Entrevista a Laura Gomara, autora de ‘En la sangre’

Entrevista a Laura Gomara, autora de ‘En la sangre’

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Laura Gomara

Esta semana ha salido publicada ‘En la sangre’, la segunda novela de Laura Gomara, una escritora barcelonesa licenciada en Filología Clásica y que trabaja como profesora de escritura creativa. Su primera novela ‘Vienen mal dadas’ fue un éxito de crítica y público por la que ha sido finalista del premio L’H Confidencial y nominada a los premios: Memorial Silverio Cañada, VI Premio de Novela Pata Negra, Premio Black Mountain Bossòst, mejor novela en castellano del festival Cubelles Noir y al Tuber Melanosporum de Morella Negra. Ahora regresa al panorama literario con una apuesta interesante con una protagonista de esas que no se olvidan.

– Lo primero darte la enhorabuena por tu novela ‘En la sangre’, es una novela diferente, adictiva y escrita con mucha fuerza y un lenguaje directo que me ha parecido un acierto. Aunque al principio tantas alusiones al mundo de la moda, marcas y demás me descolocaron un poco, una vez metida en la historia, he disfrutado muchísimo.

Muchísimas gracias.

– La protagonista de ‘En la sangre’, Eva Valverde, no es el típico personaje al que estamos acostumbrados los lectores de novela negra. Una fanática de la moda, que vive por y para su cuerpo, para estar perfecta en todo momento pero ladrona. Pero no ladrona de obras de arte, sino de la clase más baja, carterista. ¿De dónde te vino la
idea de mezclar estos dos mundos?

La idea inicial de En la sangre y del personaje de Eva Valverde surgió de algo que me pasó. Vivo en Barcelona y me han robado varias veces en el metro. Ninguna de las veces me di cuenta sino que, cuando fui a buscar la cartera o el móvil, vi que ya no los tenía. En esos momentos, por encima de la pérdida de los objetos, me sorprendió mi sensación de vulnerabilidad. La persona que me había robado había estado muy cerca, rozándome, y ni siquiera le había visto. Esa idea me hizo sospechar de todo el mundo. Iba en el metro observando a la gente y pensando, ¿y si ha sido él? Así surgió la idea de una carterista que viste de marca, una mujer joven, aparentemente rica, de la que nunca sospecharías. A partir de ahí, imaginé su día a día y no fue difícil ver que era un personaje conflictivo, con muchos enemigos y que tenía una historia detrás.

– La mala relación de la protagonista con su madre es una constante en la historia. Parece que si Eva se ha convertido en lo que hoy en día es, está motivado por cómo esa madre excesivamente controladora ha influido en sus decisiones. ¿Te has inspirado en alguien cercano para construir esta relación?

Para construir a la madre de Eva me inspiré en anécdotas que me han contado varias personas sobre sus madres. Por eso el personaje no está basado en nadie en concreto sino que es una mezcla inicial de varias situaciones que luego tomó cuerpo y se adaptó al personaje de Eva. Eva y su madre son muy similares, y por eso chocan. En la novela están en momentos diferentes de la vida —una entra en el último tercio, la otra deja atrás la juventud— y podemos intuir cómo evolucionará su relación.

– Dices que tu anterior novela tardaste entre escribirla, revisiones y demás unos dos años. Con esta, ¿el proceso ha sido más rápido? ¿Ayuda el hecho de tener ya experiencia y que sea la segunda novela?

Cuando se publicó Vienen mal dadas ya había empezado En la sangre, pero cometí el error de dejarla mucho tiempo parada y la historia, la Barcelona en la que sucede, y yo misma cambiamos. Eso hizo que, cuando retomé la novela, tuviera que replantear muchas cosas y reescribir muchísimo para llevarla en la dirección que yo quería. El proceso no ha sido más rápido, pero sí que ha sido diferente. Para empezar, ya había escrito y publicado una novela, así que estaba bastante segura de que podría terminar una segunda e incluso venderla. Eso me daba seguridad, pero también añadía presión. Seguía habiendo una voz en mi cabeza que decía: «¿Y si En la sangre es un rollazo? ¿Y si soy autora de una sola novela?». Sé que esa voz no tiene razón, pero no es fácil librarse del síndrome de la impostora.
A nivel más técnico, cada novela es un mundo. La experiencia de escribir En la sangre no ha sido similar a la de Vienen mal dadas. La he escrito con horarios diferentes, en una persona verbal diferente (gran parte de En la sangre está en primera persona), he procurado variar el ritmo, hay muchos menos personajes y el tono se aleja de la aventura y se hace más oscuro.

– Supongo que como escritora y además profesora de narrativa, serás una gran lectora del género o de cualquier género literario. ¿Cuáles son tus autores de cabecera, esos que te acompañan y a los que recurres una y otra vez?

Esta es una pregunta que siempre surge y que me cuesta responder, porque cada día te diría algo diferente y porque mis lecturas van cambiando. Por ejemplo, recuerdo hace dos años pedirle a Elia Barceló que me recomendara libros de fantasía y de ciencia ficción porque yo no solía leer esos géneros. Y, en cambio, estos dos géneros son los que más leo últimamente, además de ensayo. No tengo autores de cabecera o, al menos, no los sé reconocer. Seguro que los lectores ven mejor quién me ha influido a través del texto. Lo que sí puedo decirte es que soy más lectora de estilo que de trama. Para que no deje un libro, me tiene que gustar cómo está escrito y no sólo la historia que está contando. Me gusta mucho cómo escriben Marisa Madieri, Shirley Jackson, Elvira Lindo, Virginie Despentes, Ted Lewis, Carlos Bassas, Jesús Cañadas o Rosa Ribas. Pero no sabría decirte si son referentes.

– Y para finalizar, ¿tienes en mente o quizá en papel ya lo que pueda ser tu tercera novela?

Ya he empezado a trabajar en ella. No me gusta terminar un proyecto si no tengo otro en mente, así que hace un año que tengo la idea y ahora mismo el proyecto está más o menos organizado. Queda rascar el tiempo para escribirlo y, como siempre, no va a ser nada fácil. Lo único que puedo decir es que, si en Eva sonaba mucho jazz, en la nueva sonará mucho rap.

 

Marta Pérez

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