#ApagónCultural: Pero…, ¿y los libreros?


Arthur Getz
Ilustración de Arthur Getz

En las redes se ha abierto un debate. Algunos dicen que durante el confinamiento, los lectores habituales han leído menos; por el contrario, aquellos que no suelen hacerlo han tenido oportunidad de sumergirse en las historias. Reflexionemos sobre ello y, ante todo, pensemos en los grandes perjudicados: los libreros. ¿Qué tipo de apoyo están recibiendo por parte de las instituciones?

Según un informe publicado por Nubico, una de las plataformas que ofertan el acceso ilimitado a libros electrónicos, durante los días de confinamiento el número de altas de usuarios se ha triplicado y las descargas de ebooks han aumentado un 132%.

En cuanto a los géneros, el primer lugar lo ocupa la novela histórica, y el segundo los libros de autoayuda; las descargas se han multiplicado por 9 y por 6 respectivamente. El consumo de novela negra, juvenil y de cocina se ha duplicado. El tiempo dedicado a la lectura también ha experimentado un crecimiento, pasando de 8 a 9 horas a la semana.

Por otro lado, de acuerdo con los datos aportados por Kobo by Fnac, el consumo de audiolibros y la lectura en línea han aumentado más de un 200%, y el uso de sus dispositivos eReader ha experimentado un ascenso del 90%. Según informa el diario La Vanguardia, que ha tenido acceso a los datos de la consultora GFK, las ventas de libros electrónicos han crecido en torno al 60%. No obstante, hay que tener en cuenta que por cada ebook se han vendido más de cinco libros en papel.

La tarifa plana en relación con los libros electrónicos se ha puesto de moda. Nubico, 24symbols, Scribd, Skoobe o Kindle Unlimited ofertan el acceso ilimitado a su contenido. Se diferencian por el precio, por un mayor o menor número de obras en su catálogo y otras cuestiones técnicas.

PERO…, ¿Y LOS LIBREROS?

Los números parecen determinar que durante los días de confinamiento leemos más, pero como ya saben, los datos y la información solo son la materia prima del conocimiento, y requieren de un amplio contexto para llevar a cabo un análisis correcto.

No todo son buenas noticias. Tal y como informa en una nota de prensa la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), el 70% del sector del libro en España se estructura en pequeñas empresas y muchas de ellas son microempresas. Mediante el cálculo que se ha realizado, se estima una reducción en la facturación de mil millones de euros.

Hemos querido conocer de primera mano la experiencia de los libreros. Aun siendo pocos, creemos que su situación puede ser similar a la de muchos. Antonio Fuentes, propietario de la librería 1616 Books de Salobreña, cuenta a Negra y Mortal que no estaba preparado para esto, pues su valor añadido siempre ha sido el trato cercano con los lectores, el asesoramiento personalizado. Tampoco puede llevar a cabo una actividad alternativa a distancia y debe asumir ahora el pago de unos libros que no puede vender.

1616 Books
Ilustración de la librería 1616 Books situada en Salobreña, Granada


Antonio tiene dos hijas pequeñas que atender y vive con mucha incertidumbre estos días
. Su mujer es enfermera, y ambos forman parte de ese colectivo que hay que aplaudir. Los sanitarios son héroes, pero los libreros también. Él nos dice que marzo ya es de por sí un mes tranquilo en Salobreña, por lo que el impacto económico es brutal. Aunque el negocio esté cerrado, tiene que seguir asumiendo los gastos, como el alquiler del local o los suministros.

Antonio Fuentes
Antonio Fuentes regenta la librería 1616 Books desde 2011


El librero espera que toda esta ola de solidaridad, que todo este “buenismo de balcón” que hay ahora también esté presente cuando regresemos a la normalidad, pues cuando por fin podamos pisar la calle sin restricciones, los pequeños comerciantes nos necesitarán. “A ver si entre todos podemos salir de esto”.

Antonio Fuentes no es el único. Sergio y Azra, de la librería móvil Fahrenheit 451, paralizaron su actividad antes de que se decretara el estado de alarma. “Por responsabilidad civil”, indican. Ellos viajan con su book track por Sitges, una localidad costera situada en la provincia de Barcelona. Tienen miedo de lo que les pueda deparar el futuro, pero se muestran esperanzados y esperan que la sociedad cambie para bien. “Que se apoye el comercio local y se valore la cultura”.

Librería Fahrenheit 451
La librería móvil Fahrenheit 451 en Sitges, Barcelona


Sergio y Azra no tienen que pagar alquiler y suministros, pero la fuente de ingresos vinculada a Fahrenheit 451 desaparece por completo. En Sitges no hay otra librería, y luchan continuamente para cambiar los hábitos de consumo de unos clientes que están acostumbrados a comprar los libros en Amazon. 

Azra y Sergio
Azra y Sergio 


Asimismo, Sergio se pregunta si, después de esto, las instituciones se darán cuenta del papel de las librerías como agentes culturales, si recibirán apoyo, aunque solo sea en forma de campañas para la concienciación. El librero recuerda que teniendo en cuenta que se cancela Sant Jordi, si la gente compra en Amazon u otras plataformas similares, las librerías se verán muy perjudicadas. “Amazon será el gran beneficiado de Sant Jordi si nadie lo impide”. Sergio también alerta sobre los cambios en los hábitos de consumo, ya que debido a la crisis la cultura no será un bien de primera necesidad, sino un lujo.

Sabemos que hay muchas librerías que no pueden afrontar la situación como lo hacen las grandes superficies. CEGAL recuerda que hay plataformas colectivas de libreros como todostuslibros.com con enlaces directos, y muchos de ellos han incorporado la venta online en su web. Por otro lado, en Cataluña se ha impulsado el proyecto Llibreries Obertes para mantener en la medida de lo posible las ventas de las librerías de proximidad. Desde Negra y Mortal queremos mandar nuestro más sincero apoyo a los libreros. No imaginamos un mundo sin ellos.


Roser Ribas

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