Club de Lectura Virtual con Benito Olmo | Crónica

Benito Olmo

«Cualquier persona, sometida al estímulo adecuado, es capaz de matar a otra y que no existe un perfil definido que permita reconocer a un asesino sin el menor asomo de duda». 

Es lo que la experiencia de 20 años en la Policía Nacional le dice a Manuel Bianquetti. Y a fe que los lectores de las dos novelas protagonizadas por este inspector lo pueden asegurar.

El pasado viernes, el Club de Lectura de Negra y Mortal tuvo la fortuna de contar con el escritor y creador de la serie Bianquetti, Benito Olmo (Cádiz, 1980), para comentar la primera entrega de la saga: ‘La maniobra de la tortuga‘. Fue una charla amena y cordial en la que aprendimos algunas interioridades de la creación de esta novela; de la personalidad y del futuro de su protagonista y de los proyectos que Benito Olmo tiene para su carrera.

La primera pregunta que le disparamos fue cómo se le ocurrió la creación de Bianquetti. El autor respondió que antes que escritor es lector, principalmente de novela negra. Ha leído a los clásicos: Dashiell Hammett y Raymond Chandler, por ejemplo, y también a otros muchos autores más recientes. Con ese bagaje como lector, pensó en crear un personaje canónico que siguiera las líneas maestras de los ideados por los mejores escritores del género. Pero, a la vez, se retó a sí mismo a dotarle de personalidad propia.

La maniobra de la tortuga

Bianquetti es solitario, rudo, impulsivo, experimentado e intuitivo. Por encima de todo, se rige por su sentido de la justicia, el cual no siempre se corresponderá con el procedimiento reglamentario de la Policía.
Sin embargo, saltarse las normas no será un obstáculo para el inspector si con ello consigue elaborar un razonamiento basado en las pesquisas que le lleve a descubrir la verdad.

Bianquetti es un personaje tremendamente atractivo para el lector, quien quedará atrapado por el magnetismo de su compleja personalidad y de la profunda humanidad que destila cada una de sus acciones. En ‘La maniobra de la tortuga’, esta humanidad quedará patente en la relación que mantiene el inspector con Cristina, una mujer golpeada por la violencia de género, y en en el vínculo con su hija, Sol.

Otra de las curiosidades que teníamos era saber de dónde procede ese apellido del protagonista de la serie. Benito Olmo nos aclaró que en Cádiz hay, aún hoy en día, numerosas personas que tienen apellido italiano, ya que hace dos siglos, incluso anteriormente, hubo muchas familias italianas que recalaron en la ciudad «al sur del sur» atraídas por el florecimiento de los negocios. Sin embargo, paradójicamente, Bianquetti no es gaditano, procede de Madrid donde ha dejado un pasado tormentoso.

Su traslado forzoso a Cádiz le hace ver la vida diaria de la ciudad con unos ojos que no ven sus habitantes. Esta es alegre y luminosa, nos comentó Benito, aunque tiene muchas zonas oscuras, producto de la delincuencia proveniente de las drogas, del contrabando y del elevado índice de desempleo que tienen los gaditanos.

El interrogatorio fue derivando hasta llegar al futuro de Bianquetti. ¿Cuál y cuándo será la próxima novela de la serie? Era la pregunta que todos esperábamos hacerle. Su respuesta no dejó lugar a dudas: habrá otra aventura del inspector para regocijo de sus incondicionales. Pero no será inmediata. Confesó que había empezado la tercera entrega, aunque la tiene en pausa actualmente porque está escribiendo otra novela negra, sin Manuel Bianquetti, ambientada en Frankfurt, la ciudad alemana donde actualmente reside el escritor. Espera tenerla acabada próximamente, para enviarla a la editorial.

No debe cundir el pánico entre los seguidores del implacable inspector Bianquetti porque volverá.

Benito Olmo aseguró que la génesis del personaje tuvo un objetivo concreto: crear una saga duradera, sin un número definido de novelas, pero la continuidad está rotundamente asegurada.

Estos son los dos pilares en los que se basa el futuro inmediato de Olmo como escritor, aunque nos dio como exclusiva que le han propuesto escribir una novela true crime. Pero, por el momento, no se ve creando un libro en este estilo, puesto que se encuentra más cómodo con el tradicional género negro.

En ‘La maniobra de la tortuga’, Benito denuncia el abuso de los poderosos contra los desasistidos, la corrupción policial y, particularmente, la violencia de género. Aun así, llamar la atención hacia estas situaciones no es el principal objetivo de sus novelas, sino que es entretener a los lectores. Por esta razón, Bianquetti seguirá haciéndonos pasar buenos y malos ratos. Buenos por su carácter franco y abierto, malos porque estaremos deseando que salga indemne de todos los charcos en los que mete sus poderosas piernas.

Y es que Bianquetti tiene reminiscencias quijotescas. Como el Ingenioso Hidalgo busca a las damiselas en apuros, secuestradas por malvados malandrines en tenebrosos castillos; el inquieto inspector persigue a los criminales del siglo XXI hasta reunir las pruebas necesarias que puedan llevar sus huesos a la cárcel. No se detendrá hasta conseguirlo, aunque para ello le lluevan puñetazos y proyectiles.La tragedia del girasol

Auguramos un futuro resplandeciente a Benito Olmo y a su Bianquetti, como las pulidas balas que salen del cargador de su revólver .357. Quienes hayan leído, como es mi caso, la segunda novela de la serie: ‘La tragedia del girasol‘, sabrán que lo digo porque el protagonista evoluciona. Se convierte en un personaje más irónico, más generoso y con principios aún más radicales, con pasajes que recuerdan al mejor Marlowe del gran Raymond Chandler.

Evoluciona en la segunda y evolucionará en la tercera. Adelantamos en Negra y Mortal que la siguiente novela de Manuel Bianquetti contará con un nuevo personaje con entidad y personalidad propia y que su hija, Sol, cobrará protagonismo.

 

Julio Megía

 

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