La maldición de Hill House – Shirley Jackson

la maldición de hill houseShirley Jackson (San Francisco, 1916 – North Bennington, 1965) nos inquieta con este terror gótico, ‘La maldición de Hill House’. Solo se adentrarán en la mansión los más valientes. ¿Te encuentras entre ellos?

UNA CASA CON PERSONALIDAD PROPIA

“Ciertamente existen lugares a los que inevitablemente se les atribuye una atmósfera de santidad y bondad; no sería por tanto demasiado fantasioso afirmar que algunas casas son malas de nacimiento”.

El doctor John Montague centra su vida en el análisis de fenómenos paranormales y manifestaciones sobrenaturales. Para proseguir con sus estudios, alquila la mansión de Hill House y lleva a un grupo de personas sensitivas para observarlas y obtener información para completar su libro. A la invitación acuden Eleanor, Theodora y Luke. Eleanor es una muchacha solitaria, ha pasado gran parte de su vida adulta cuidando de su madre inválida y ve en esta experiencia una oportunidad de volver a tomar las riendas de su vida. Theodora ha sido llamada por el doctor por poseer cualidades psíquicas. Luke es el sobrino de la propietaria de la casa y heredero de esta.

La mansión está situada en el norte de EE.UU., en una zona casi completamente apartada de la civilización. Su siniestra reputación la ha perseguido durante los últimos 80 años, lo que la convierte en el escenario perfecto para el experimento del doctor. En ocasiones se describe la casa como si fuese un ente propio. La señora Dudley, ama de llaves de Hill House, siempre abandona sus paredes antes del anochecer, y nunca pasa la noche allí. Intenta que los huéspedes abandonen su proyecto, pero es inútil.

“Era una casa vil. Con las palabras fluyendo libremente en su mente, experimentó un escalofrío y pensó, Hill House es vil, es una casa enferma; márchate de aquí de inmediato”.

BINOMIOS

Uno de los pilares centrales de la novela es la búsqueda del hogar. Los cuatro protagonistas se sienten solos, ansían encontrar su lugar en el mundo, ese lugar al que llamar hogar. Resulta paradójico que sea en Hill House, tan aislado y separado del resto de la civilización. La casa juega con los sentimientos de ellos, atrayéndolos con sus anhelos más profundos. La propia Jackson en ocasiones se sentía tan aislada en el pueblo donde habitaba que se puede ver reflejado en sus escritos esa misantropía y reclusión que experimentaba en su vida.

La guerra entre la psicología y lo sobrenatural está presente en toda la narración. Muchas veces, los miedos interiores, traumas e ilusiones son más terroríficos que los fantasmas y casas encantadas, emborronando la línea que separa lo psicológico y sobrenatural. La mente es el órgano más poderoso que tenemos, y el más peligroso e incontrolable.

No estamos ante una novela de terror al uso, con sustos o que provoque temor, pero presenta un ambiente tétrico que pone los pelos de punta. La señora Dudley es el más claro ejemplo de lo que puede ocasionar una exposición prolongada a Hill House. Sus movimientos casi robóticos, con un lenguaje plano y sin emoción alguna salvo el terror de permanecer en la casa más tiempo del necesario, dan una idea del poder que la casa causa en las personas que están cerca de ella. Jackson crea una atmósfera palpable de miedo que hace que tanto personajes como lectores se distancien de la realidad.

 “El miedo –dijo el doctor– es el abandono de la lógica, el abandono voluntario del pensamiento razonable. O nos entregamos a él o lo combatimos, pero en esto no hay medias tintas”.

UN ADIÓS PRECOZ

La muerte prematura a los 48 años, debido a un ataque al corazón mientras dormía, de Shirley Jackson nos privó de más relatos y novelas suyas, tanto a pequeños como a mayores. Incluso se comenta que fue capaz de prever que su vida llegaba a su fin. La mezcla explosiva de barbitúricos para luchar contra la ansiedad y de anfetaminas recetadas para perder peso pudo ser la causa más probable del ataque.

Mi primer contacto con Shirley Jackson fue durante mis años universitarios gracias a que tuvimos que analizar y estudiar el relato de ‘La lotería’. Ese final me dejó sin palabras. Supe de inmediato que tenía que leer más de esta autora. Y a mis manos llegó años después ‘Siempre hemos vivido en el castillo’. Simplemente soberbio.

Y no soy la única a la que le ha impactado esta escritora. Un jovencísimo Stephen King se adentró en la prosa de Jackson y fue la chispa que le faltaba para animarse a decantarse por el terror. Algunos de los personajes de sus primeras obras –’Carrie’, ‘El misterio de Salem’s Lot’, ‘El resplandor’, entre otras– fueron inspirados en los de Jackson.

Este verano me recomendaron hasta la saciedad la serie de Netflix basada en este libro, y después de mucho hacerme de rogar –una es de naturaleza miedosa–, me puse con ella. No suelo ver la versión audiovisual, ya sean películas o series, antes de leer el libro, pero no sé por qué hice una excepción con ‘La maldición de Hill House’. Y muy a mi pesar admito que puede que este sea uno de los pocos casos que me he encontrado en los que la serie mejora al original. Bueno, matizo mis palabras. Shirley Jackson ha escrito una grandísima historia, no en vano Stephen King la considera como “una de las mejores novelas de terror del siglo XX”. Sin embargo, Mike Flanagan le ha da otra vuelta de tuerca (curiosa selección de palabras) que dejará boquiabiertos a muchos. Es una serie de 10 (9.5 si me pregunta cierta persona), que merece mucho la pena, incluso si el género del terror no es vuestro favorito.

 

María García

Título original: The Haunting of Hill House
Título: La maldición de Hill House
Autora: Shirley Jackson
Traducción: Óscar Palmer Yáñez
Editorial: Valdemar
Páginas: 256
Fecha de publicación: noviembre 2008

No hay comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.