Casa de verano con piscina – Herman Koch

Herman Koch (Arnhem, 1953) vuelve a sumergirnos en las miserias de la clase burguesa en Casa de verano con piscina, haciendo especial hincapié en las relaciones padres e hijos, como ya hizo en su anterior libro, La cena. Una novela con una firma particular: tratar temas polémicos que invitan a debates.

UN MÉDICO PECULIAR

En este ocasión nos presenta a Marc Schlosser, un médico de cabecera casado y con dos hijas adolescentes, Julia, de trece años, y Lisa, de diez. Goza de buena reputación, le dedica, como mínimo a cada enfermo, veinte minutos en la consulta, independientemente de lo que esté aquejado. Su dedicación y oratoria hace que cuente con una extensa cartera de pacientes. Pero Marc es un artista en el arte del cinismo, no siente ningún tipo de afecto por ellos; en todo caso, le generan sencillamente asco.

UNA RELACIÓN MÉDICO – PACIENTE QUE ACABA EN DESASTRE

Su vida trascurre tranquilamente hasta que un día aparece en su consulta Ralph Meier, un importante actor que recurre a él animado por su falta de escrúpulos a la hora de recetar según qué medicamentos. A partir de ahí, los acontecimientos se precipitan y, de acudir a la representación de una obra teatral a compartir unos días en la casa que los Meier tienen alquilada en una zona de costa, solo hay un paso. Será durante la estancia en esa casa de verano con piscina, donde acontecerá una tragedia, surgirán malentendidos y ambas familias se lanzarán al desastre.

Con esta exposición, el autor hace de nuevo un análisis de la sociedad actual, examina los valores y prejuicios, el sistema sanitario, la relación médico – paciente, la ética profesional, los estereotipos, los juicios de valor, interesantes reflexiones biológicas y el irreparable daño que provoca una tragedia en todos los miembros de la familia.

«A veces se dice que, cuando se produce una tragedia en el seno de una familia, los primeros minutos y las primeras horas son cruciales. Es entonces cuando se determina si el vínculo es suficientemente fuerte para sobrevivir a la tragedia. Quien empieza a culpabilizar puede provocar daños irreparables. Yo conocía las estadísticas. El divorcio estaba más carca de ser norma que excepción. Se podría pensar que una tragedia une a la gente, pero no es así. Muchos quieren olvidar el dolor. Y la otra persona es quien se lo recuerda constantemente».

RADIOGRAFÍA MORAL

Koch utiliza una prosa directa, no ahonda en descripciones pero sí profundiza mucho en el rasgo psicológico de los personajes, especialmente en los protagonistas masculinos, porque las mujeres que aparecen en la historia son figuras muy secundarias que apenas aportan desarrollo. Esta es la segunda novela que pasa por mis manos de este autor y, claramente, ambas tienen un denominador común: las difíciles relaciones entre padres e hijos, poniendo, en especial a los que son padres, en una posición incómoda que les hará preguntarse qué harían ellos en una situación así.

 

Genny Vidal

Título original: Zomerhuis met zwembad
Título: Casa de verano con piscina
Autor: Herman Koch
Traducción: Maria Rosich
Editorial: Salamandra
Páginas: 352
Fecha de publicación: enero 2012

 

 

 

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