Bonnie Jo Campbell: «No juzgues: si vas con los humos subidos, vas derecho a pegártela.»

 

Iniciamos febrero de este 2020 en brazos del festival BCNegra, donde pudimos conocer a Bonnie Jo Campbell y pasar un buen rato junto con ella y nuestros amigos de Dirty Works. Es autora de la novela ‘Érase un río‘, con la que nos adentramos en un terreno rural noir que Bonnie maneja con autenticidad y conocimiento de causa. Dado que no pude coincidir con ella en Barcelona para hablar con ella en directo, os presento la entrevista que teníamos preparada. Espero que la disfrutéis tanto como nosotros.

Negra y Mortal. Hola Bonnie. ¿Qué tal por Barcelona? ¿Qué te pareció el festival BCNegra?

Bonnie Jo Campbell. Me encantó visitar Barcelona y el festival BCNegra, y me encantó especialmente conocer por primera vez al equipo de Dirty Works. Cuando tenía 16 años visité España con mi clase de lengua española, pero no llegué a ver Barcelona. Estoy impaciente por volver.

NyM. Has viajado por América y por parte del planeta, pero vuelves a tu Kalamazoo natal. ¿Qué tiene de especial Kalamazoo?

B.J.C. Kalamazoo es mi tierra natal, con lo que es el lugar a partir del cual juzgo el resto de lugares… ¡Y no es que sea juzgadora! He vivido en Chicago, Boston, Los Ángeles y Milwaukee. Cuando era joven viajé por el país (y por el planeta), y descubrí que me inspiraba más escribir sobre la gente de mi pueblo natal. Cuando me establecí en Kalamazoo, fui capaz de escribir historias significativas. El paisaje tiene mucho sentido para mí aquí, y yo siempre he escrito sobre personas que están intrincadamente conectadas con sus paisajes.

NyM. ¿Cómo viviste esa parte de tu vida que dedicaste a cruzar América con el circo Ringling Bros., o en la que organizabas viajes en bicicleta? Por cierto, ¿cuál era tu trabajo en el circo?

B.J.C. Viajar con el circo fue una revolución. Yo solo era una adolescente que hacía autoestop por todo el país con un novio que tenía. Cuando llegamos a Phoenix vi el circo en la ciudad, y les pedí trabajo. Me dieron trabajo vendiendo snow cones (granizados en forma de bola muy conocidos en USA), así que iba de un lado a otro por los pasillos y escaleras con una bandeja de snow cones sobre mi cabeza, y gritando –¡Compren snow cones!, y –¡Snowballs! (dulce en forma de bola también popular en USA) –¡No hay nada mejor que los snowballs! Vivía en el vagón del circo y era una pasada, íbamos de ciudad en ciudad, pasando el rato con las showgirls, los payasos, los adiestradores de animales y los cuidadores.

Durante unos diez años organicé y lideré viajes en bicicleta por Rusia y la Europa del este. Cargábamos con todo lo necesario, incluyendo herramientas y comida, y aprendimos un poco de cada idioma (ruso, polaco, checo, rumano, búlgaro) por el camino. Vivimos un montón de aventuras, incluso nos metieron en una cárcel militar soviética por atravesar sin querer una base militar. Por aquel entonces yo era joven y alocada, y demasiado ingenua como para tener miedo de los problemas en los que nos habríamos poder metido. En Rusia trabajamos junto con el club ciclista de San Petersburgo, ellos nos mostraron todos los rincones y recovecos del país, y nos enseñaron a beber vodka y a comer caviar con mucha mantequilla.

Me lo pasé muy bien viviendo aventuras, pero cuando quise ponerse a escribir en serio me di cuenta de que quería pasar todo mi tiempo libre escribiendo en lugar de viajar, con lo que ahora no viajo tanto, excepto para mis aventuras literarias.

NyM. ¿Te parece si hablamos un poco sobre ‘Érase un río’? ¿Qué te llevó a escribir una novela así?

B.J.C. Crecí en el río Kalamazoo, y mis abuelos vivían en una islita pequeña en otro río cercano, o sea que he pasado mucho tiempo de mi vida observando ríos. Cuando era una niña jugaba todo el día en el barro del río, nadando, construyendo castillos y yendo en barca. Me llamaba la atención una mujer joven que podía dominar el río y vivir en la naturaleza salvaje. Siempre he estado interesada en Annie Oakley, la famosa tiradora, y me preguntaba cómo sería ahora una chica con ese talento. Leemos a menudo historias sobre chicos que tienen aventuras en lugares inhóspitos –como Huckleberry Finn– y pensé que América necesitaba una chica aventurera.

NyM. ¿Qué parte de Margo representa a Bonnie Jo Campbell?

B.J.C. No me parezco demasiado a Margo. Ella es oscura y callada, y yo soy ligera y ruidosa. Debido a que vivo mi vida en mi propio pellejo, me gusta ponerme en el lugar de alguien muy diferente a mí cuando escribo. Margo tiene mucha paciencia con la gente durante su vida, y me gusta pensar que yo también soy paciente con los demás, otorgándoles el beneficio de la duda, y pensando que lo hacen lo mejor que pueden. Yo también soy paciente con mis objetivos, creo que si me mantengo fiel a mí misma, me moveré en la dirección en la que necesito ir. Ojalá pudiera disparar tan bien como Margo, pero no tengo el temperamento adecuado; los tiradores son personas con calma y quietud en sus corazones.

NyM. ¿En quién te inspiraste para el personaje de Smoke?

B.J.C. De niña disfrutaba oyendo charlar a los hombres. Mi madre era una alegre divorciada cuando yo era joven, y siempre pasaban hombres interesantes y divertidos por casa. Me solía esconder detrás del sofá para escuchar qué decían, cómo se burlaban el uno del otro. O sea que no está basado en ningún hombre en particular, que yo recuerde.

NyM. El esperado reencuentro de Margo con su madre es imprevisible y chocante…

B.J.C. Es una dura lección darse cuenta de que encontrar a su madre era su objetivo principal durante la mayor parte de la novela, pero al final resulta que eso no era realmente lo que ella perseguía. Lo que en realidad buscaba era descubrir cómo vivir su propia vida, y encontrar a su madre le enseñó cómo no debía ser su vida.

NyM. Margo tiene sus motivos para hacerlo en la novela, pero… ¿A quién le pegarías un tiro en la polla si tuvieras la oportunidad?

B.J.C. No tengo buena puntería, o sea que ni siquiera lo intentaría, no querría correr el riesgo de matar a alguien. Pero si tuviera la certeza de saber que no fallaría, puede que apuntara a Harvey Weinstein, quizá a Bill Cosby, o puede que a Roman Polanski… Había un tipo bastante desagradable, un republicano que hacía carrera como candidato al senado en Alabama, Roy Moore, después de haber abusado de adolescentes. Seguro que se me ocurrirían más si me tomara una copa de vino con mis amigas.

NyM. ¿Qué piensas del movimiento feminista en el momento actual? ¿Qué crees que ha cambiado en las últimas décadas al respecto? ¿Consideras que hay ideas que se han malinterpretado con el tiempo?

B.J.C. El feminismo me parece algo muy sencillo. Igualdad de derechos ante la ley, igualdad de oportunidades e igualdad de salario por el mismo trabajo. Sé que el tira y afloja entre géneros es más complicado que eso, pero por que respecta a las leyes y a la norma social, mantengámonos en lo esencial.

NyM. ¿Qué consejo le darías a una persona que no encuentra su lugar en el mundo?

B.J.C. ¡Encuentra un mundo distinto, o crea uno solo para ti!

NyM. ¿Podrías definirte en tres palabras?

B.J.C. La chica terca de Michigan… mi marido sugiere “la mujer de Christopher Magson”, le he tirado un libro por la cabeza (es broma).

NyM. Dime tres máximas que nunca olvidarás

B.J.C. Cuida de tus dientes si quieres conservarlos. No juzgues: si vas con los humos subidos, vas derecho a pegártela. Escribe con amor hacia tus personajes y tus lectores.

NyM. ¿Estás trabajando en alguna nueva novela?

B.J.C. Oh sí, siempre. Una mujer joven que vive en un pantano y es una apasionada de las matemáticas…

 

David Esquius

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