Balance 2020 de Julio Megía

El diablo a todas horas

Una de las grandes aportaciones que tiene la literatura es que puedes viajar a diferentes países y, así, conocer otras culturas y costumbres. En definitiva, ser conscientes de que hay otra manera de ver y vivir la vida. Durante este año que termina, he estado en Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Grecia, Islandia, Noruega y otros muchos países, además de en varias regiones de España.

Entre las novelas que he leído este año, destaco, en primer lugar: El diablo a todas horas, de Donald Ray Pollock, ambientada al final de los años 50 y principio de los 60 en el medio este de Estados Unidos. Una obra extraordinaria por la caracterización de los personajes, por el desarrollo que hace el autor de la trama y por los desgarradores momentos que nos hace vivir.

1793 es otro de los libros que me han parecido destacables, debido a una trama original y bien trabada. Nos situamos a finales del siglo XVIII en un Estocolmo decrépito, donde una peculiar pareja de policías debe desentrañar unos cruentos crímenes. 

Si se quiere conocer la genuina novela negra estadounidense, es obligatorio leer a James Ellroy. La Dalia Negra fue la primera de la serie «El cuarteto de Los Ángeles». La historia es bastante conocida, pero no por ello deja de ser una dolorosa experiencia adentrarse en este caso que conmocionó al país de la mano del estilo descarnado del autor angelino.

No quiero dejar pasar este artículo sin mencionar algunas otras obras, en este caso, que transcurren en el lejano oriente. El expreso de Tokio y La chica de Kyushu, ambos del japonés Seicho Matsumoto, son unos buenos ejemplos de que la buena literatura policíaca también se ha escrito lejos de Europa y de Estados Unidos. La precisión narrativa al describir las escenas y los detalles con los que este escritor elabora sus argumentos son las características más destacables de su estilo.

Encuadrado también en el extremo asiático, es recomendable la lectura de Muerte de una heroína roja, escrita por Qiu Xiaolong. Además de asistir a una estupenda novela policíaca, conoceremos las costumbres y forma de vida del pueblo chino en la dictadura comunista dirigida, en aquella época, por Deng Xiaoping.

Para concluir este balance, debo hacer referencia a algunos de los libros que hemos leído en el club de lectura virtual. El último beso, de James Crumley, o Malvados, del irlandés John Connolly, por ejemplo. 

También hemos programado novelas españolas. Entre ellas destaco la de Alexis Ravelo, del cual leímos La estrategia del pequinés, y otra de Benito Olmo: La maniobra de la tortuga

Seguro que 2021 traerá buenos momentos y estupendas lecturas. Vamos a por él.

 

Julio Megía

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