El hotel de cristal – Emily St. John Mandel

El hotel de cristal

Lo bueno de estar al tanto de las novedades y apartar los grandes clásicos es que, de vez en cuando, te topas con obras como El hotel de cristal, de Emily St. John Mandel (Canadá, 1979). La escritora que ganó el Premio Arthur C. Clarke por Estación Once ha creado una historia que mezcla géneros y voces, que se asienta en una estructura férrea y logra captar la atención de todos los lectores, sea cual sea el estilo que más les guste.

EL HOTEL

Nos trasladamos a Canadá para visitar un hotel al que solo se puede acceder en barca. Allí descansan empresarios que quieren relajarse y desconectar de esa vida que tanto detestan. El misterio que nos atrapa tiene que ver con la aparición de un mensaje amenazador en uno de los vidrios del hall: «Por qué no tragáis cristales rotos». He aquí el gancho que nos mantiene alerta mientras la autora nos presenta los distintos personajes y acontecimientos de relevancia. Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, podemos pensar que nos encontramos ante un thriller, pero enseguida nos damos cuenta de que no es ese el género de la novela.

Lo que sucede en el hotel Caiette no es tan importante como parece. Aquello que merece realmente nuestra atención queda vinculado a las actividades empresariales de su dueño, a los protagonistas que permanecen unidos por sus lazos de sangre y ese pasado que siempre les acecha. La escritora se sirve de los flashbacks y los flashforward para que vayamos descubriendo poco a poco los motivos, motivaciones y consecuencias de sus actos y las causalidades que construyen su historia.

LA JAULA

A lo largo del relato destaca el protagonismo de Vincent, una joven que trabaja de camarera en la recepción y se enamora de Jonathan Alkaitis, el dueño del complejo. Ella arrastra la muerte de su madre de forma inconsciente y es incapaz de salir de su propio bucle. Se aferra a una vida fácil en la que los lujos que no había tenido hasta el momento llenan las horas de sus días. Ni siquiera puede detectar el talento del que dispone para ser feliz y valerse por sí misma. Y no hago spoiler si digo que debe pagar un alto precio por no quererse lo suficiente. Este peaje es el tiempo que invierte en ampliar su vacío.

El hermanastro de Vincent también permanece anclado al pasado. No son esta especie de cuerdas intangibles lo que les impide vivir con ligereza, sino el miedo que tienen a enfrentarse al futuro. Ambos tapan su sufrimiento autodestruyéndose de distintas formas. Cuando la puerta de la jaula en la que estaban se abre, no se atreven a ser libres. Sí evolucionan conforme pasan los años, pero algo nos dice que se están equivocando.

UN SUCESO REAL

Cuenta la escritora en una entrevista realizada por la editorial Ático de los Libros que estuvo fascinada por un crimen de guante blanco en la vida real. Al respecto, el hecho delictivo que funciona como eje vertebrador del libro está inspirado en el esquema Ponzi de Bernard Madoff. En diciembre de 2008, el empresario fue detenido por estafar 65 000 millones de dólares. Madoff operaba bajo una estructura piramidal y pagaba los beneficios de sus antiguos clientes con las aportaciones de los nuevos. Hasta que el sistema colapsó.

Emily St. John Mandel se basa en este caso y da vida a unos personajes ficticios que bien podrían formar parte de nuestra actualidad. Con su obra no solo nos recuerda hasta qué punto la avaricia destruye todo lo que encuentra a su paso, sino que también nos invita a reflexionar sobre aquello que nos produce pánico y no nos permite avanzar.


Roser Ribas

Título original: The Glass Hotel
Título: El hotel de cristal
Autora: Emily St. John Mandel
Traducción: Claudia Casanova
Editorial: Ático de los Libros
Páginas: 320
Fecha de publicación: octubre 2020

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