Chris Offutt, un escritor de Kentucky

Chris Offutt

Imagen cedida por Sajalín


Offutt nació concretamente en Haldeman (Kentucky), un pueblo de apenas 250 habitantes (en su tiempo), que hoy en día ha desaparecido como tal. La cordillera montañosa conocida como Apalaches ocasiona un tajo en diagonal desde el estado de Maine (noreste) al de Georgia y Alabama (sureste) completando unas 1400 millas (2250 kilómetros) en línea recta. Allí, en el norte, como referente literario podemos encontrar a un irlandés llamado John Connolly: su serie sobre el atormentado Charlie Parker deambula con reincidencia por ese inicio montañoso que alberga paisajes místicos.

La vida en el sur —no importa el país que sea— es siempre más dura. Posiblemente en un territorio descomunal como el norteamericano, haya muchos lugares olvidados por la gracia de cualquier dios. Como Offutt nos revela en muchos de sus relatos, “la gente no quiere ir a mis montañas, la gente se desvive por salir de ellas.” Haldeman tenía la mayor tasa de desempleo y analfabetismo del condado, y de las más altas del estado. Como pequeña muestra la frase con la que inicia Kentucky seco en su primer relato, Serrín: “Nadie de esta ladera acabó el instituto”.

En las comunidades ubicadas en los bosques de Kentucky no existe ni la camaradería y, ni mucho menos, el sentido del vecindario. Yendo a círculos lo más cerrados posibles, ni la sangre de tu sangre augura tener relación con tu propia familia, ni aun viviendo en la misma cresta de la montaña. Todo lo que está afuera es bueno, lo que queda dentro no tiene valor. Esta aplastante afirmación la sufrió Offutt en su propia piel siendo hijo de un pornógrafo: Andrew J. Offutt. Desgraciadamente, la historia del padre que infravalora al hijo nos sonará seguro. “Creo que mi padre estaba gobernado por sus miedos, y que lo pagara con las personas que tenía más cerca me enseñó lo estúpido que era dar importancia a los míos.”

mi padre, el pornógrafo

Si quiere conocer la obra de Chris, hay que empezar por Mi padre, el pornógrafo, esta es una autobiografía donde el autor aborda, a la vez, la biografía de su padre: un hombre huraño, maníaco, celoso de sí mismo que odiaba a su entorno. Autor de centenares de obras pornográficas, y que le quedó como herencia a Chris, pasó con más pena que gloria por el mundo literario. El pequeño Offutt se sentía más protegido en las entrañas del bosque que en su propia casa. Es allí, en esas laderas,  donde forjó su personalidad. Un entorno natural que llegó a conocer mejor que la palma de su mano. De esos años surgieron todos los relatos que podemos disfrutar gracias a Sajalín, y a su traductor Javier Lucini.

«Me quedé callado e inmóvil, como congelado, el cuerpo y la mente separados, carente de emociones. Sabía que tendría que haber intervenido en nombre de mi hijo, pero mi parte infantil seguía teniéndole pavor a la ira de mi padre.» (Mi padre, el pórnografo)

 

Chris Offutt se marchó de su tierra para labrarse un porvenir. Lo mejor que obtuvo fue el descubrimiento de su mujer Rita, lo demás: desidia y desesperanza. Nuestro ratón de biblioteca —en su niñez devoraba todo libro al que pudiera echar el guante— se arruinó intentando perseguir su sueño: ser escritor. Kentucky seco derivó su destino. Un compendio de nueve relatos donde la casta del sureño de las montañas se desprende en cada una de sus páginas. Esta obra requirió años de tesón, de revisión, de reescritura, hasta que su esfuerzo y talento le fueron reconocidos. Que se hubiese hecho escritor era perfectamente normal, viniendo el arte de familia y no solo de una generación.

Kentucky seco y Lejos del bosque

En Kentucky seco no vamos a encontrar superhéroes ni antihéroes. Vamos a conocer quiénes son los que viven en las montañas de los Apalaches: sus fobias, sus lamentos, sus vicios, sus tormentos. En estas latitudes el bourbon se destila de manera clandestina, a la luz de la luna (moonshine) y se trafica con marihuana (entre otras sustancias). Poseer una camioneta, varias armas y saber jugar al billar son el contrapeso perfecto para paliar las necesidades básicas que pueda requerir una vida digna.

«La cultura de las colinas ha conservado los vestigios de la pionera mentalidad del siglo XVIII: la autosuficiencia, la caza como sustento y el desacato a la ley convencional.» (Mi padre, el pornógrafo)

 

El hillbilly o redneck (paletos o palurdos, como ellos mismos desprecian ser nombrados) no solo pulula por esas tierras onduladas. Una de las premisas para todo habitante con esperanza es largarse de allí «echando chispas», buscarse la vida más allá de los límites del estado, porque hay muchos que no han salido de él. En los años sesenta, la región de los Apalaches experimentó la mayor emigración de su historia por causas económicas. Cientos de familias se mudaron a Michigan y Ohio en busca de trabajo.
Como podemos intuir leyendo su título, Lejos del bosque nos habla de esa gente que, por desesperación, ha puesto tierra de por medio deseando un futuro honrado, algo que también experimentó en su propia piel el mismo autor. Ocho estremecedores relatos que bien podrían ser, cada uno de ellos, capítulos de novelas independientes. Pasajes y escenas concretas, inacabadas, las cuales podremos saborear si ya nos tuteamos con el perfil de los personajes que toquen, reconocer su personalidad. Todo un despelote literario en su versión más cruda.

noche cerrada

No solo de páginas intragables de realidad sucia se nutre la bibliografía de Chis Offutt, su última novela de ficción Noche cerrada es una magnífica muestra de ello. Esta obra es el resultado de todo su trabajo anterior. Los Apalaches están cargados de dolor, ese mismo que trajeron todos aquellos que lograron volver de las mortíferas guerras a las que el ejército les reclamaba. Como testimonio de todo ello, abrid las páginas de Country Dark, publicada en EE. UU. en 2018 y aquí en España en 2020. Una historia que te muerde el alma.

«Sentía rabia por haber sido criado por un padre maníaco, una madre pasiva y ningún medio de evasión salvo recorrer caminos de tierra hasta que los asfaltaron.» (Mi padre, el pornógrafo)

 

Paco Atero

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