Maj Sjöwall, la respuesta estaba en el norte

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Ha muerto Maj Sjöwall. Una gran escritora que junto con su compañero de vida y de letras, Per Wahlöö, son referentes para todos los que amamos el género negro. No voy a extenderme con un artículo sobre su vida y obra, hay cantidad de ellos publicados por personas mucho más cualificadas que yo. En su memoria os contaré lo que su obra significa para mí.

Como a muchas otras cosas en la vida llegué tarde a Martin Beck. Llevaba ya mucho tiempo alimentándome de autores norteamericanos y mediterráneos cuando cayó en mis manos el primer libro de la serie que Henning Mankell dedicó al inspector Kurt Wallander. Fue todo un descubrimiento, otra forma de narrar, otros paisajes desconocidos y muy diferentes a los que estaba acostumbrado. Me deslumbró lo que leí y mi mirada se dirigió al norte aunque no sabía que no lo estaba haciendo en la dirección correcta. Me había saltado un paso, uno fundamental, y que no encontré en mis lugares habituales de compra de libros.

Tuve que llegar a Negra y Criminal, el paraíso del noir, para que Paco Camarasa me llevara por el camino correcto. Como librero de raza que era conocía a sus clientes, se fijaba en sus gustos y procuraba orientarles. En ese momento yo andaba devorando todo lo de Mankell y me comentó sobre una pareja sueca de nombre impronunciable que tenía una serie de novelas, diez concretamente, publicadas entre los años sesenta y setenta. Me habló de su importancia para la novela negra en general y la europea en particular. Sobre el compromiso político de ambos, su visión aguda y crítica sobre la sociedad. El humor ácido e inteligente que salpica su obra y sobre todo de Martin Beck. Martin es un policía de calle, un hombre corriente y honesto, no le interesa medrar y sabe que no existe la sociedad perfecta que vivimos en un mundo tremendamente injusto en el que cualquiera puede cometer un crimen. Sus historias no tienen ni trampa ni cartón y nos muestran la cara menos agradable de nuestra sociedad; el consumismo descontrolado, la soledad, la corrupción inherente a los macro proyectos urbanísticos o el peligro del terrorismo. Temas que cincuenta años después siguen perfectamente vigentes.

Así que salí de la librería con un par de compañeros de viaje inesperados. Roseanna y El hombre que se esfumó, ambos en una reedición de RBA y prologados por Henning Mankell y Val McDermid respectivamente. Durante un par de meses fui incapaz de leer ningún otro autor. Afortunadamente ya estaban disponibles los diez libros de la serie y los devoré de forma casi enfermiza. Desde entonces los recomiendo a todo aquel que quiera escucharme. Me causa una gran frustración ver cómo detrás del fenómeno editorial que ha supuesto la llamada novela negra nórdica hay multitud de títulos mediocres inundando las librerías. ¿Dónde están Maj Sjöwall y Per Wahlöö? No hay autor que no reconozca su importancia y su influencia, sin embargo, fuera de los círculos más próximos al género no son nada conocidos.

Por mi parte solo puedo decir que presiden mi rincón criminal junto a Mankell, Connelly y Montalbán. Y es que la buena literatura perdura. Se nos fue una de los nuestros y mi compromiso con ella es seguir dándola a conocer a quien tenga a bien escucharme. Aunque nunca termine de saber pronunciar su nombre, sus historias permanecerán en mí para siempre.

 

José Antonio Algarra

2 Comentarios
  • Miguel Ángel Castro Gutiérrez
    Publicado a las 20:07h, 01 mayo

    Buenas tardes.
    Efectivamente, Martín Beck es un policía muy humano y nada estereotipado. Apenas una semana antes de su fallecimiento leí Roseanna y lo disfrute muchísimo. Afortunadamente me hice de los nueve títulos que completan la saga y los seguiré leyendo y más adelante los recomendaré a mis clientes.
    Mi nombre es Miguel Ángel Castro Gutiérrez y soy librero. Vivo en CDMX, México.

    • José Antonio Algarra
      Publicado a las 20:25h, 01 mayo

      Muchas gracias por comentar, Miguel Ángel. Es una saga magnífica que hace un repaso certero y exhaustivo de la sociedad en aquellos años. Estremece ver que no es tan distinta a la actual. Historias duras pero que con el peculiar humor de su protagonista se hacen mas llevaderas. No hace mucho anduve por tu maravillosa y caótica ciudad, para mi próxima visita me paso por tu librería para que me recomiendes algún autor de allá. Un abrazo.