que en apariencia no es nada grave puede que, en realidad, vayamos descubriendo que ha dejado mucha huella.

NyM. En el ámbito de la literatura, ¿qué obras le han inspirado?

M.V. Justo la semana pasada alguien que leyó mi novela me recomendó Apegos feroces de Vivian Gornick, ya que ambas obras le habían transmitido ideas y sentimientos similares. Ahora que la estoy leyendo, aparte de que me encanta, me doy cuenta de que podría haber sido una inspiración. Luego está Anaïs Nin, que el cobijo de sus pensamientos siempre me resulta muy reconfortante. El baile de Irène Némirovski que es otro ejemplo de cuna fracturada o La Edad de la Inocencia en la que me apasiona cómo Edith Warthon diluye los detalles del contexto con el conflicto.

NyM. ¿Tiene en mente más proyectos?

M.V. Estamos en plena promoción de La Treintena, la serie que he coescrito y en la que también actúo. Se acaba de estrenar en EE. UU. y Latinoamérica y estamos deseando su llegada a España. Mi segunda novela también está en camino, es un proyecto muy especial, con mucha carga psicológica y una buena dosis de thriller.

NyM. Y, por último, una pregunta obligada en relación con la situación actual: ¿la cultura es segura?

M.V. La cultura es segura, lo que no me da ninguna seguridad es que se ponga en duda. En una situación como la que estamos viviendo creo que una de las mejores noticias que podríamos tener sería que la población pudiera gozar de ella. Restringir la cultura, dejando a un lado los efectos económicos, es limitar la felicidad de la población.


Roser Ribas

2 Comentarios
  • Leo
    Publicado a las 06:38h, 16 noviembre Responder

    Felicidades Marta.
    Las preguntas que le realizaron son sin duda muy buenas. Excelente entrevista.

  • Roser Ribas
    Publicado a las 11:12h, 16 noviembre Responder

    Muchas gracias, Leo. Es una obra estupenda y su autora tiene un perfil muy interesante.

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