Invitado a una decapitación – Vladimir Nabokov

Invitado a una decapitación

Vladimir Nabokov (1899-1977), reposando en el Olimpo de los grandes escritores del siglo XX, escribió Invitado a una decapitación originalmente en ruso durante su estancia en Berlín, tras su huida del régimen bolchevique y en los albores del estallido de la locura nazi. El texto apareció en una revista por entregas creada por inmigrantes rusos en París. Un contexto social muy importante dentro de la historia de Europa. La editorial Anagrama publica esta novela incluyéndola dentro de su «Biblioteca Nabokov» que recoge una amplia muestra de toda la obra del genial autor ruso.

SENTENCIA DE MUERTE

Cincinattus C. ha sido condenado a ser decapitado por un delito que desconocemos y que deberemos intuir en el transcurso del relato a través de la documentación que Nabokov nos aporta en cuentagotas sobre el difuso pasado de su protagonista principal. ¿Podría ser inocente? Reflexionamos mientras avanzamos en una narración en tercera persona con la que el autor pretende marcar unas distancias que, paradójicamente, nos acercarán de un modo muy profundo a Cincinattus desde el claustrofóbico encierro de su celda. Para ello conoceremos a toda una serie de disparatados personajes que gravitan a su alrededor y que parecen conjurarse contra él. Salvando todas las distancias que uno pueda imaginar, la novela es tan delirante que nos permite la licencia, Cincinattus no está tan lejos de aquel Ignatius tan incomprendido que retrató a posteriori John Kennedy Toole.

SECUNDARIOS DE LUJO

Rodión, un carcelero gigantón de barba roja que cuida del reo y de una gran araña negra que comparte celda con él. Román, una especie de abogado consejero que aparece y desaparece de escena como por arte de magia. Marthe, esposa de Cincinattus y madre de dos hijos de otros, adúltera y ninfómana, se acuesta con el director para conseguir las visitas con su marido. Rodrig, director de la fortaleza donde se alza el presidio, que resulta ser un títere a las órdenes de los mandamases que le apoltronaron en el sillón de jefe. Y los dos secundarios más interesantes de la función: Emmie, la hija preadolescente de Rodrig, 12 años, traviesa y con rasgos inevitablemente lolitescos —algo que Nabokov jura y perjura que no es cierto en el prefacio que acompaña a esta edición, juzguen ustedes mismos—. Y el irreverente Monsieur Pierre, una suerte de bufón de rasgos físicos muy particulares, que bajo la apariencia de ser otro preso en penuria intenta ganarse la confianza de Cincinattus compartiendo partidas de naipes o ajedrez. Resultará ser el mismísimo verdugo disfrazado de penitente para la ocasión.

MARIPOSAS NEGRAS

Como si de una gran representación teatral se tratara, donde todos los personajes interpretan su papel de manera abrumadora, Nabokov perpetra un artefacto poderoso que acabará estallando en un tercio final deslumbrante, camino del cadalso situado en la tétrica plaza del Espeluzno. Exquisito vodevil, atrás quedaron las reflexiones internas de Cincinattus narradas en primera persona a través de los escritos que refleja en su cuaderno —germen de esta novela—. Reflejada quedará en el texto la exquisita prosa poética que utiliza para constatar el ambiente exterior, algo que solo un ser despojado de prejuicios sería capaz de relatar. Como lectores, el genio nos invita a asistir a su propia decapitación. Será entonces, al pasar la última página y cerrar la contraportada de esta historia, cuando se desmonte el decorado y todos quedemos, ya sin máscara protectora, expuestos a la dura realidad que nos rodea. Crisálidas en explosión, mariposas negras volando en libertad condicional.

José L. Solé

Título original: Priglasheniye na kazn
Título: Invitado a una decapitación
Autor: Vladimir Nabokov
Traducción: Lydia de García Díaz
Editorial: Anagrama
Páginas: 220
Fecha de publicación: mayo 2021

3 Comentarios
  • Angelina Trilla
    Publicado a las 18:04h, 24 junio Responder

    Siempre exquisitas, otra de las reseñas de José L. Soler que describen e invitan y que se leen con placer., apetezca o no adentrarse en este Navokov. Gracias

  • Angelina Trilla
    Publicado a las 18:05h, 24 junio Responder

    Quería decir ‘Nabokov’, por cierto

  • José L. Solé
    Publicado a las 19:10h, 24 junio Responder

    Gracias por las flores, Lola… quiero decir, Angelina.

    Y por la visita a Negra y Mortal 😉.

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