Devoradores de sombras – Richard Lloyd Parry

Devoradores de sombras – Richard Lloyd Parry

Devoradores de sombras

Si el título ‘Devoradores de sombras’, novela del periodista Richard Lloyd Parry (Reino Unido, 1969), resulta de por sí inquietante, cuando acabas de leer el prólogo la angustia ya ha empezado a apoderarse de ti. Avanzas entonces con la respiración a medio gas en sus más de 400 páginas, recordándote que de nada te servirá aguantar el aire en tus pulmones. Ese prólogo deja el listón tan alto que crees que lo que venga después solo puede ser algo mediocre.
Pues no.

Lucie Blackman

El 1 de julio de 2000, una joven inglesa llamada Lucie Blackman desaparece sin dejar rastro en la ciudad japonesa de Tokio. Louise, su mejor amiga y compañera de piso, empieza su búsqueda cuando no se presenta a la hora prevista. Lo último que supo de ella es que iba en un coche al mar, con un hombre del cual ni siquiera sabía su nombre. Amigas desde la infancia, Louise defendía que era imposible que Blackman se hubiese ido por voluntad propia.

Una llamada de un señor, que aseguraba que Lucie se había unido a una nueva religión, fue el detonante para que todas las alarmas se activaran:

– Déjeme hablar con ella – insistió ella (Louise), llorando -. Se lo estoy rogando, por favor, déjeme hablar con ella
– En fin, ahora tengo que colgar – dijo la voz. Lo siento. Solo quería comunicarte que no volverás a verla. Adiós.

A partir de aquí, Lloyd comienza a desgranar toda la investigación que se llevó a cabo desde el momento de su desaparición y que empezaba por las preguntas básicas: ¿quién era Lucie?; ¿qué hacía en Tokio?, ¿por qué alguien con talento, guapa, eléctrica y vibrante había decidido abandonar su trabajo como azafata en British Airways?

Pero la cuestión que encerraba un hermetismo y secretismo y que incluso sus familiares era incapaces de responder era: ¿Qué significaba trabajar de acompañante en un local de Roppongi?

Ahora lo más importante era saber dónde y con quién estaba su pequeña Lucie.

Las emociones

‘Devoradores de sombras’ es un libro extraño pero no por la forma en que el autor firma su escrito, sino por las personalidades tan variopintas y extravagantes de los más allegados a Lucie. Cuando una persona desaparece, uno da por hecho o espera unos comportamientos prototipos, sobre todo si la persona en cuestión es una joven sana de 21 años de edad. Pero aquí esas conductas se salen de la norma supuestamente establecida. Eso es lo que dota a la novela de una rareza e incluso sentimientos contradictorios.

Este hecho te presupone que como lector, o como persona de la sociedad en general, te hagas una serie de preguntas cuando alguien desaparece y tiene un pasado un tanto peculiar: ¿A quién juzgamos? ¿Solo al culpable de esa desaparición? ¿Quizás también a sus familiares? ¿Y a la víctima por ese trabajo, por su forma de sonreír, o de vestir?

Decir que la novela es buena es quedarse corto. Richard Lloyd  ha conseguido crear una obra de calidad narrada de una manera tan sencilla como cruda, y esa simbiosis hace que se convierta en una obra extraordinaria.

Siempre se dice que aquel que lee, vive mil y una vidas. Lo que no se cuenta es que, en algunos casos, parte de la tuya propia queda sepultada bajo esas páginas para no recuperarla jamás.

El dolor

‘Devoradores de sombras’ te deja el alma podrida y hecha una mierda. Los hechos que se narran y más aun, las emociones de los protagonistas de esta historia, te desgarran por dentro, te devoran de forma sutil y, sin que te des cuenta, se te infiltran en la piel. Como dice la escritora anglosajona Minette Walters sobre la obra, «es muy difícil dejar de leer y directamente imposible de olvidar».

La desaparición de Lucie y lo que pasó en los más de 6 años que transcurrieron después de ese 1 de julio es un caso real al alcance de cualquiera en Internet. Pese a ello, he decidido no desvelar qué fue de ella para darle la posibilidad

Lucie Blackman

al lector de tomar la iniciativa y, si quiere, descubrirlo. Porque lo importante no es el desenlace, que Richard te expone en las primeras páginas de ese crítico prólogo, sino ser conscientes de lo que ese final significó para todos los que lo vivieron o se vieron involucrados.

Drogas, alcohol, intentos de suicidio, depresiones, psicoterapia… toda una lista de consecuencias que deja a su paso la desaparición de una persona querida en aquellos que han de seguir con su vida, quieran o no.

Esta reseña va por Lucie Blackman y aquellos que, lejos de permanecer en este mundo haciendo el bien, pueden causar tanto dolor que no tenga cabida ni en mil páginas más. Para ellos, a veces ni la cárcel es la mejor solución.

«Sé que en algún lugar entre las nubes
he de hallar mi destino»

 

Alba R. Prieto

Título original: People who Eat Darkness
Título: Devoradores de sombras
Autor: Richard Lloyd Parry
Traducción: Jorge Rizzo
Editorial: RBA Libros
Páginas: 448
Fecha de publicación: junio 2019

 

 

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