La mecanógrafa – Kate Atkinson

La mecanógrafa – Kate Atkinson

La mecanografaKate Atkinson (Reino Unido, 1951) nos transporta a los convulsos años que se vivieron en Londres durante la Segunda Guerra Mundial con ‘La mecanógrafa’, una historia en la que veremos las consecuencias de haber formado parte del juego de espionaje y contraespionaje en aquella época.

La vida continúa después de la guerra

Juliet Armstrong trabaja como productora de programas de radio en la BBC. La guerra ha terminado y todos intentan volver a la normalidad después de esos terribles años en los que tuvieron que hacer cosas muy diferentes a las que solían.

Un encuentro inesperado seguido de una serie de casualidades hacen que Juliet se ponga en guardia. Como le decía su mentor, Perry Gibbons: “Nunca te fíes de las coincidencias”. Parece que sí, que el pasado estaba llamando a su puerta y las consecuencias de lo que ocurrió diez años atrás, venían a pasarle factura.

Mecanógrafa, sí, pero del MI5

Londres, 1940, Juliet al igual que la mayoría pensó en formar parte de alguna de las ramas femeninas del Ejército, pero el destino tenía otros planes para ella: inesperadamente recibe una citación del Gobierno para empezar a trabajar en la Agencia de Seguridad.

Tras dos meses trabajando en el archivo, Perry Gibbons, un alto cargo del MI5 le ofrece un puesto en una operación especial. En principio su cometido se iba a limitar a ser la mecanógrafa encargada de transcribir las escuchas efectuadas a un grupo de quintacolumnistas, personas afines a la ideología de Hitler. Hasta que la agencia necesitó de ella algo más.

Es entonces cuando Juliet da un paso al frente en su faceta de espía y pasa a ejecutar tareas de agente activo infiltrándose en una de esas agrupaciones de la quinta columna. Lo que le hará darse cuenta, que lo que en un principio le había parecido como algo divertido y emocionante, era mucho más peligroso y había muchas vidas en juego.

El espionaje, desde otro punto de vista

La escritora británica, que en 2011 fue condecorada con la Orden del Imperio Británico por sus contribuciones a la literatura inglesa, se ha convertido en uno de los referentes de la literatura en su país.

En ‘La mecánografa’ nos ofrece una visión diferente del espionaje. Cuando cojo en mis manos un libro que trata sobre la Segunda Guerra Mundial, me espero una lectura oscura, sobrecogedora, dura… Sin embargo, en esta ocasión me he visto sorprendida por una narración ligera, fresca y desenfadada. El estilo que Atkinson imprime a la obra hace que por momentos te olvides que los personajes están en medio de un conflicto bélico y que las personas mueren y sufren alrededor.

Juliet, quien aparentemente es una joven correcta y educada, da rienda suelta a su verdadero ser en sus pensamientos, de los que la autora nos hará partícipes mediante paréntesis y otros recursos. Esas reflexiones de la protagonista nos harán sonreír en más de una ocasión y veremos que realmente, a pesar de la época que le ha tocado vivir, Juliet en 1940 no es más que una jovencita de 18 años con todo lo que eso conlleva.

‘La mecanógrafa’, está dividida en varias partes que nos trasportarán desde 1950 hasta 1940 constantemente. Y de esta manera, entre saltos temporales iremos descubriendo qué sucedió en los años cuarenta y sus consecuencias diez años después.

Y así, casi sin darnos cuenta nos acercamos a un desenlace que nos deja un poso agridulce, como no podía ser de otra manera, y es que en las guerras nadie gana, no hay vencedores, ni vencidos. Solo víctimas.

 

Marta Pérez

Título original: Transcription
Título: La mecanógrafa
Autora: Kate Atkinson
Traducción: Patricia Antón
Editorial: Alianza de Novelas
Páginas: 416
Fecha de publicación: junio 2019

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