En defensa de las librerías de proximidad

Nuestras riquezas

Piensa un momento en una librería, seguro que tienes una cerca de casa, esa misma me vale. Pasas cada día junto a su entrada con esas prisas que siempre te aconsejan mal, pero acostumbras a mirar de reojo el escaparate. La decoración cambia cada cierto tiempo con la novedosa magia de las portadas de los libros. Nombres de autores y títulos de obras que te invitan a que los conozcas. Algunos son libros de ayer y otros acaban de salir del horno hoy mismo; en todo caso, si adquieres uno de ellos podría ser para siempre. Una pizarra con toda una serie de actividades literarias ejerce de reclamo, algo se mueve en el interior de ese establecimiento. «¡Hola, amigo!»

Por increíble que pueda parecernos, a veces la vida nos concede la oportunidad de acceder a mundos mágicos, donde todo es posible. Una cosa tan sencilla como traspasar las puertas de una librería, —cualquiera de ellas— nos revelará paraísos vírgenes por descubrir encerrados entre las páginas de un libro, cualquiera de ellos. Una vez dentro, quedaremos irremisiblemente atrapados para siempre bajo el influjo de las letras. «¿Tienes un ratito hoy?»

Abierto. Hasta ahora nunca habías decidido adentrarte en su interior. Pero hoy se está cerrando el cielo y pronto lloverá. Esa te parece una excusa tan válida como cualquier otra para resquebrajar el hielo de la indecisión y empujar la puerta que te separa de todo ese mundo de sensaciones. El breve tañido de una campanilla te da la bienvenida y por alguna extraña razón algo tan nimio te reconforta.

Pati Blau Llibres es una librería situada en Cornellá de Llobregat, un municipio del cinturón de Barcelona con una población cercana a los 90.000 habitantes, y la única de este tipo para todo ese vasto censo. Es mi librería de proximidad y eso siempre genera confianza.

Me acerco allí para tener una charla con Susana, una de las libreras, junto a Celia, fundadoras de este pequeño templo cultural. Se agradece una opinión experimentada sobre el tema que tratamos en esta Crítica/Crónica Dominical.

PATI BLAU LLIBRES. UNA LIBRERÍA EN CORNELLÁ

El pasado 15M, la librería Pati Blau Llibres cumplió dos años desde su inauguración. Para ellas ha sido un día muy especial que les ha servido para hacer balance y memoria, en definitiva, pensar en cómo pueden ir mejorando. Sobre esta efeméride Susana comenta: “Cumplir años siempre sienta bien. Aunque tanto nuestro primer aniversario como este segundo no ha podido tener una celebración como la que nos hubiera gustado, hemos intentado vivir la  jornada lo más festiva posible. Es un día de agradecimientos, sin todas las personas que creen y apoyan a Pati Blau Llibres, nada sería posible.”

Desde el principio, las libreras tuvieron claro que su modelo de funcionamiento sería en régimen de cooperativa: “Es más justo, democrático e igualitario. Tenemos un fuerte compromiso con Cornellá, ya que es una ciudad muy rica en entidades y asociaciones y nos encanta hacer red con ellas y crear proyectos conjuntos. También con nuestra comarca,  el Baix Llobregat. Pensamos que cualquier actividad cultural tiene una voluntad de ofrecer algo a su entorno. La cultura transforma y en eso la gestión y la mirada cooperativa tienen mucho que decir; resumiendo, es su esencia.”

En Nuestras riquezas. Una librería en Argel, la exquisita novela de Kaouther Adimi (publicada en castellano por Libros del Asteroide y en catalán por Edicions del Periscopi), se nos relata la historia de una librería de proximidad en un barrio de Argel donde queda patente la importancia de estos establecimientos para la supervivencia de la cultura en general y de la literatura en particular. De esa función que desempeña una librería en el tejido social de una ciudad nos habla Susana: “¡Maravillosa novela! Estar cerca de la gente de una manera humana, creemos que esa es nuestra diferencia. Ofrecemos proximidad. Y nos encanta conocer a las personas que se acercan a Pati Blau Llibres a buscar cultura. El intercambio que se establece en ese momento, nos enriquece mucho. Considero que formamos parte de la ciudad y de su compleja diversidad. Y esa es nuestra riqueza”.

La cuestión sería cómo pueden competir este tipo de establecimientos con monstruos empresariales y globalizados tipo Amazon. Formar parte de una red de librerías cooperativas y hacer acciones conjuntas para visibilizar el trabajo diario y fortalecerse son las vías que ha tenido Pati Blau Llibres para presentar batalla a las vastas superficies comerciales. Aunque en realidad son conscientes de que no pueden competir. Sólo pueden creer firmemente en lo que hacen y seguir ofreciendo cada día su mirada, su trabajo y su compromiso con la cultura.

Susana afirma que con la ayuda de otras cooperativas, incluso de otros sectores, pueden demostrar que otra economía y otra manera de relación entre los diversos negocios es posible. Según ella no se trata de competir, sino de cooperar; prueba de ello es el contacto que mantienen las librerías entre sí apoyándose mutuamente. Juntas son más fuertes.

Esa red de colaboración también engloba a las editoriales, especialmente las independientes, donde se crean espacios en los que las librerías de proximidad pueden significarse. Además, las distribuidoras han reformulado su relación con los pequeños negocios en estos tiempos difíciles para todas las partes implicadas. Otros organismos como gremios de libreros, federaciones, ateneos, ayuntamientos e instituciones les ofrecen paraguas como refugio para fortalecer esa diversidad de librerías independientes. “Lo que ha quedado claro es que todos somos esenciales en este complejo mundo que es el cultural, y en un sector, el del libro, cuyo equilibrio siempre es complicado”, concluye Susana.

SERES HUMANOS VS. MONSTRUOS GLOBALIZADOS

Y en el lado contrario, los monstruos globalizados muestran sus fauces. “Efectivamente, esa «gran empresa» ha visto aumentados muy significativamente sus ingresos por los confinamientos y los cambios que hemos experimentado en cuanto al consumo de ocio y cultura, debido a  las restricciones. No puede ofrecer a cambio el intercambio humano, la cercanía, la profesionalidad de una librera o de un librero. Los algoritmos no te conocen, ni te miran a los ojos. ¿Y qué ofrecen al territorio? ¡Ni siquiera pagan sus impuestos aquí! ¿Y a los barrios? Durante el confinamiento de marzo y abril, pudimos ver lo que sería una ciudad sin comercio de proximidad: un desierto.”

A pesar de ello, Susana mantiene que es absurdo demonizar los cambios que la sociedad ha experimentado en cuanto a la adquisición de bienes y servicios en internet. De hecho, la mayoría de nosotros también utilizamos webs o encuentros on-line. Es el modelo lo que está en cuestión. Las dos propuestas pueden y deben convivir y está bien que así sea: presencial y no presencial.

En este sentido Susana incide en su argumento: “Lo que habría que revisar son las reglas del juego. No se puede arrasar con todo en nombre del beneficio (derechos laborales, precio del transporte, descuentos encubiertos, etc.) Al menos, no debería ser así, si queremos un modelo más justo y humano para todas las personas. Las librerías cooperativas nos hicimos eco de la reivindicación de los libreros americanos y de su campaña #BoxedOut e hicimos una acción conjunta para denunciar y poner de manifiesto este modelo injusto y deshumanizado. ¡Resistencia librera!”.

En realidad, todo esto se relaciona directamente con la inevitable pandemia y cómo afronta una librería de proximidad el intercambio cultural entre el establecimiento y sus clientes. Susana reflexiona sobre este tema: “Está claro que nos hemos reinventado, como todo el sector cultural. Cualquier propuesta no se puede presentar del mismo modo que se ofrecía antes, pero hay gente muy creativa que está haciendo cosas increíbles. Cuidando del espacio físico, para que sea seguro y lo más cercano posible, un lugar en el que puedas desconectar un rato mientras escoges tu lectura. Seguir ofreciendo lo que somos a pesar de todos los condicionantes. Y siempre pendientes de los cambios en las restricciones para adaptarnos en cada momento.” El lugar del que habla Susana es esa librería de proximidad que hoy es una realidad: Pati Blau Llibres.

NUESTRAS RIQUEZAS. UNA LIBRERÍA EN ARGEL

Accedes al interior y encuentras una mesa baja, sencilla, con una variada selección de obras recomendadas por las libreras. Una de ellas llama tu atención, no conoces ni a la autora ni su obra: Nuestras riquezas. Una librería en Argel firmada por la escritora argelina Kaouther Adimi. Apuestas por esa opción, te diriges al mostrador y la compras. Invertir en un libro siempre es una ganancia segura.

“Cuando el nuevo propietario finalmente vino a visitar Las Verdaderas Riquezas, Abdallah le preguntó qué pensaba hacer con la librería. «Vaciarla por completo, quitar esas viejas estanterías y pintar las paredes para que uno de mis sobrinos venga aquí a vender buñuelos. Todo tipo de buñuelos: azucarados, de manzana, de chocolate. Estamos cerca de la universidad, lo que significa muchos clientes potenciales. Espero que usted sea uno de los primeros.» Acudimos alertados por los gritos y encontramos al propietario levantándose y sacudiéndose el polvo del traje. Mientras blandía el puño, Abdallah gritaba que no dejaría que destruyesen la librería de Charlot.”

Los grandes poderes te quieren atontado, para así poder manejar los hilos de tu existencia a su antojo, como si fueses una minúscula marioneta más de ese sistema que han creado para ti… esas gentes que no leen. Pero tienes claras tus prioridades y sabes que no estás solo en el empeño. Harás lo posible para que tu librería de proximidad no acabe convertida en un triste e impersonal antro de venta de buñuelos o en algo peor, una franquicia más de alguna cadena de comida basura. Siempre se conoce gente interesante pululando por una librería, esas son tus riquezas, nuestras verdaderas riquezas como seres humanos. Ser capaces de discernir si en estos tiempos modernos sueñan los androides con lectores eléctricos. Es hora de leer.

José L. Solé

2 Comentarios
  • Angelina Trilla
    Publicado a las 10:18h, 28 marzo Responder

    Otra magnífica crítica de José L. Solé que casi es otro relato. Buena defensa de las librerías de proximidad que son combinables con otras opciones virtuales. Todavía no conozco a ‘Pati Blau’ pero apetece ir a visitar estas librerías amigas. Si eres lector, solo con acceder a ellas, te invade una felicidad pequeña, secreta.. Gracias N y M !

  • José L. Solé
    Publicado a las 10:59h, 28 marzo Responder

    Que existan este tipo de espacios es de esas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena. Con nuestro apoyo como lectores, cada cual con su librería de proximidad, ayudamos a crear un mundo mejor para todos. Una de las pocas cosas claras que tengo en esta vida es que solo la cultura salva al pueblo. ¡Aportemos nuestro pequeño granito de arena!

    Gracias por leer y por comentar en NyM, Angi.

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