La niña que miraba los trenes partir – Ruperto Long

La niña que miraba los trenes partir – Ruperto Long

la niña que miraba los trenes partir‘La niña que miraba los trenes partir’, galardonada con el premio Libro de Oro 2016, es una novela histórica y biográfica que nos brinda Ruperto Long (Uruguay, 1952). Una historia de amor entre amigos, el amor a la vida, a la familia, a la tierra, a la libertad… Sentimientos que despiertan en las circunstancias más adversas en una época de odio eterno.

Nos encontramos con cuatro historias que se van entrelazando hasta formar una sola. Protagonizada por personajes reales que nos reflejan el terror y la violencia de la persecución nazi, nos describen sus vidas, exponen sus sentimientos y delinean el trauma que sobrellevaron durante la pesadilla de aquellos años. Una visión diversa y compleja de los que intentaron sobreponerse a las circunstancias, lucharon por la libertad, vivieron y murieron durante el Holocausto.

Estos personajes aparentemente no se conocen de nada. Pero tienen algo en común, todos son víctimas de la barbarie, siendo la protagonista central Charlotte.

A través de ellos, seremos testigos de la crueldad a la que fueron sometidos y de la ansiedad, desesperación, humillación y el miedo que sintieron.

Los que mejor pudieron explicar la historia fueron los ferrocarriles, donde sus protagonistas subieron para huir o fueron presa de los soldados nazis, transportados regularmente en trenes de carga, hediondos y sin ventilación hasta un lugar desolador: los campos de concentración. Estas personas eran víctimas destinadas a morir con trabajo esclavo en dichos campos o a los campos de exterminio, donde se llevaba a término la aniquilación directa de seres humanos en cámaras de gas.

En Lieja (Bélgica), Charlotte, una niña de ocho años, vive con su familia de origen judío. Pero la invasión de los alemanes en su país hace que busquen exilio lejos de allí, dejando atrás su hogar, su cultura, familiares y amigos para adentrarse en un mundo desconocido. Sufrirán tremendas dificultades, lucharán en circunstancias extremas impulsados por la esperanza, la suerte y por encima de todo, el deseo de mantenerse unidos, aunque con miedo de ser arrestados en una de las razias.

Alter, tío de Charlotte, a los diecisiete años estudia Ingienería en la ciudad de Lieja. Ajeno a los sucesos que el Estado hitleriano le va a deparar, aprovecha las vacaciones navideñas para viajar hasta Polonia y visitar a sus padres. Allí se verá sorprendido por los acontecimientos y será llevado a un gueto, obligado a desempeñar la confiscación de judíos, donde ya nada volverá a ser igual.

En Montevídeo (Uruguay), Domingo López Delgado es un joven de veinticuatro años que, arrastrado por su amor a Francia, la democracia y en defensa de la libertad, se alista como voluntario para combatir en la guerra europea. Abandona su tierra natal a bordo del barvo Îlre-de-France y cinco meses más tarde, forma parte de la Legión Extranjera.

Unas semanas después, desembarca en el norte de África. Enterrado en trincheras, pasa la totalidad de sus días allí, con refugios a veces a diez metros bajo tierra, de los que solo sale para librar terribles batallas, bajo el mando del teniente-coronel Dimitri Amilakvari.

Francés, de origen georgiano, Amilakvari es un hombre valiente, preocupado en todo momento por sus soldados. Desde los catorce años se encuentra en permanente exilio. Su deber es derribar al mariscal alemán, Rommel y a su temido Afrika Korps.

Dimitri y Domingo compartieron opresivos bombardeos, generalmente nocturnos, siempre esperando lo peor entre explosiones tan cercanas que ensordecían. Siendo terrible soportar los gritos, súplicas y murmullos agonizantes de los compañeros que eran alcanzados por el enemigo.

‘La niña que miraba los trenes partir’ posee una prosa aguda y desprovista de artificio alguno, con la que Ruperto Long consigue sacudirme el corazón, haciéndome partícipe de la dureza y el dolor de esa época tan cruel e injusta.

Desde aquí, mi más sincera admiración por todas las personas que fueron víctimas de la Sheah, «La Catástrofe», en memoria de los que ya no están y de los que consiguieron sobrevivir, especialmente a Charlotte de Grünberg por poseer esa fortaleza interior, su envidiable equilibrio, su serena resignación, su callada e inagotable paciencia, su coraje y por tener presente tanto amor que le ha servido para emprender un camino no exento de los fantasmas del pasado.

Ruperto Long, mil gracias por contarnos esta maravillosa historia a través de las palabras de Charlotte.

 

Mayte Expósito

Título: La niña que miraba los trenes partir
Autor: Ruperto Long
Editorial: Suma de Letras
Páginas: 446
Fecha publicación: abril 2019

 

 

 

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