Eloy Gayán: “El egoísmo y el desapego campan a sus anchas”

Eloy Gayán
Eloy Gayán / © Foto cedida por el autor


Eloy Gayán
(Oviedo, 1964) es profesor titular de Derecho internacional privado en la Universidad de A Coruña, donde fue decano desde 2005 hasta 2013. En 2017 decidió dar rienda suelta a su pasión por la literatura. Un puente a Peulla es su segunda obra, editada por Ediciones en Huida.

Negra y Mortal. Con Un puente a Peulla viajamos hasta Chile. ¿Por qué escogió este país para contar su historia?

Eloy Gayán. Al leer la novela puede comprobarse que la naturaleza juega un papel protagónico. Buscaba un lugar aislado, remoto; como lo es Peulla, un poblado que se asienta en una de las orillas del lago Todos los Santos, rodeado de volcanes y cerros, al que solo se puede acceder tras un viaje de cuarenta y cinco minutos en catamarán. Un paisaje hermoso al que se le suma el componente cultural: la historia, el sufrimiento, la presencia del pueblo mapuche. Creo que es una combinación idílica.

NyM. El elemento que impulsa la obra es el amor, pero ¿es ese realmente el tema principal del que quería hablar?

E.G. No. La historia que viven los protagonistas permite desarrollar un frente mucho más amplio. Luchan para desterrar todos aquellos obstáculos que impiden la concordia y anhelan el diálogo, el amor, el respeto entre culturas; todos ellos componentes básicos en la novela que combinan con la intriga que provoca el pasado turbio de un padre misógino.

NyM. Se sirve de un único punto de vista y no incluye diálogos. ¿Por qué decidió estructurar así la novela?

E.G. Las primeras páginas que escribí contenían diálogos. Sin embargo, tras varias lecturas, sentí que le restaban fluidez a lo que pretendía transmitir. Si bien los diálogos siempre se pueden modular para favorecer un determinado ritmo, no me llegaron a convencer, y asumí el riesgo que supone eliminarlos. No me arrepiento, porque alcancé el resultado que pretendía, tal y como se desprende del comentario de lectores y de reseñas que se han hecho: delicadeza, autenticidad, un ritmo en poesía sublime y enriquecedor; discurso muy meditado, ritmo que embriaga y cautiva, dulzura y delicadeza de principio a fin, calidez de las palabras y ritmo que provocan placer y deleite en el lector.

NyM. El protagonista parece que esconde un pasado un tanto perturbador. ¿Cómo creó al personaje?

E.G. La humanidad es fuente de contrastes. Es suficiente con mirar a nuestro alrededor para encontrar todo tipo de comportamientos: desde el más dulce y apasionado hasta el más depravado.

NyM. ¿Qué es para usted el amor?

E.G. Es la base de la convivencia. Entiendo el amor en sentido amplio, el que debe reinar en la vida de toda persona: amor en pareja, el amor en la familia, el amor por la naturaleza. Un puente a Peulla es una historia de amor en sentido amplio y abarca todos los aspectos que he señalado. Invita a reflexionar. Me preocupa contemplar una sociedad cada vez más deshumanizada: el egoísmo y el desapego campan a sus anchas.

NyM. ¿Cuáles son sus libros de cabecera? ¿Qué autores le han inspirado?

E.G. Evito cabeceras, estilos y tendencias. Pretendo, así, alcanzar el mayor grado de objetividad al escribir. La naturaleza, las personas, los sentimientos, la propia realidad… conforman mi fuente de inspiración.

NyM. ¿En qué está trabajando ahora?

E.G. Compagino el tiempo entre la que será mi tercera novela y un libro infantil: este último ante el reclamo de mi hija.


Roser Ribas

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