La Policía de la Memoria – Yoko Ogawa

La policía de la memoria

Admiro y envidio en cierto modo a los que cuentan con memorias prodigiosas puesto que es algo de lo que carezco. En La Policía de la Memoria, la autora nipona Yoko Ogawa (Okayama, 1962) lleva el olvido y la desaparición de todo tipo de recuerdo al extremo. Publicada por primera vez en Japón en 1994, esta novela distópica (con tintes de Murakami, Paul Auster u Orwell como menciona la editorial Tusquets) narra una historia cruda pero sosegada y, a la vez, reflexiva.
La escritora nos presenta a la protagonista: una joven novelista que vive sola y cuyas relaciones sociales se limitan a la amistad que mantiene con un anciano y con su editor. Los tres habitan en una isla donde, de forma inesperada y aleatoria, van desapareciendo paulatinamente cosas o seres (los pájaros, algunas flores, los barcos, lo que se te ocurra). Desaparece tanto el objeto físicamente como cualquier recuerdo de este en la memoria. Para controlar que no quede ningún vestigio de lo que acaba de extinguirse y con el fin de asegurarse de que ese olvido se ejecute existe la Policía de la Memoria.

La pérdida de la memoria (y de la idea)

La pérdida de memoria de la que estamos acostumbrados a hablar está un paso por detrás de lo que implica en esta novela. Los objetos se evaporan de forma material y se llevan con ellos los recuerdos asociados a este, pero no se queda ahí. Además, se borra la propia idea, se pierde la capacidad de evocarlo o de entenderlo aunque se tuviera delante de nuevo. No se elimina la memoria completamente en un rango de tiempo, no, simplemente aparecen huecos, vacíos en tus películas mentales. La desaparición se lleva consigo trozos del puzle que forman los recuerdos y lo peor de todo es que se percibe como algo natural: es así y punto, «¿cómo es posible añorar lo que no se recuerda?»
Sin embargo, este sistema no es perfecto. Hay personas sobre las que no funciona y continúan recordándolo todo, ¡algunas incluso guardan objetos escondidos! Esto no es tolerable a ojos del sistema y para poner remedio dispone de su brazo ejecutor, la temida Policía de la Memoria.

«—Claro que no es para tanto. Se lo garantizo. Lo que se olvida y no permanece no puede provocar ninguna infelicidad. Además, ¿no es cierto que quien no olvida es arrestado por la Policía de la Memoria?»


La renuncia a la memoria

La presencia de un poder totalitario y misterioso cuya cara visible es la Policía de la Memoria, convierte a esta novela en una distopía. Puesto que no es admisible que existan personas que recuerden aquello que ha desaparecido, la policía registra, destruye, detiene y se encarga de aquellos que conservan aquella capacidad. Con mano firme arrasa ante cualquier sospecha y, de este modo, los que aún recuerdan se convierten en fugitivos (si es que les da tiempo a intentar huir o esconderse).
Uno de los habitantes que tiene la fortuna (o no) de seguir recordando es el editor de la protagonista, su amigo el señor R. Así, la joven novelista con ayuda de su otro confidente, el anciano, tratarán de mantener a este a salvo.

La Policía de la Memoria, de Yoko Ogawa

Novela muy interesante que pondrá a trabajar la imaginación del lector. La evolución de los acontecimientos aprieta y ahoga poco a poco a los personajes y puede llegar a generar cierta angustia, pero el tono de serenidad que desprende rebaja esa sensación. Este sentimiento se refuerza con el estilo poético de algunos fragmentos, algunas descripciones del paisaje y la forma de ser de los personajes. A pesar del drama que suponen las desapariciones, algunas especialmente, resulta una lectura sosegada.

Una historia en la que se habla de esperanza, de amistad y de amor (más de lo primero que de lo segundo); también de autoritarismo y de la sumisión o resistencia ante este. El humor también hace acto de presencia en la novela. Las desapariciones afectan a todo tipo de cosas así que la historia irá adquiriendo tintes surrealistas que te sacarán más de una sonrisa.

Debo confesar que no había leído nada de Yoko Ogawa y el libro me ganó por la sinopsis y por la portada (me parece una genialidad, cada vez que veo la placa tengo el impulso de sacar el DNI). Me ha sorprendido muy gratamente y he disfrutado mucho de su lectura, seguiré indagando en la obra de la autora. Es una novela que obliga a la reflexión y habla de las consecuencias de ser obligado a renunciar a algo (la memoria, la voz, la libertad): invita a dejar volar la imaginación. ¿Qué pasaría si desaparece esta cosa o esta otra? Primero sentirías una especie de escalofrío. Después tendrías que averiguar, antes de olvidarlo del todo, qué ha sido esta vez: notrís que lgo nd ml y no logrrís sber qué es.

 

Rocío Palomino

Título original: 密やかな結晶 (Hisoyaka na kesshō)
Título: La Policía de la Memoria
Autora: Yoko Ogawa
Traducción: Juan Francisco González Sánchez
Editorial: Tusquets Editores
Páginas: 400
Fecha de publicación: febrero 2021

4 Comentarios
  • Isabel C.J
    Publicado a las 14:45h, 23 febrero

    Me ha gustado tu reseña como siempre, parece interesante, tomo nota.
    Gracias

  • Ana Maria
    Publicado a las 03:04h, 19 junio

    Hola Isabel, muy bueno tu comentario.
    Me queda un poco dudoso y poco claro el paralelismo entre la vida de la protagonista y la novela que escribe.
    Que te parece? Le encontráis similitudes.
    Recién la término de leer y la cabeza me da vueltas y vueltas.
    Gracias por el comentario
    Ana

  • Ana Maria
    Publicado a las 03:06h, 19 junio

    Perdón, te nombre Isabel y no Roció
    Gracias Rocío

  • Rocío Palomino
    Publicado a las 19:17h, 20 junio

    Hola Ana María! Me alegra que te haya gustado (gracias también a Isabel). Efectivamente, sí que le encuentro ese paralelismo del que hablas (al menos de una forma onírica: como cuando en sueños recreas situaciones vituales pero transformadas y en las que quizás tú eres otro personaje diferente). Se le puede dar muchas vueltas al asunto, sí. Qué bien que te haya marcado tanto la lectura, esas son las mejores ♥ ¡Un abrazo!