La forastera – Olga Merino López

La forastera

La escritora Olga Merino (Barcelona, 1965) nos mete de lleno en la historia de una aldea indeterminada en la serranía de la España profunda llena de supersticiones y premoniciones. Los suicidios, los sonidos de la naturaleza y la gradación de los colores, junto con un lenguaje agreste y las memorias del pasado, convierten a La forastera en una novela sobre el silencio, la melancolía y, por qué no decirlo, del confinamiento. 

La forastera solitaria 

Angie es una mujer cincuentona que, abandonando Londres y los recuerdos de un viejo amor, decide regresar a las tierras de las que proviene en busca de la paz y el silencio que necesita, mientras vive o sobrevive en una casucha junto a Capitana y Pluto, sus dos fieles perros. Es solitaria, arisca, conocida como la loca del pueblo por hablar con los muertos; sus maneras se asemejan más a los modales masculinos y de las gentes que trabajan la tierra y que no temen remangarse para ello que a la feminidad de las mujeres.

Tras la muerte del terrateniente más famoso de la zona, la trama empieza a desgranar los fantasmas del pasado —y de un pueblo— donde las muertes por suicidio y los dramas familiares parecen contagiarse y llamarse unos a otros. 

«El cuerpo de un hombre se mece y báscula en el aire colgado de la rama de un nogal. La soga hace las veces de herramienta de muerte y péndulo. Es el patrón».

Un castizo western sureño

La forastera ha sido mi primera incursión en una novela categorizada como western contemporáneo, así como mi primer contacto con la autora. Escrita en primera persona bajo la voz de Angie, Merino demuestra tener un bagaje lexical y gramatical tan abrumador —y rural— que he tenido que tirar de diccionario más de una vez y de dos. Palabras como «abrojos», «remusgo», «alpende», «garrucha» o «pegujal» forman parte de ese conjunto labriego y agrario. Todo ello, unido a la sabiduría del campo —el lenguaje de las campanas, el crecimiento de árboles como los nogales o el canto de los grillos—, le dotan de una magnífica prosa y del conocimiento de la melancolía humana y sus límites. 

El poder de las críticas sociales en 222 páginas

Tras documentarme sobre qué parte de La forastera era ficción y qué podría estar basada en la realidad, descubrí que esta obra está llena de críticas a la vida. El suicidio, la resistencia del ser humano, la España vacía y el desarraigo e incluso desapego de sus gentes, al igual que su regreso para buscar ese sosiego y aislamiento que a veces es difícil de encontrar en las grandes urbes, son los pilares a los que se agarra su autora, y lo hace con una profundidad pasmosa y haciendo gala de ese poder de la palabra a la que, tal vez, no estemos acostumbrados. 

Periodista y licenciada en Ciencias de la información, Merino posee cuatro obras en su haber. A saber: Cenizas rojas, Espuelas de papel y Perros que ladran en el sótano. Actualmente es periodista en El periódico de Catalunya, trabajo que compagina con el de profesora de lEscola d’Escriptura Ateneu Barcelonès.

La forastera no es una novela tipo, sino una que refleja la profundidad del ser humano y la lealtad a uno mismo.

 

Alba R. Prieto

Título: La forastera
Autora: Olga Merino
Editorial: Alfaguara
Páginas: 240
Fecha de publicación: febrero 2020

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