La víctima 2117 – Jussi Adler-Olsen

La víctima 2117

Este mes de julio, el escritor danés Jussi Adler-Olsen (Copenhague, 1950) publica La víctima 2117, la octava entrega de la conocida serie «Los casos del Departamento Q».

En estas más de 500 páginas, Adler-Olsen hace una magistral crítica social al lamentable hecho que nos acompaña desde el comienzo de este nuevo siglo: los inmigrantes muertos en aguas mediterráneas y el terrorismo islámico, del que huyen buscando una vida mejor o, en todo caso, menos letal.

Barcelona—Copenhague—Berlín

El periodista catalán Joan Aiguader divaga consigo mismo en un bar del Paseo Marítimo de Barcelona sobre poner fin a su vida, arruinado como está, cuando una reportera emite en directo desde la playa de la Barceloneta, mientras un cartel numérico va en ascenso. Esos dígitos son el recuento de víctimas inmigrantes fallecidas en el mar Mediterráneo y, ese día, ya suma una más en la costa de Chipre. Joan decide entonces trasladarse a la isla para, así, ser de los primeros en llevarse la exclusiva de la víctima 2117.

Por otra parte, en la capital danesa, Assad, miembro del Departamento Q, descubre una foto donde aparece el cuerpo de una mujer fallecida —la misma que ve Joan— a la que conoce demasiado bien. 

Otro joven danés de 22 años, Alexander, decide hacer justicia él solo y salir a aniquilar gente cuando haya llegado a una cifra determinada de muertos en un videojuego: la 2117, en honor a la mujer desconocida que ha acaparado las primeras portadas de todos los medios de comunicación.

Este sería el argumento en el que Adler-Olsen nos adentra siguiendo un complejo entramado en el que todo gira en torno a esa víctima y a las guerras que dejan tras de sí una huida a contrarreloj por las aguas de mares y océanos. La culminación tendrá lugar en una ciudad demasiado relevante en la historia europea: Berlín. 

En esta saga, empieza por el principio

Debo reconocer, y reconozco, que leer La víctima 2117 de la serie del Departamento Q habiendo leído únicamente el primero, La mujer que arañaba las paredes, hace que muchas de las cuestiones que se narran en la novela y que pertenecen a las historias pasadas de sus protagonistas me resulten desconocidas. Cierto es que la trama es independiente, pero el hilo conductor que acompaña a los policías o detectives es endeble si no tienes conocimiento de lo ocurrido anteriormente. 

A diferencia de otros escritores como Jo Nesbø o Samuel Bjørk, que en cada novela te resumen —cuando no mastican— la vida y obra de su personaje principal, Adler Olsen no lo hace. Te muestra pinceladas de cuestiones relevantes pero no de todas las intrahistorias, con lo que hay partes que te pierdes por el camino. 

Aylan Kurdi 

Y aquí viene la parte crítica de esta novela.
El 2 de septiembre de 2015, la fotografía de un niño kurdo llamado Aylan Kurdi dio la vuelta al mundo cuando su cuerpo fue hallado muerto en una playa de Turquía. Solo tenía tres años y, junto a sus padres y su hermano de cinco, huían del Estado Islámico y el reguero de sangre que este iba dejando a su paso. De los cuatro miembros de la familia Kurdi que huían en un bote hinchable, su hermano Galip y su madre Rehan también fallecieron. Solo sobrevivió el padre. Aylan se convirtió entonces en la imagen de la lucha que miles de personas de Siria y de Oriente Próximo viven a diario. 

Pero, cuando observamos las pacíficas aguas azules de Barcelona, ¿podemos imaginar que el mismo mar, a miles de kilómetros de aquí, ciega vidas y destroza los sueños llenos de esperanza de esas personas? ¿Somos conscientes de que estamos bañándonos en una gran fosa común con demasiados cuerpos que creían que Europa iba a darles una vida mejor? No.

Solo somos consciente de ello cuando los medios de comunicación nos lo plasman delante de las narices. Entonces, nos rebelamos contra nuestros gobiernos por no hacer nada, contra cualquier religión que proclame la violencia para conseguir el paraíso eterno, y es tal la rabia e ira que nos recorre las venas que nos enfrascaríamos en una lucha por la supervivencia de esos pobres desgraciados. El problema es que esa sensación nos dura lo que duran las noticias. Un suspiro. Luego nos olvidamos y volvemos a nuestras vidas.

Los nombres tras «el Contador de la vergüenza»

A raíz de esa fotografía que obligó a los países europeos a hacer algo, el 28 de julio de 2016, el ayuntamiento de Barcelona decidió crear un memorial a las víctimas, un contador en la playa de Sant Miquel, «el Contador de la vergüenza», donde figura el número de personas que han perdido la vida en aguas mediterráneas buscando refugio europeo. Ese fue el contador en el que Jussi se basó para crear esta trama. 

Es triste que, aun siendo una de las playas más concurridas de la ciudad condal, la gente pase, lo mire, pero sea incapaz de ver más allá.  El propio escritor lo reconoce; una servidora también. Si esta novela me ha servido de algo, es de ser más consciente de que, detrás de cada número hay alguien muerto, destruido, que pasa desapercibido para los demás.

Cada 1 de enero el contador empieza de 0. Hoy, 3 de agosto de 2020, marcaba 411. Cuatrocientas once personas sin nombre que el mar, ese que tanta paz me ha dado siempre, se  llevó consigo.

 

«Cada día vemos las yemas de sus dedos desaparecer en el mar, 
pero nuestros ojos han aprendido a no ver. 
Sus dedos se alzan desde el mar, se extienden hacia el cielo. 
Ya no están mojados los dedos de los ahogados; se han resecado para siempre.»
(Falah Alfusi, poeta y refugiado iraquí)

 

Alba R. Prieto

Título original: Offer 2117
Título: La víctima 2117
Saga: Los casos del Departament Q 8
Autor: Jussi Alder-Olsen 
Traducción: Juan Mari Mendizabal
Editorial: Maeva
Páginas: 528
Fecha de publicación: julio 2020




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