En blanco y negro – Prado G. Velázquez

En blanco y negro – Prado G. Velázquez

En blanco y negro

‘En blanco y negro’ es una alusión al clásico género negro pero reinventada en algo que transgrede los típicos tópicos de una época, la década de los 50, de posguerra y de machismo, dotándola de una inusual perspectiva que fusiona lo moderno con lo inamovible. Prado G. Velázquez, su autora, ha transformado una novela negra con tintes cinematográficos en una obra que contraviene parte de lo ya escrito e inventado.

Así que les aconsejo que paren, respiren y lean, sobre todo lean, porque aquí vienen curvas, pero de las de verdad, de carne y hueso.

La historia de mi vida

«En la cama, desnuda y … ¡maniatada!». Así empieza esta novela oscura de estilo hollywoodiense. Parece excitante, ¿verdad? Pues no lo es. Al menos no en ese momento ni en esa página… Luego ya os contaré.

Estamos en 1950, en la ciudad norteamericana de Los Ángeles. Rachel  J. Bladovich es una exagente de policía perteneciente a la división 13 del departamento de policía de L.A., reconvertida en investigadora privada, tras abandonar la bofia. Con un carácter peculiar y un tanto arisco, los tapujos en la lengua no son para ella, por lo que no los tiene. Así que ese órgano muscular movible, a veces, va más rápido que su cerebro y por eso anda desnuda, atada y magullada en una cama que no conoce. Y es aquí donde más le vale empezar a recordar.

Y recuerda, a trompicones, que semanas atrás, recluida en un cuchitril que hace las veces de oficina y dulce hogar, fue contratada por Paul Grann, un hombre de negocios, para descubrir si su preciosa esposa Violet, visualizada en una foto en blanco y negro, le era infiel con alguien cuyo rostro había de ser expuesto. Pero el problema es que ese hombre sin rostro, el Fantasma, no solo se tiraba a su mujer, sino que a él lo extorsionaba. Pese a que el lío de faldas no parece entusiasmarla, unos honorarios demasiado exquisitos le ayudan a decantarse por el sí, quiero.

Hasta que aparece en escena un fiambre.

Blanco, negro e…incandescente

Bladovich, o diría mejor Prado, que al fin y al cabo es quien ha dotado de voz a la resuelta detective, ha conseguido llevarme por las distintas sensaciones que un ser humano puede llegar a sentir: la risa, con sus salidas de tono y sus pullas bien perfiladas; la tristeza, consiguiendo empatizar con ella y su pena en los momentos de su declive emocional, y la excitación.

Sí, queridos lectores. Es una novela negra clásica con unas narraciones erótico-sensuales que, a los que no estamos acostumbrados a ese estilo, nos corta el aliento, especialmente por el uso tan natural de sus palabras – ese lenguaje mitad romántico mitad vulgar que te exaspera a querer más -, pero también por lo salvaje de lo carnal.

«La follé con vehemencia desatada, con mi cuerpo y mi alma, con mis manos y mi lengua, con cuanto tenía y disponía. Y no me detuve cuando aulló como una loba enajenada. Seguí hasta arrancarle el juicio. Me corrí con ella. Me fundí en ella y en ella me reinventé.»

Tema ¿tabú?

Bladovich es lesbiana. Algo que no tendría que tener más importancia, aquí cobra relevancia por tratarse de la época en la que se mueve la escritora. La homosexualidad, tema ya de por sí candente en nuestro siglo, con una sociedad que no acaba de abrirse a lo básico, y que entiende por normal lo que ellos consideran que es normal, se convierte en los años 50 en un riesgo. Ser gay o lesbiana era exponerte a la lobotomía, al psiquiátrico e incluso a algo peor. Ser, además, policía y equipararte a los hombres en cuanto a los cargos, era ver peligrar tu cuello.

Con dosis de humor, Prado juega con la rebeldía de su investigadora y con un puñado de personajes bien definidos, ¡qué digo!, con cuatro protagonistas femeninas a las que nadie, ni el resto de seres masculinos que configuran la obra, son capaces de hacerles sombra. Consigue, así, crear una trama tan bien hilvanada que a cada capítulo que pasa, tu mente se vuelve más adicta y curiosa. Con el peligro que ello conlleva.

Un paseo por Los Ángeles

Pero hablar de ‘En blanco y negro’ es hablar de la ambientación. Cuando leía la novela, me daba la sensación de que Prado era oriunda de Los Ángeles. Es tal la sensación de estar allí, de pasear por esos barrios que tan bien describe, que me dije: seguro que o es natural de allí o se ha pateado la ciudad de la meca del cine más de una vez y de dos. Uno puede escribir un libro sobre un lugar que no ha visitado, muchos lo hacen y se nota porque falta información, detalles, cultura y forma de vivir de sus gentes. Con Prado no pasa eso… y no ha puesto un pie en L.A. nunca.

Si ya de por sí la novela es soberbia, el trabajo de documentación, mapeo e investigación que hay detrás para conseguir crear esas escenas debe de haber sido abrumador. Si a ello le añades las alusiones a la cultura literaria y cinematográfica propias de esa época en blanco y negro en la que se ambienta, te dan ganas de volver a leerla. Pero esta vez, con Etta James sonando de fondo mientras te llevas a la boca un vaso de Jack Daniel’s y fuera arrecia la lluvia. Así, al estilo hollywoodiense.

 

Alba R. Prieto

Título: En blanco y negro
Autora: Prado G. Velázquez
Editorial: Editorial Egales
Páginas: 398
Fecha de publicación: marzo 2018

No hay comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.