En clave de Festival Noir

Festival noir

Sírvase este artículo de opinión como preludio a este año 2020 del cual llevamos ya un mes y medio engullido. Especialmente léase bajo el prisma de la experiencia en la asistencia a los múltiples festivales literarios de novela negra que hay a lo largo y ancho del país.

Por soltar clichés, así de inicio, vale decir que este rodeo literario puede ser o parecer mascado y quemado, ya sea tanto por ver casi los mismos escritores como debates parecidos. Pero, discrepo. Bajo mi percepción, cada festival tiene su misión y esta no es otra que acercar la lectura –y en especial el género– a los vecinos de cada localidad donde se celebra el evento. Otro caso puede ser el de los frikis que nos movemos allá donde podemos, que lo hacemos por pasión y con mucho gusto.

Este inicio de año ha sido, literariamente, espectacular, con la celebración de Tiana Negra, Pamplona Negra y BCNegra. A las puertas de la fecha de la redacción de este artículo tenemos la apasionante e idílica Morella Negra. Solo con este “tapeo” ya nos hemos podido dar por muy satisfechos. No solo por los escritores con los que hemos podido charlar y a los que hemos podido escuchar, sino por los muchos momentos y horas compartidas en las comidillas entre mesas, y fuera de ellas.

Para los lectores catalanes, por cercanía, la celebración de Tiana Negra es un orgasmo en su esencia negrocriminal. Anna Maria Villalonga –comisaria del evento– no ha hecho otra cosa que continuar el grandísimo trabajo de su antecesor Sebastià Bennasar. En un marco increíble salen a la palestra la flor y nata de la actual literatura negra catalana. La población del extrarradio de la ciudad condal marca la tendencia de cada año.

Posiblemente sobre destacar la BCNegra; es –junto a Gijónla Meca del género en la península. Sea por presupuesto, o por solera o prestigio, Zanón y compañía nos hacen muy felices a nosotros, los lectores. Diez días de disfrute donde te vuelves a casa con el saco de buen rollo hasta arriba, desparramándose por los suelos. Se agradece el trabajo y esfuerzo de los organizadores que poca o ninguna ganancia económica perciben, más bien al contrario, las horas invertidas son incontables. Y por eso todo sale bien, porque se hace desde el más sincero altruismo, desde dentro.

Los festivales no solo lo conforman escritores y organizadores, el circo lo completamos todos y cada uno de los invitados y asistentes. Si acudes a un evento no dudes en abrirte y saludar a todos, porque la buena acogida va a ser desde el minuto cero. Y una vez ahí, ya no saldrás de este círculo vital. La familia.

A título personal quiero agradecer a mis amigos de Cartagena Negra el desvirgarme como parte activa en un evento, participando y moderando –por casualidad– una mesa literaria. Me llega la oportunidad de hacer lo mismo en Morella Negra y en Les Borges Negres, para mí es un auténtico placer el poder colaborar, pues intentaré transmitir mi pasión por el género y la lectura, en cada momento.

La esencia de este deporte como es el del festivaleo noir no es otra que empaparse de gente interesante y a la vez de libros para leer, claro está. Esos momentos con tu autor de cabecera son recuerdos a los que te agarrarás con nostalgia en más de una ocasión. Y sin ser de cabecera, también, porque lo acabarán siendo. Detrás de cada libro hay una persona y dentro de ella hay muchas cosas que conocer. Son incontables las veces que, desconociendo obra y autor, he leído novelas tras mesas de debate, tras tertulias en la barra del bar.

Señores políticos y gobernantes, apoyen la cultura y otorguen subvenciones a estos proyectos literarios. Leer nos hace mejores, a todos.

 

Paco Atero

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