La nena – Carmen Mola

Tras varios aplazamientos, vuelve la invisible Carmen Mola (pseudónimo, Madrid, 1973) con la inspectora Elena Blanco y su equipo con la tercera entrega que lleva el título de La nena. Impactante, cruenta y salvaje. Sin límites. No afrontes esta lectura sin tener en cuenta esta advertencia: la brutalidad humana no conoce fronteras y no todos estamos preparados para conocerla.

UNA FATÍDICA NOCHE

Regresamos al grupo de investigación de la Brigada de Análisis de Casos. Han pasado varios meses tras la marcha de Elena Blanco, quien ha necesitado un cambio en su vida después de lo ocurrido en La red Púrpura. Se acabó la adicción al trabajo, las noches de sexo y alcohol y la desesperada búsqueda de su hijo desaparecido. Deja la BAC y se dedica a la fundación familiar. Ahora, su lugar en el cuerpo lo ocupa Chesca.

Es el fin de año chino, justo comienza el año del cerdo y, a Chesca, su compañero Zarate le ha dado plantón; pero esta, resentida, decide salir y divertirse igualmente. Esa misma noche conoce a un hombre y se marcha con él. A la mañana siguiente cuando despierta, está desnuda, atada a una cama y en la habitación hay un nauseabundo olor a cerdo e invitados inesperados que quieren unirse a la fiesta. Todo se tuerce y Chesca desaparece.

VUELVE ELENA BLANCO

La unidad de la BAC hace lo imposible por encontrarla. Necesitan que Elena vuelva y les ayude a encontrar a su compañera. A pesar de sus reticencias a volver, la antigua inspectora siente que no puede darles la espalda cuando la vida de Chesca está en juego. Da comienzo una vertiginosa investigación con una Elena Blanco más fría y diferente, incluso en ocasiones algo desdibujada; pero es lo que en este momento se requiere para ceder su lugar a otros personajes y dar también la bienvenida a integrantes nuevos en el equipo.

Hay trabajos que duran para siempre. Usted ha nacido para inspectora.

UN MUNDO PERVERSO

Mola sigue en la línea de lo acostumbrado. Con un ritmo vertiginoso, nos envuelve en una trama oscura, a veces hasta desagradable, donde la crudeza se convierte en palabras siendo ya una nota característica en sus novelas. Bien hilvanada, con unos personajes reales y giros inesperados. Ubicada en su totalidad en Madrid y Segovia, nos mete de lleno en un mundo cruel y perverso, nos incomoda, nos angustia, nos conecta con el sufrimiento de los integrantes del equipo de investigación y genera esa atracción insana que nos empuja a leer sin freno.

Capítulos cortos, pocos tecnicismos, lenguaje directo, rápida lectura y descripciones muy visuales. Vuelve a plantear el eterno debate de si el mal nace o se hace, expone dilemas morales, nos muestra la mala situación sanitaria que se da en algunas granjas, nos enseña la vida de una familia disfuncional e inhumana hasta el extremo, la parte oscura de los pueblos pequeños donde conviven las costumbres salvajes de algunas estirpes, su aislamiento y la brutalidad de ciertas prácticas del medio rural.

En cada caso, perdemos un trozo de alma. Nadie  regresa del infierno indemne.

Su novela más revulsiva aunque no la más sorprendente.  Existe un párrafo que te deja fuera de juego, con el estómago del revés, el ánimo por el suelo y un pensamiento recurrente: Carmen, eso no, por favor.  No te perdono este mal viaje que nos haces pasar. No todo vale. No era necesario.

¿Recomendable? Para los seguidores de la autora, sin duda; para los amantes del negro más gore, también. El resto, me gustaría animaros; pero no quiero ser la causante, junto con Mola, de vuestras pesadillas más desagradables.

La autora, mientras, sigue con el juego de no querer desvelar quién es. Pero, ¿de verdad nos importa? Solo queremos que siga escribiendo. Solo quizá así, consiga aplacar nuestra curiosidad por conocer quién se esconde tras estas novelas patrias tan extremas.

Genny Vidal

Título: La nena
Saga: Elena Blanco 3
Autora: Carmen Mola
Editorial: Alfaguara
Páginas: 388
Fecha de publicación: mayo 2020

1 Comment
  • Lrs
    Publicado a las 19:03h, 24 junio

    Página 196. “Lleva guantes pare evitar restos de parafina”
    Me parece que Mola no sabe en qué consiste la prueba de la parafina.