María Frisa: «Uno de los grandes tabús de nuestra sociedad son las relaciones paterno-filiales»

María Frisa

© ASÍS G. AYERBE

La escritora barcelonesa afincada en Zaragoza, María Frisa (Barcelona, 1969), acaba de publicar El nido de la araña, un apasionante thriller psicológico en el que nos planteará dudas acerca de las relaciones entre padres e hijos, manteniendo el ritmo en una historia llena de giros y golpes de efecto que dejarán al lector literalmente pegado a su asiento.

Negra y Mortal. Después de Cuídate de mí, regresa con otro thriller. ¿Eso significa que se siente cómoda en este género?

María Frisa. Supongo que en mi caso se hace cierta esa frase que afirma que escribimos los libros que nos gustaría leer. Me gusta mucho el género negro, que concibo como un duelo de inteligencia entre el lector y el escritor, un pacto intrínseco por el que el primero va a tratar de resolver el misterio antes de leerlo y el segundo a intentar que fracase.

NyM. Katy, la protagonista del libro, es un personaje construido al mínimo detalle. Su aparente vulnerabilidad física choca con la fortaleza que demuestra cuando es necesario. ¿Qué nos quiere decir con este contraste?

M. F. Los seres humanos somos complejos, todos tenemos nuestras miserias y nuestras grandezas, por eso a la hora de crear a los personajes trato de que no sean planos para que resulten más reales.

NyM. En sus novelas, el peso de la trama recae principalmente en las mujeres. ¿Es una forma de reivindicar su lugar en el mundo?

M. F. Intento subvertir los tres roles que habitualmente desempeñan las mujeres en la novela negra: la víctima, la femme fatale y el ángel del hogar. Creo que ha llegado el momento de que también seamos las protagonistas de las historias, no meras comparsas al servicio de los personajes masculinos.

NyM. Podríamos decir que el punto fuerte de su novela son los constantes giros y golpes de efecto. ¿Ha sido difícil planificar el cuándo meter cada uno de ellos?

M. F. No es algo que planifique de antemano. No lo escribo como un guion de cine, en el que está pautado en qué minuto debe hacerse el giro. Yo comienzo la historia conociendo el final y a partir de ahí me planteo cómo llegar.
El nido de la araña es una novela que he escrito, reescrito y pulido mucho. En una trama con tantos giros es necesario “testarla”, comprobar si he dado demasiadas pistas o si me he quedado corta, si consigo “engañar”, qué hipótesis se plantea el lector en cada momento… por eso para mí es fundamental la opinión de las ocho o nueve personas de confianza que han leído cada borrador.

NyM. El nido de la araña es una novela de acción, intriga y suspense, pero que esconde una trama bastante dura sobre las relaciones maternofiliales. ¿Qué quería poner de manifiesto?

M. F. Mi propósito cuando escribo novela negra es que tras una trama rápida y absorbente se esconda la denuncia social. Tanto en mi novela anterior, Cuídate de mí, como en esta pretendo que cuando el lector descubre el final, además de quedarse impactado, se haga preguntas, se cuestione sus propios prejuicios. Ninguna persona leemos con ojos “blancos”.

NyM. También se cuestionan temas como la sobreprotección o el «exceso» de amor, cuando roza la obsesión. ¿Cree que hay muchas relaciones tóxicas de este tipo?

M. F. Efectivamente. Uno de los grandes tabús de nuestra sociedad son las relaciones paterno-filiales. Debemos asumir que las relaciones tóxicas no se circunscriben a la amistad, a los compañeros de trabajo o a las amorosas. A menudo los padres, guiados tanto por el amor como por el egoísmo o el desconocimiento, cometen errores en la crianza y educación de sus hijos. Y esos errores en una etapa tan temprana acarrean consecuencias en el presente y en el futuro.

NyM. Este problema de la sobreprotección o el control paterno sobre los hijos, ¿ha existido siempre o, por el contrario, es algo que está en auge en los últimos años?

M. F. Creo que se ha incrementado desde el momento en que se produce un control de la natalidad. Nuestros abuelos se encontraban cargados de hijos, a los que muchas veces solo consideraban manos, ayuda en las tareas. Recuerdo un dicho: “cuando seas padre, comerás huevo” que resume esa época.
Ahora ha cambiado la concepción hasta el punto de que hay niños a los que educan como caballos de carreras, padres que quieren que sus hijos luzcan todas las cintas: estudios, deporte, idiomas…

NyM. Su experiencia profesional le habrá ayudado a profundizar en temas como las relaciones entre padres e hijos, ¿no es así?

M. F. No solo mi experiencia profesional, es cuestión de observar a nuestro alrededor. ¿Quién no tiene un amigo, un familiar o un vecino que sublima sus frustraciones, esos sueños que no han alcanzado, a través de sus hijos, que considera suyos los éxitos de sus retoños?

NyM. Ha pasado de escribir novelas con cierto toque de humor y dedicadas al público infantil o juvenil a publicar thrillers. ¿Cómo ha sido esta evolución?

M. F. En realidad yo comencé escribiendo literatura para adultos, tanto novela negra como intimista o relatos, pero el gran éxito de la serie 75 consejos para sobrevivir la ha eclipsado completamente. Y si bien disfruto mucho con los libros para niños, tenía muchas ganas de retomar esta faceta que supone un mayor reto tanto técnico como temático.

NyM. En cuanto a referentes literarios, ¿de quiénes se nutre?

Soy muy ecléctica en mis lecturas, pero dentro del género negro me interesan autores como Jane Harper, Fred Vargas, Pierre Lemaitre, Louise Penny, Benjamin Black, Lorenzo Silva, Alicia Giménez Bartlett, Inés Plana

NyM. ¿Cómo le está afectando la situación actual, a nivel creativo, principalmente?

M. F. Es imposible que la situación actual no nos afecte a nivel psicológico. A mí, personalmente, me cuesta más concentrarme, sacudirme la sensación de miedo y tristeza que creo que todos compartimos. Aunque, por otra parte, el hecho de pasar más horas recluida en casa, de no poder estar con mis familiares y amigos, me proporciona más tiempo para escribir.

NyM. En cuanto a planes del futuro, ¿se ve escribiendo más thriller o quiere seguir probando con otros estilos? ¿Algún proyecto en marcha?

M. F. Me encuentro muy cómoda en la novela negra. Es un género muy amplio que no solo incluye el thriller, la novela policiaca o la novela enigma, en este sentido me he embarcado en un proyecto muy personal que me apasiona. Supongo que, si tuviese que ponerle una etiqueta, sería thriller histórico porque la época y el lugar en el que transcurre son tan importantes como la trama o los personajes.

 

Marta Pérez

 

No hay comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.