La Sombra del Viento – Carlos Ruiz Zafón

La Sombra del Viento

Cada vez que leo una novela que sé que he de reseñar, tomo apuntes, marco páginas, anoto citas… Al empalmar un libro con otro, a veces puede ser que acabe mezclando asesinos, verdugos y víctimas. Cosas de la lectura. Esta ocasión, sin embargo es diferente, pues ya he perdido la cuenta de las veces que devoré, porque no me sale otro vocablo, La Sombra del Viento (aunque hace unos años que no me reencontraba con ella).
La muerte de Carlos Ruiz Zafón (Barcelona, 1964 – Los Ángeles, 2020), hace apenas dos semanas, me sirvió de excusa para retomar de nuevo la tetralogía y así acabar con el cuarto libro, que sigue ahí, en mi biblioteca de árboles marchitos esperando su turno.

La verdad es que empezar una reseña de esta obra no es fácil. Hay demasiadas intrahistorias que se van desgranando a lo largo de sus páginas, así que intentaré ser práctica y dejar que sea el lector que aún no la haya leído, que se deleite solo. 

Un libro de libros con olor a azufre

La historia que nos presenta Zafón se sitúa en la década de los años 40, pero retrocede hasta primeros de los 20 en dos planos que se superponen entre sí y que tienen como protagonista una Barcelona de miseria y podredumbre.

Daniel Sempere es el hijo de un librero de viejo. Huérfano de madre desde los cuatro años, una madrugada se despierta sin poder recordar su rostro. Su padre decide en aquel momento mostrarle algo que le marcará su vida —y la de los lectores también— durante la serie de su autor: «El Cementerio de los Libros Olvidados». Allí, entre serpientes laberínticas de estanterías se encuentran aquellos libros que ya nadie quiere o que han de ser salvaguardados de los que prefieren deshacerse de ellos.

Es entonces cuando Daniel tropieza con una obra de un autor desconocido para él: Julián Carax y su Sombra del Viento. Mientras indaga sobre el escritor, Daniel descubrirá que lo esencial es casi siempre invisible a los ojos y que las palabras, muchas veces, pueden ser peor prisión que la cárcel. Edificios fantasmales, entornos endemoniados, olor a cenizas… Zafón nos lleva de la mano al centro de la ciudad condal cual guía turístico. Con él conocí una Barcelona en brumas, húmeda, donde la oscuridad y el miedo hacían temblar hasta al más puritano. 

Egocentrismo VS Apuesta por la literatura

Tras la muerte de Carlos, leí varios comentarios de gente que no entendía que su obra, o más concretamente La Sombra del Viento, se hubiese convertido en lo que algunos llaman best seller. También, que los futuros escritores aspiraban a ser un superventas para tener la misma cuenta corriente. No voy a entrar en debates críticos porque no sería objetiva aunque tampoco me importaría, pero señores —y señoras—, si esta novela está en el lugar que está, es la segunda más leída en España tras El Quijote, ha vendido más de 10 millones de ejemplares y ha sido traducida a 50 idiomas, debo decirles que por algo será. Los lectores no tienden a ser ineptos y menos 10 millones de ellos. 

Zafón nos ha dejado un legado muy difícil de olvidar para algunos, le pese a quien le pese. No es simplemente la trama, es la narrativa, la manera que tiene de contarnos ese argumento y de hacerte desear estar en la piel de sus protagonistas. Ya no digamos la ironía y el humor de sus palabras, tan necesarios, tal vez, en esos años de posguerra. Desde los que hacen los libros, hasta los que los leemos, deberíamos estar orgullosos de que novelas como esta enriquezcan y potencien la literatura en todos sus ámbitos. Al fin y al cabo, el escritor  un día no estará, pero nadie muere en el mundo de las letras si es recordado por aquellos a los que marcó a través de ellas. 

La transformación de una ciudad a manos de un escritor 

Los que hemos vivido y pateado las calles de Barcelona a la sombra de Daniel Sempere o Julián Carax, tal vez sintamos que lo que nos ofrece Zafón mediante su novela es el alma tortuosa de una ciudad que, desafortunadamente, es muy difícil reencontrarse ya con ella —tal vez en invierno y de noche, cuando se llena de maleantes y personas a las que la pobreza no abandona— porque sencillamente ya no existe, y si se conserva algún resquicio de ella, el turismo, los negocios y la política en general han decidido taparla. Me es imposible no amar su literatura, pues cada vez que me sumerjo en sus páginas, visualizo esas callejuelas en blanco y negro y descubro algo nuevo que antes no estaba o quizás era incapaz de ver. 

No tengo aspiraciones de ser escritora, pero si las tuviese, ojalá llegara algún día a escribir una novela como La Sombra del Viento. Y no por engrosar mi cuenta bancaria, sino por ser capaz de hacer llegar esa esencia a quien quisiera leerla.

 

Alba R. Prieto

Título: La Sombra del Viento
Serie: El Cementerio de los Libros Olvidados 1
Autor: Carlos Ruiz Zafón
Editorial: Planeta
Páginas: 592
Fecha de publicación: 2001

 

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