Ángel Gil Cheza : «Lo que estamos publicando hoy es la literatura de nuestro tiempo, que quedará para generaciones futuras»

 
Ángel Gil

Ángel Gil Cheza/Fuente: BR Comunicación


Ángel Gil Cheza (Vila-real, 1974) acaba de publicar su última novela ‘Otoño lejos del nido’ de la editorial Suma de Letras. Licenciado en Humanidades, es profesor de Lengua y Literatura en el IES Bovalar de Castelló. Su forma de entender la vida la refleja en sus novelas. No sabe hacerlo de otra forma. 

NyM. Te pillamos en plena promoción de tu novela por Barcelona.

A. G. Sí, hemos tenido un día un poco loco de aquí para allá. Ahora ya estamos más relajados en esta entrevista antes de coger el tren. Me apetecía mucho hablar con vosotros. 

NyM. ¿Qué es o qué significa ‘Otoño lejos del nido’, o qué quieres transmitir a través de esta novela?

A. G. ‘Otoño lejos del nido’ es una novela que toca muchos temas. Hay una trama criminal que funciona como eje central, pero también muchas otras novelas dentro de ‘Otoño lejos del nido’. Tenemos personajes muy definidos que podrían acercarse a otros géneros, pequeñas subtramas más personales, más domésticas, más existenciales; a veces, con cierto cariz filosófico.

‘Otoño lejos del nido’ entretiene con la trama criminal central, pero también es una denuncia social. Me permite fotografiar una realidad, una sociedad, un tiempo, poniendo el foco de atención en aquellas cosas que me parecen mejorables como sociedad. 

NyM. Tu novela está ambientada en la Barcelona de 2016, 2017 y reflejas justo lo que pasaba en ese momento. Además, hablas de una época en la que más conectados estamos a través de las redes sociales, pero lo que mostramos en esas redes sociales es solo un pedazo de nosotros.

A. G. Sí, en las redes sociales mostramos nuestro mejor lado, tanto en lo obvio, la parte de las fotografías, como en la de nuestra personalidad. Mostramos nuestras virtudes, pero defectos apenas, y al final, esto repercute en que lo que nos rodea es muy volátil. 

NyM. Con lo que se puede llegar a perder identidad.

A. G. Sí, y hay una máxima en novela o una sugerencia filosófica que subyace a la trama en cuanto a esta visión de volver a lo primigenio, no abandonando la tecnología sino prestando atención a los ritmos de la naturaleza, a los ritmos del tiempo y contraponiendo la vida virtual a la vida que predomina en la novela como real. 

NyM. Una de las protagonistas está en el bosque, y se rodea de todo el tema de la naturaleza pero utiliza justamente la tecnología para hacer llegar su mensaje. Es un poco contradictorio. 

A. G. Sí, sobre este personaje explico parte de la filosofía, que es la vuelta a lo natural, pero ella ni reniega de la tecnología haciendo servir la que está a su alcance, ni se considera neoludita. Considera que la tecnología, el progreso bien utilizado bienvenido sea, pero aboga por mirar hacia la naturaleza, hacia sus ritmos. Hay una frase en la contraportada que reza un poco volver a los cinco sentidos y prestar atención a los cuatro elementos. 

NyM. Hablamos de denuncia social, pero la denuncia social a la que tú te refieres en la novela es justo la que se da en esa época en 2017, cuando por ejemplo hablas de la homosexualidad, de la transexualidad y además en un colectivo que quizás puede chocar más como es en la policía.

A. G. Hay un personaje que es muy importante, no es uno de los dos protagonistas, pero es principal. Hay una subtrama en torno a él que tiene bastante importancia en la novela y sí, la condición sexual de este es la transexualidad. He intentado acercarme a este personaje con humildad intentando comprender qué podía sentir con la dificultad que entraña poder empatizar sin conocer en tus propias carnes toda la problemática que rodea a una persona que decide dar un paso tan importante como este. Y visibilizo su condición sexual, porque pienso que es necesario, más allá de estereotipos o  de arquetipos que ya conocemos. Y creo que hacerlo en un contexto en el cual no estamos acostumbrados a ver este tipo de personajes las pocas veces que tienen presencia en la ficción creo que ayuda, a concienciar. 

NyM. Sí, es cierto que la novela negra por ende tiene que llevar una carga de crítica social, lo que pasa es que con todas las novelas policíacas que salen se ha perdido un poco el origen de hacer una denuncia realmente. 

A. G. Mi forma de escribir novela negra es así. Comprendo que hoy en día hay muchos subgéneros dentro del género, muchísimos, y esta es mi visión particular. A mí me gusta hacerlo así, llevo dos novelas negras. La próxima, en la que estoy trabajando, también va a ser negra y voy a seguir denunciando y visibilizando cosas de la sociedad que si se se cambiaran, nos harían ser mejores. Para mí, este es el vehículo. 

NyM. Hay una frase en tu novela «en el subsuelo de Barcelona es donde acaban juntándose todos, tanto ricos como pobres». ¿Quieres decir que tarde o temprano todos nos acabamos uniendo, independientemente de la condición social y económica?

A. G. Sí, la condición social y económica es algo que viene y va. Uno de los personajes, Édgar, ve de la noche a la mañana cómo su carrera de éxito se esfuma y acaba casi en la indigencia total. Quería canalizar este proceso en la novela de una forma gradual y verosímil, para que no pareciera una caída libre. 

NyM. Lo que le pasa a Édgar tiene que ver con otro de los aspectos críticos que tocas en ‘Otoño lejos del nido’: el relativo a ciertas prácticas en el mundo editorial.

A. G. Hay muchas praxis en el mundo editorial con las que nadie está muy contento, ni los escritores, ni siquiera los editores, ni los lectores deberían. Y es que muchas veces no se prima el criterio literario. Las decisiones a veces se toman teniendo en cuenta otros criterios distintos. Está claro que esto es un negocio pero no pueden tomar tantas decisiones descuidando la base. Hay que pensar que lo que se publica hoy es la literatura que va a quedar para generaciones futuras y va a ser un espejo de nuestro tiempo actual. Quería que esto se viera reflejado de algún modo en la novela. Temas como premios y otras prácticas habituales que todo el mundo conoce y de las que nadie habla.

NyM. ¿Crees que hay algo que no funciona bien en el tema de los premios literarios?

A. G. No hablo de todos los premios. Pero sí hay premios muy sonados en los que hay otros intereses detrás, que todo el mundo conoce y nadie dice nada. Sin embargo existen muchos otros premios, muy limpios y honestos, con mucha gente detrás trabajando desinteresadamente, y que dedica una enorme cantidad de tiempo a leer y evaluar libros, al ser parte de un jurado. Ser miembro de un jurado es una gran responsabilidad, y eso lo sé por experiencia. 

Pero con mi crítica no solo me refiero a los premios, sino a las decisiones que se toman a la hora de elegir qué se publica y qué no. Promocionar un libro o autor, se hace a costa de silenciar a otro y esto tiene un precio cultural que no sé hasta qué punto deberíamos estar dispuestos a pagar. Hay mucha literatura en los cajones que no veremos nunca.  

NyM. ¿Tu primera novela fue una autopublicación?

A. G. Sí, fue una autopublicación en Amazon y bueno, luego a un par de editoriales les llamé la atención y acabé publicando con Suma de Letras, las novelas que ya están funcionando. 

NyM. Hay algo en ‘Otoño lejos del nido’ que llama la atención y es esa bola formada con ramas, ¿bola que existe en realidad?

A. G. Existía hasta hace no mucho y ahora los restos de esa bola se han reconvertido en otra intervención artística. Esta bola la hizo un amigo mío en la Serra de la Collserola. Cuando me lo comentó vi que podía integrarla en una idea que tenía en mis archivos desde hace años para darle ese matiz filosófico que despliego en la novela.

Es una bola hecha con ramas muertas, desechadas por la propia naturaleza y tiene unos dos metros de diámetro, con una abertura que simulaba un nido de golondrina a tamaño humano. Coincidiendo con que había ido a recoger un stock de mi novela ‘El hombre que arreglaba las bicicletas’ que se iban a destruir y que yo utilizo para colaborar con distintas ONG, me acerqué a visitar la bola e incluso me introduje dentro e intenté explicar esa sensación que todo el ruido que nos rodea, no solo el acústico, se puede quedar fuera de una obra tan simbólica como un nido.

NyM. Has hablado de que hubo una dotación de 2000 ejemplares de tu otra novela que querías donar.

A. G. Era la época en la que conocimos la actividad que realizaba Proactiva Open Arms salvando vidas en el mediterráneo. Recogimos los 2000 libros y añadimos un adhesivo con los datos de cómo donar dinero a esta ONG y repartimos las novelas por todo el territorio nacional. Fue una semana muy intensa, pero en una semana los conseguimos repartir todos.

NyM. Parece que eres una persona muy concienciada con las causas sociales, ya que también usaste la presentación de ‘Otoño lejos del nido’ para recaudar fondos para una ONG.

A. G. Sí, hacía mucho tiempo que no presentaba una novela en mi zona y me apetecía mucho. Así que reuní amigos y lectores y organizamos una fiesta con la que aproveché para colaborar con un par de causas benéficas. En este caso ayudamos a Aspanion que es una asociación de familiares de niños con cáncer y  también a una asociación de una enfermedad rara, la distrofia muscular, cuya investigación va a la par que la investigación para una vacuna contra el sida, que hace años que se lleva a cabo en el Carlos III de Madrid. No es la primera vez que colaboro con ellos, ya lo hice con ‘La lluvia es una canción sin letra’ con la que recaudamos unos 12000€ y ahora quería volver a colaborar.

NyM. Dime algo que diferencie esta novela de tus otras tres novelas anteriores.

A. G. Mi narrativa siempre ha sido muy literaria, muy lírica, desde el punto de vista de la forma, y también desde el punto de vista íntimo del narrador, del autor y de los personajes. Esta es un poco más madura. Muy similar a la anterior que también es novela negra ‘Pez en la hierba’ pero quizá con un grado más de madurez y quizá abarca un poco más. Te digo por los feedbacks que me llegan. Uno cuando escribe quiere pensar que cada novela es mejor que la anterior. Yo lo intento. Y con ‘Otoño lejos del nido’ quedé muy contento. 

NyM. Ahora me has dicho que estabas escribiendo otra novela. ¿También negra?

A. G. Sí, vuelvo a la Plana, en este caso a Burriana. En esta población que conozco muy bien porque en verano estoy allí a muy pocos kilómetros de mi casa, se da una particularidad local, que también pasa en otros puntos de la costa pero que allí tiene una repercusión brutal que es el surf. Es un surf de mucho compañerismo, de la hoguera por la noche antes de surfear de madrugada. Y esto para mí es un ingrediente brutal para poder hacer una novela negra, ambientada en esta población, con un poco de surf de fondo. Una historia que nace en los años 90, pero que se desarrolla toda la investigación en nuestra época. Habrá denuncia pero he tenido muy poco tiempo en los últimos meses y el que tengo está tirando de mí.

Espero que esta vez no tarde tanto en acabar y en publicar.

 

Alba R. Prieto

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