El precio del silencio – Juan Infante

El precio del silencio

Cuando termino con un libro me gusta dejarlo reposar dedicando un instante a paladear la sensación que permanece en mí. Independientemente de si me ha gustado más o menos, si he disfrutado, sufrido, reído o llorado con él. Busco atrapar eso que hará que perdure en mi memoria. Puede ser la historia, la ambientación, el estilo literario o los personajes. En el caso de El precio del silencio —última novela de Juan Infante (Bilbao, 1951)— lo que me atrapa es un personaje redondo, Tomás Garrincha. Al igual que el mítico jugador de fútbol brasileño con el que comparte apellido, Tomás, es un excelente regateador, con gran visión de juego y capacidad resolutiva. Aunque el terreno en el que se bate el cobre es bien distinto y mucho más peligroso.

Favor con favor se paga

Nos encontramos en el funeral de Gorostiola, el gran capo ha fallecido a causa de un infarto. La iglesia de San Vicente en Bilbao está a rebosar, familiares, amigos y mucha gente del gremio criminal presentan sus respetos. La muerte de un capo deja muchas incertidumbres y todos se miran con desconfianza. Asimismo son observados atentamente por la ertzaina pues es una ocasión única de ver tantos delincuentes juntos.
Allí se reencuentran Garrincha, hampón ya retirado, y Lucía, hija de Gorostiola. Hace tres años esta fue secuestrada y Garrincha fue decisivo en la resolución de ese “percance”.

Si vis pacem para bellum

Lo que parecía un simple trámite, dar el pésame y seguir su ahora tranquila vida de rentista retirado junto a su pareja y sus aparejos de pesca, se va al traste. Lucía le pide ayuda de nuevo. Tiene graves problemas a causa de su relación con una figura bastante mediática. Está recibiendo amenazas y necesita que haga unas averiguaciones sobre el asunto.

Son muchos los que les tienen ganas, desde la policía hasta antiguos rivales en el “negocio”. El precio del silencio que les proteja de los pecados del pasado puede ser muy alto.
¿Están dispuestos a pagarlo?

Fútbol, mafia, mentiras y unos cuantos fiambres

Nada más abrir el libro me encuentro que El precio del silencio es el segundo título con Garrincha como protagonista. Eso siempre me provoca dudas sobre si me pierdo algo importante sobre el personaje. Afortunadamente Juan Infante es un gran narrador y consigue que entres en la historia familiarizándote con los protagonistas sin darte cuenta.

Me ha encantado su forma directa y llana de escribir. Capítulos cortos que van enlazando tramas a buen ritmo. No hay tiempos muertos ni relleno. Todo lo que sucede tiene un porqué y está explicado con minuciosa precisión.

Novela negra con toques de thriller y momentos que parecen salidos de la literatura clásica de espías. Se nota que el autor conoce el terreno que pisa. Todo en esta historia suena tan creíble que asusta. Esas relaciones entre el hampa y los poderes financieros. Vasos comunicantes por donde circula el dinero legal o sucio, tanto da. Es el mercado, amigos.

Por mi parte me haré con Atrapado y esperaré con ansia una tercera entrega de esta saga. Garrincha es el antihéroe que llevaba mucho tiempo esperando. Y es de Bilbao, que más se puede pedir.

 

José Antonio Algarra

 

Título: El precio del silencio
Saga: Garrincha II
Autor: Juan Infante
Editorial: Erein Argitaletxea
Páginas: 384
Fecha de publicación: mayo 2019

2 Comentarios
  • ismael
    Publicado a las 18:23h, 03 julio Responder

    Garrincha es un héroe-antihéroe, con el que el lector se llega a identificar, por ser un poco el pícaro español de toda la vida, con mucha inteligencia y que sabe moverse entre las olas de la lucha policía-malotes. El libro tiene un ritmo muy rápido, que le da un plus para el lector, y que hace que ya estemos esperando la siguiente novela de la serie.

  • José Antonio Algarra
    Publicado a las 19:05h, 03 julio Responder

    Muy bien definido. Un buen personaje principal crea mucha complicidad entre el escritor y el lector. Para mí es clave para engancharme a una saga, incluso por encima de la trama. Esta puede tener altibajos que se hacen llevaderos gracias al protagonista. Gracias el comentario, Ismael.

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