¿A qué hora llega papá? – Juan Rico

¿A qué hora llega papá?

Para muchos, el acto de leer suele constituir una terapia en sí misma. Para otros, lo es escribir. ¿A qué hora llega papá? no es un libro cualquiera. Estas páginas recogen el testimonio de Juan Rico (Gijón, 1966), padre de Guille (nuestro protagonista) un joven al que, con apenas 16 años, le fue diagnosticado cáncer. Esta es una historia de superación en el que las palabras tuvieron, y aun conservan, ese poder de confort. 

El pulso 

Guille es un chico lleno de vitalidad. Su pasión es el golf, practicar su swing en la hierba. Quiere estudiar economía en una universidad americana donde poder llevarlo a cabo. Su sueño es conocer a su ídolo: Rory McIlroy, un gran golfista norirlandés. Guille tiene muchos proyectos y es tan concienzudo que todo lo que se propone lo consigue. Su familia es un gran apoyo para él. Los cuatro: su padre, su madre y su hermana Alicia, son como una piña. Inquebrantables. Hasta que el día de su decimosexto cumpleaños recibe la noticia —la etiqueta— de esos dolores que llevaba padeciendo hacía tiempo en la ingle y las extremidades inferiores. Tiene cáncer. Su nombre: Sarcoma de Ewing.

¿A qué hora llega papá? narra el largo camino que esa familia tuvo que recorrer durante años entre hospitales, pruebas, quimio y demás, con la sombra de la enfermedad siempre acechando, como un pulso a la vida en el que, desafortunadamente, ganó la muerte. 

Guille murió. Esto no es un spoiler. Y sí, he dicho «Guille es» en párrafos anteriores porque Guille sigue existiendo en esta páginas, en su familia, en sus amigos. Pero este libro no va del final, sino de ese camino. Hubieron proyectos que no se cumplieron, metas que no se alcanzaron, pero su pequeño gran deseo, su sueño de conocer a McIlroy se hizo realidad. 

Agárrense a la vida

He de decir que cuando empecé a leer la novela lo hice con el corazón en un puño. Cierto es que no sabía qué me iba a encontrar y sobre todo, el cómo me lo iban a narrar. Esa angustia inicial se disuadió a medida que iba pasando páginas. Ha sido una sorpresa encontrarme con un camino de paz, pese al dolor; de tranquilidad, aun la angustia. Juan ha sabido exponer de forma clara y concisa, y con serenidad, ese paseo de lucha que hizo toda la familia. Evidentemente que hay dolor, y que la pérdida de un hijo es algo antinatural, pero en este libro no encontraremos un exceso de dramatismo (dentro de la pena que ya es) y en cambio sí un gran ejercicio de superación. No solo de la familia sino también de Guille, quien tuvo la suficiente fortaleza y madurez, siendo un adolescente, para seguir adelante sin descanso bebiéndose la vida a sorbos pero también, cuando la enfermedad daba una tregua, a copazos. Él no sobrevivía. Él vivía, con todas sus ganas y coraje. Su historia sería digna de ser contada más allá de esta novela. Incluso, pese a que es una coletilla típica y tópica, también un ejemplo a seguir. 

La curación de las palabras

Kurere es un proyecto editorial que tiene como objetivo visibilizar, dignificar y humanizar enfermedades o procesos dolorosos mediante el testimonio, integrándolos como algo más dentro de la vida de las personas, haciéndolo trascendente. Es, asimismo, la continuación de la asociación del mismo nombre.

Para muchos, plasmar sus historias e infiernos en un papel, hablar de ello y compartirlo con personas que han pasado por algo similar, aunque sea duro, acaba siendo un medio vital para poder hacer un camino hacia la sanación. 

Ya son más de una decena las historias publicadas. Una parte de los recursos económicos que se consiguen con la venta de libros se destinan a investigaciones y organizaciones sin ánimo de lucro para seguir luchando contra esos dolores emocionales, muchas veces ocultos a la sociedad. 

 

Alba R. Prieto

Título: ¿A qué hora llega papá?
Autor: Juan Rico
Editorial: Kurere 
Páginas: 151
Fecha de publicación: octubre 2017

2 Comentarios
  • Juan Rico Ordás
    Publicado a las 16:03h, 10 febrero Responder

    Muchas gracias por esta reseña tan bonita. Escribir el libro ha sido una terapia para mi, si bien el auténtico fin y su objetivo era hacer presente a mi hijo Guille.
    Guille no es un recuerdo, sino una realidad y leer comentarios como el tuyo me llena de orgullo y de felicidad. Como me llenan su sonrisa, su vitalidad, su alegría y su cariño.
    Gracias por recorrer, con su lectura, parte de su vida y sus proyectos..
    Besos desde el cielo.

  • Alba R. Prieto
    Publicado a las 16:16h, 10 febrero Responder

    Tus palabras me encogen el alma, Juan.
    Me alegro de haber sabido reflejar a Guille y a vosotros con ellas, y de haber conocido parte de sus proyectos y anhelos.
    Un abrazo muy fuerte.

Deja tu comentario