Cuando gritan los muertos – Paco Gómez Escribano

Cuando gritan los muertos – Paco Gómez Escribano

‘Cuando gritan los muertos’ le está dando más de una alegría a su creador, Paco Gómez Escribano (Madrid, 1966). Publicada por la Editorial Alrevés en 2018, este domestic noir, te atrapará desde el principio con sus personajes y sus vidas tan maltrechas que a lo largo de la novela te cuestionarás si la vida es realmente como la describe el escritor.

“…porque el pasado siempre vuelve, y los muertos y los fantasmas a veces echan una partida de mus en cualquiera de las esquinas del barrio. No envidan. Ya no están tampoco para órdagos. Pero joden a los que aún están vivos.”

“El Cuqui” acaba de salir de la cárcel y el cuadro médico que arrastra es desolador: la amnesia parcial que sufre, unida a la psicopatía que su madre le regaló al nacer, le marca su carácter agresivo y le acentúa su impotencia sexual. Poco se puede esperar de una persona que ha sobrevivido a un disparo en la cabeza y que ha maltratado continuamente su cuerpo con cantidades ingentes de droga y alcohol.

Han pasado los años y de vuelta al barrio, sus colegas le saludan, le estrechan la mano con admiración, lo invitan a beber y a consumir por cuenta de la casa. Pero para el protagonista de nuestra historia todas esas muestras de afecto son enviadas por simples desconocidos, ni “el Tente”, ni “el Elena”, ni “el Mochuelo” representan algo en su vida actual. Sin embargo, eso no significa que ellos no se acuerden de él. Es “el Cuqui”. “El Cuqui”, coño. Y del Cuqui nadie se ha olvidado. Su fama le precede y para que conozcamos el tipo de persona que es, “el Mochuelo” nos cuenta el episodio que vivió cuando, arrastrado por la curiosidad que le generaban los amigos de su hermano, se vio involucrado en un episodio donde el susodicho recogió a un perro y un gato callejeros y los encerró en un coche para ver cómo se peleaban hasta la muerte. Sin otro objetivo que disfrutar de la violencia entre animales. Con la única finalidad de demostrar su poder humano.

“…el barrio es el barrio, y, quien más, quien menos, hicimos oposiciones a delincuentes con distinta suerte para cada uno de nosotros.”

Con el paso del tiempo, mientras una parte del grupo alcanza la subestimada muerte y la otra desaparece en la oscuridad de las celdas, los “mindundis” como “el Mochuelo” o “el Chinao”, toman el control de la zona investigando qué droga se acopla más a las necesidades del momento y con qué palos podrían sacar más pasta. Para esta generación marginada, la búsqueda de un empleo digno no se contempla, aun así, dirigidos por don Aquilino, crean la fantástica red de Telefarla, donde ningún vecino se va a quedar sin su gramo de fiesta mientras ellos puedan ir a llevárselo con la moto.

La muerte sobrevuela demasiadas veces su memoria y cuando intentan volver al pasado, cada personaje llora a su manera a los muertos, que ya son demasiados. Es por eso que cuando este grupo de amigos delincuentes se junta, la unión es indisoluble por varios motivos, entre ellos la sed de venganza que acumulan y que va en aumento cada vez que recuerdan a los maderos que les hicieron la vida imposible y que borraron a golpe de pistola a la mitad del grupo.

Aunque sus cabezas no funcionen bien y las lesiones físicas que arrastran los limiten, para ellos solo existe una solución a sus problemas, que no es otra que acabar con las personas que los han llevado hasta el desastre en el que se han convertido sus vidas. ¿Qué pueden hacer cuando empiezan a gritar los muertos? Oírlos y silenciar sus voces. Si una cosa tienen clara es que si gritan es porque no están a gusto.

Con un lenguaje propio de cualquier suburbio, el escritor Paco Gómez Escribano nos sumerge en la historia de la vida de “el Cuqui” contada a través “el Mochuelo”. Dos personajes peculiares, barriobajeros, atrapados y muy vivos que comparten amigos, adicciones, recuerdos (uno más que el otro) y que renunciarán a lo poco que les queda de vida por aplacar la sed de venganza que resurge en sus extrañas cuando recuerdan las humillaciones y sufrimientos que les ha creado un grupo de policías corruptos.

El estilo narrativo del escritor está encasillado en un género pulp que a muchos lectores les chirria. A mí, personalmente y siempre desde mi más humilde opinión, si hay algo que me ha transmitido al cien por cien esta novela ha sido realidad de la buena. Sin tapujos, ni parapetos, ni vergüenzas, ni represiones. La vida es así y los que conocemos bien las zonas periféricas de las ciudades siempre encontramos elementos comparativos que nos recuerdan a algún personaje con el que nos hemos cruzado por la calle o alguna situación vivida una noche de fiesta o algún escenario del que hemos huido cuando se han apagado las luces farolas. Acordaos: Realidad. Tal cual.

“Los dos antiguos colegas beben buscando en el fondo de los botes de cerveza una salida a su vida, como si esta fuera una pesadilla y pudieran despertar lejos, en otra ciudad, en otro país, a lo mejor en otro planeta. Porque sus vidas han sido de esas que uno no desea ni a su peor enemigo: los atracos, sus cuerpos acribillados y jodidos, y luego la trena, con todas las miserias que conlleva estar tantos años sombra.” 

 

Lara Adell

Título: Cuando gritan los muertos
Autor: Paco Gómez Escribano
Editorial: Editorial Alrevés
Páginas: 208
Fecha de publicación: febrero 2018

1 Comment
  • Vanessa
    Publicado a las 14:17h, 15 marzo

    Me ha encantado la reseña es un chute de realidad aunque no quieras verlo! Ole Lara!!