Insumisas – Laura Manzanera

Insumisas

En tiempos de techos de cristal, de la inquebrantable diferencia de sueldos entre géneros, de fenómenos como el #MeToo y de las constantes noticias sobre violencia machista, surge este libro, una recopilación de nombres de mujeres que en el pasado se travistieron de hombre con una clara intención: conquistar la libertad.

Si se presta atención al abultado número de casos mencionados en Insumisas (Principal de los Libros), pronto nos daremos cuenta de que este no es un asunto frívolo. Laura Manzanera (Barcelona, 1966), escritora y periodista, hace un homenaje a esas mujeres soldado; marineras; piratas; viajeras; científicas; escritoras; reinas; artistas; vaqueras; músicas; detectives; periodistas; y hasta toreras, que libraron una guerra por transgredir uno de los códigos de conducta que tenían asignado: la vestimenta, para conseguir los mismos derechos que los hombres. Desde Juana de Arco, pasando por Cristina de Suecia, George Sand, Concepción Arenal y otras muchas.

El punto de vista masculino en la Historia

En Insumisas se ha efectuado una gran labor de síntesis con el fin de incluir una ingente cantidad de realidades en femenino desde el siglo XV al XXI. La autora ha encarado la dificultad de acceso a la información acerca de la vida de las mujeres en la Historia, ya que el papel que han jugado en el pasado ha sido mayoritariamente ninguneado. Así que la documentación que ha conseguido Manzanera proviene de escritos narrados fundamentalmente por hombres. Y esto ha tenido consecuencias.

Por un lado, prevalecía el punto de vista masculino sobre lo acontecido —con el consiguiente juicio moral sobre la actuación femenina—, y quedaban omitidos aquellos aspectos que nos acercarían más a la realidad de género —algunos dramáticos como las violaciones que sufrieron muchas de ellas—. Por otro, la manera cómo los cronistas de la época contaban las historias de estas mujeres, hacía que lo real y lo ficticio se entremezclaran construyendo un relato de los hechos poco fiable. En las narraciones se enfatizaban aspectos ilusorios, cuya finalidad era crear un discurso fantástico —con una moralina concluyente— que resultaba más atractivo para los lectores, si bien quedaba alejado de la verdad.

Travestirse para subsistir

Los motivos que podían llevar a ciertas jóvenes a vestirse de hombre son diversos, pero siempre se encuentran circunscritos a la búsqueda de la libertad individual.

Mayormente las mujeres traspasaban la frontera de su género porque no hallaban otra salida, esto ocurría con las nacidas en una familia sin recursos que, si no encontraban una profesión masculina, se veían abocadas a la prostitución.

En esa misma línea están los casos en que se realizaba por pura supervivencia, aquellos en que el marido abandonaba el domicilio conyugal para alistarse en el ejército o enrolarse en un barco. La esposa se quedaba sin medios para subsistir y no tenía otra solución que vestirse con ropas masculinas e ir a la zaga del hombre. Y aunque hubo más de una que lo llevó a cabo como un acto de amor siguiendo al marido o al amante, también hubo quien lo efectuó precisamente para huir de un matrimonio acordado por su familia.

Más dramático resultaba cualquiera de las situaciones anteriores para las que eran madres, porque tenían que renunciar a sus hijos.

Vivir en masculino

En el pasado el atuendo femenino venía determinado por los vestidos y las faldas, así que por descarte, quien no llevaba esa indumentaria era tomada por un hombre.

En contextos como el del ejército, el interés en disponer de mano de obra provocaba que muchas féminas fueran reclutadas sin demasiado miramiento. Además, los exámenes médicos eran poco serios y un gran número de ellas pasaba desapercibido. Resulta curioso saber cómo durante la convivencia con el sexo masculino —en los barcos, por ejemplo— superaban circunstancias tan íntimas como asearse, hacer sus necesidades, u ocultar el periodo.

Por un sentido práctico

No todas cambiaron de género, algunas se identificaban como mujer, pero vistieron de forma masculina por salvar la incomodidad de la ropa femenina para ciertas actividades. El atuendo varonil les dejaba efectuar largos recorridos a pie, cabalgar, ascender montañas o caminar sobre la nieve, también acceder a lugares que el género femenino tenía prohibido. Asimismo, en el caso de las viajeras —que solo tenían autorizado viajar con sus maridos—, si lo hacían solas, ataviadas de hombre, se libraban del acoso y de la violación.

En campos como la ciencia era imposible que se tomaran en serio las teorías científicas de una mujer, que además veía vetada su entrada a las conferencias. Y en la literatura, ocultarse tras un nombre masculino permitía publicar un libro, como es el caso de las hermanas Brönte, de Víctor Català, y uno de los recientes —ya en nuestro siglo XXI— el de la escritora J.K. Rowling, a quien los editores recomendaron esconderse bajo esas siglas asexuadas para vender sus escritos.  Por último, hubo ciertas artistas que lo hicieron por sentir la libertad de transgresión.

El afán de Laura Manzanera por recoger los testimonios de todas estas vidas —y de otras anónimas— hace que muchas de las crónicas queden reducidas a un par de páginas… ¡Son tantas las mujeres pioneras!. Reconociendo este esfuerzo de la autora por explicar estas inéditas evidencias en femenino, se hubiera agradecido una obra más reducida y focalizada; un retrato más profundo y selectivo de aquellas que se atrevieron a traspasar los límites de su género. Vamos bien encaminadas.

Violeta T. S.

Título: Insumisas
Autora: Laura Manzanera
Editorial: Principal de los Libros
Páginas: 240
Fecha de publicación: marzo 2021

 

1 Comment
  • Angelina Trilla
    Publicado a las 10:19h, 09 abril Responder

    Muy buena reseña de Violeta T.S. sobre un libro con un tema sugerente y actual. Gracias

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