El niño en la nieve – Samuel Bjørk

el niño en la nieve

Frode Sander Øien (Thondheim, 1969), el escritor nórdico más conocido como Samuel Bjørk, publicó en 2019 El niño en la nieve, la tercera —y por el momento última— entrega de la serie de los policías Mia Krüger y Holger Munch.

Navidad de 1999. Mientras un hombre conducía de noche camino de su casa tras volver de pasar las celebraciones en familia, un muchacho se cruza en su camino. Un niño con una cornamenta en la cabeza.

Mariboesgate 13

Después del macabro final y el mal sabor de boca que nos dejó El búho, el grupo de homicidios de la calle Moriboesgate 13, en Oslo, liderado por Holger Munch e independiente de la comisaría de Grønland, se disolvió. Munch decidió pedirse una excedencia; Mia estaba en plenos preparativos para pasar “el verano interminable” en el Caribe; Curry seguía trabajando pero destinado a la unidad antidrogaGabriel Mørk, prestado a crímenes económicos; Ylva a la unidad de delitos contra el orden público. Solo la abogada policial Annette Goli y Ludving Grønlie habían mantenido la precaria unidad a flote.

Pero tras el hallazgo de una aspirante a bailarina de 22 años, que aparece muerta con el vestido y las zapatillas de ballet en Svarttjønn lejos de toda civilización, Milkensson, el jefe del equipo, decide que es hora de que la unidad de homicidios vuelva a estar operativa. 
Una aguja clavada en el corazón de la joven y una página de un libro de la escritora sueca Astrid Lindgren, Los hermanos Corazón de León, son los ingredientes del modus operandi que parece utilizar su asesino. Delante de ella, una cámara con un número dentro de la lente, el 4. 

El cerebro de Mia

Viajo sola, El búho y El niño en la nieve tienen varias características en común. La más significativa desde el punto de vista narrativo es que si en las primeras partes de la trilogía todo son subtramas, hechos e hipótesis abiertas, una vez Mia se aísla en sí misma —a veces con ayuda del Jagermeister y la cerveza y otras con pastillas—, los engranajes de su cerebro empiezan a moverse a una velocidad tan agotadora que acaba arrastrando al lector a un abismo sin fondo. Tu adrenalina va en aumento hasta que intuyes, piensas, adivinas o directamente lees, porque has sido incapaz de entrever nada, lo que ocurre en esas neuronas de Krüger. 

Demasiadas piezas para un solo puzle

Todas las novelas de Samuel Bjørk son como juegos de escape room en los cuales el autor te zarandea y no hay manera de intuir ni un ápice de por dónde anda campando el mal. Cuando crees descifrar el código, te das cuenta de que la coartada de tu posible sospechoso es viable y por tanto tu creencia errónea. Sin embargo, esta vez el final me ha dejado como ese niño en la nieve, más tiesa que el palo de una escoba, y no precisamente por su agudeza.

Si he de ser crítica, diría que el resultado, la conclusión a todas las pesquisas de las más de 450 páginas que contiene la novela, parece forzado. No entendía el título del libro, y ya aviso que no se va a entender hasta el final y porque te lo dan masticado. Hay quien consideraba esta novela como la mejor de la trilogía. Desde mi punto de vista no es así. Las dos primeras dejaron el listón muy alto. Y tal vez por eso, el cierre de la última no ha sido tan perfecto como quizás creía en un primer momento.

 

Alba R. Prieto

Título original: Gutten som elsket rådyr
Título: El niño en la nieve
Serie: Mia Krüger & Holger Munch 3
Autor: Samuel Bjørk
Traducción: Martin Simonson
Editorial: Suma de Letras
Páginas: 456
Fecha de publicación: febrero 2019

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